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Un enfoque científico e innovador desde la apreciación estética y la neurociencia

El arte como escudo para el cerebro

En el marco del crecimiento de la longevidad, el Programa ARTEMENTE propone entrenar funciones cognitivas en adultos mayores a través de la pintura.

 

“No se trata solo de vivir más tiempo, sino de llegar a edades avanzadas con un buen estado cerebral. Para ello es importante preservar la memoria, la atención, el lenguaje, aumentar la reserva cognitiva y mantener una vida activa y social”, explicó a La Prensa la magíster Micaela Patania, quien es curadora, educadora de arte visual y exbecaria Fulbright del Fondo Nacional de las Artes sobre la importancia de buscar herramientas de neuro protección a medida que se envejece.

Testigo de la importancia de mantener el cuerpo y la mente en forma, Patania fue consciente de la falta de recursos que la “Generación Plateada” tiene en el momento de buscar actividades culturales ideadas para conectarse con el arte y formar una comunidad que comparta ciertos intereses recreativos. Así, en 2017 creo el Programa “ARTEMENTE” que funciona como un puente entre la neurociencia y la cultura para ofrecer una herramienta innovadora de neuroprotección. A través del estudio profundo de obras clásicas y contemporáneas, esta iniciativa estimula la neuroplasticidad, la memoria y la atención mediante experiencias grupales de reflexión y debate.

Sostenido en investigaciones internacionales respaldadas por tecnologías de neuroimagen no invasivas, el programa aborda de forma directa las necesidades de los adultos mayores de 60 años.

Según explica la especialista, la clave para estimular la neuroplasticidad reside en "transformar la observación pasiva en una experiencia activa de reflexión y expresión".

En la práctica diaria, esta dinámica rompe con los tradicionales ejercicios de estimulación rutinarios para invitar a los participantes a sumergirse en el análisis profundo de obras de arte contemporáneo y clásico, un esfuerzo deliberado por salir de la zona de confort que obliga al cerebro a trazar y reforzar nuevas conexiones. “A los participantes les entrego las presentaciones para que las lean, con el objetivo de que, a posteriori, ellos tengan posibilidad de desarrollar más y comprender más el lenguaje del autor de la obra. Ellos miran una imagen, yo les digo que la observen con un poco de detenimiento, que pasen del todo a las partes, que hay hechos más que llaman la atención. Entonces abro el diálogo para que cada uno exprese aquello que más le sorprendió de una determinada obra”, destacó la especialista que, tras formarse en museología y educación en la Universidad de Nueva York (NYU), graduarse en UCES, UNA y realizar capacitaciones en SINAPSIS, observó de cerca la gestión de audiencias y programas como Meet Me en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), donde el trabajo con la tercera edad se articulaba de forma fluida con departamentos de neurología de prestigiosas casas de estudio como Columbia y NYU.

“Lo que propongo en ARTEMENTE es un proceso que también lleva un tiempo porque, al principio, se inhiben un poquito para hablar grupalmente, pero esto cambia a medida que el grupo se integra. En los encuentros las personas expresan sus sorpresas, su agrado o desagrado siguiendo las pautas que les doy en el método de aprendizaje”, destacó la especialista.

Luego agregó que “les traslado la información que yo recibo porque soy miembro de un grupo que surgió en la pandemia que se dedica a investigar estas cuestiones y que ha publicado en el exterior un libro que se llama El arte en el cerebro. Entonces, que habla, se han hecho investigaciones científicas en donde está comprobado que realmente hay un impacto de la apreciación del arte en las mejores conexiones neuronales”.

Pero más allá de su formación profesional, también hubo un factor familiar que la motivó a crear ARTEMENTE. La especialista explicó que “La idea de crear esta propuesta viene de una experiencia personal con mi mamá que vivió hasta los 94 años. Como parte de su edad hubo un declive cognitivo de origen vascular y buscamos ejercitaciones mecánicas de estimulación, pero todo la aburría. Decidí llevarla a los museos” y convertir las salas de exposición en verdaderos laboratorios de gimnasia cerebral.

AVAL CIENTÍFICO

El impacto biológico y emocional de esta disciplina cuenta con un sólido aval científico. Al interactuar con el arte, el cerebro segrega dopamina, activa circuitos asociados a la empatía y la introspección, y reduce de forma considerable los niveles de estrés.

De acuerdo con el planteo del método, estructurado a partir del estudio de casos por artista y contexto histórico, se procura el aumento de la reserva cognitiva, la preservación de la salud mental y cerebral, el entrenamiento de la atención, el desarrollo del lenguaje y la estimulación de la memoria visual.

"Yo trabajo en la prevención del declive cognitivo para mayores de 60 años; esto es en realidad un gimnasio para la mente", sostiene la experta al distinguir su labor de las abordadas por las arteterapias tradicionales.

PARTICIPANTES

A lo largo de casi una década, el perfil de los participantes ha ido evolucionando y consolidando un espacio de fuerte pertenencia social y cultural.

Tras sus etapas iniciales en auditorios de salud privada con grupos masivos de hasta 30 personas por turno, el programa adaptó sus modalidades durante y después de la pandemia.

“Empecé ARTEMENTE en 2020 y se volvió una parte muy importante de mi vida. Durante la pandemia fue un gran sostén y un espacio de aprendizaje compartido. Hoy disfruto mucho más museos, exposiciones y encuentros culturales”, destacó Alicia Inés Suárez.

Volver a la época de estudiante es uno de los atractivos que descubrió Ricardo Brunello y señaló el impacto positivo que la actividad tuvo en su vida. “Estas sesiones me conectan con el universo de las artes visuales. Es una experiencia apasionante, placentera y profundamente integradora”, explicó el asistente.

Por otra parte, desde este año “ARTEMENTE” se desarrolla en clases presenciales los jueves de 16:00 a 18:00 en la Asociación Médica Argentina (AMA), institución donde Patania también co-dirige la Editorial ALMA desde 2017, y los miércoles de 14:00 a 15:30 en la Asociación del Museo de Arte Español Enrique Larreta, además de sostener sus encuentros virtuales por Meet Google los miércoles a las 18:00 y organizar recorridos guiados por museos. En el sitio web www.artementeonline.com se puede encontrar la última información de la actividad formativa.

Según Micaela Patania, el verdadero valor terapéutico e inclusivo se manifiesta cuando los concurrentes trasladan el lenguaje aprendido a su entorno cotidiano. Lejos de proponer una escucha pasiva, el método impulsa a los adultos mayores a convertirse en agentes culturales activos frente a sus familias. "La inclusión cultural tiene que ser parte de la vida de ellos acá", remarca la museóloga, quien enfatiza cómo la apropiación del patrimonio artístico dota a los adultos mayores de una renovada autoridad estética frente a hijos y nietos, promoviendo recuerdos positivos y combatiendo la estigmatización de la vejez.

Finalmente, el arte se afirma no solo como una contemplación gozosa, sino como una herramienta vital para mantener el cerebro activo, conectado y pleno.