El arzobispo Agustín Radrizzani apeló hoy a frases de Jorge Bergoglio, actual papa Francisco, para advertir delante de la presidenta Cristina Fernández que la Argentina "tiene demasiados pobres y excluidos" y aseguró que el sueño de una patria "más equilibrada socialmente" es posible.
El prelado, a quien la primera mandataria pidió oficiar el tedeum "oficial" en la basílica de Luján, reclamó también "voluntad política" para un el "efectivo control social" de los emprendimientos mineros en el país que promueve el gobierno kircherista.
"La Argentina de hoy tiene demasiados pobres y excluidos, los cuente quien los cuente. No se trata sólo de un problema económico o estadístico. Es primariamente un problema moral que nos afecta en nuestra dignidad más esencial", aseveró citando un discurso de Bergoglio.
Delante de la jefa de Estado y gran parte del gabinete nacional, Radrizzani insistió en citar al actual Papa para afirmar que "no se puede admitir que se consolide una sociedad dual".
"Más allá de los esfuerzos que se realizan, debemos reconocer que somos una sociedad injusta e insolidaria que ha permitido, o al menos consentido, que un pueblo otrora con altos índices de equidad sea hoy uno de los más desiguales e injustos de la región", criticó siempre con palabras de Bergoglio.
El arzobispo también refirió al último mensaje cuaresmal de Bergoglio, en el que días antes de ser elegido Papa, exhortaba a combatir la droga, la corrupción y la trata de personas, y criticaba "la incapacidad" de la sociedad para "poder transformar esta lista innumerables de realidades destructoras".
En otro momento, Radrizzani utilizó la frase "yo tengo un sueño" del discurso que el líder de los derechos humanos Martin Luther King pronunció en 1963, para expresar, a título personal, como sueña "a esta tierra bendita que habitamos".
"Sueño con una patria más equilibrada socialmente, donde quien tiene comparta y no solo acumule y quien no tiene pueda ser aliviado en su necesidad dignamente, pudiendo encontrar un trabajo, una educación que lo saque del aislamiento, un acceso a la salud que le permita desarrollarse en igualdad de condiciones y una inclusión social que lo haga protagonista y no solo receptor de ayudas", precisó.
"Es mucho lo que se viene haciendo, pero es mucho todavía lo que falta para crecer en justicia y hermandad", advirtió. Radrizzani se refirió también, con palabras del Papa, al necesario cuidado de la creación y citó la declaración de los obispos patagónicos sobre la minería a cielo abierto, en la que piden que se garantice "que los pueblos y zonas cercanas a los emprendimientos mineros puedan mantener su forma de vida, sus trabajos, sus costumbres productivas, su agua, sus cerros, sus bosques".
"Por esto sueño con una nación donde se multipliquen las fuentes de trabajo aquí y en el interior de nuestra Patria, pero nunca el afán de ganancias debe ir en desmedro de lo que Dios nos dio en esta maravillosa tierra argentina", opinó el arzobispo. Radrizzani agradeció los aportes del Estado para refaccionar la basílica en cumplimiento del primer decreto del entonces presidente Néstor Kirchner.
"Sin esta asistencia no hubiera sido posible regalarles a los argentinos la renovada belleza de esta casa que nos cobija a todos", manifestó en medio del único aplauso de la militancia kirchnerista reunida en el santuario nacional.
Por último, Radrizzani llamó a "caminar con esperanza, con fe y vivir el amor fraterno desde una solidaridad cada vez mayor. No lo hacemos solos o meramente desde nuestra voluntad. El Señor camina con nosotros, está vivo, nos espera, nos busca" y como lo hizo el Papa, el 8 de mayo pasado, puso las alegrías y preocupaciones de los argentinos bajo el amparo de la Virgen de Luján.