Suplemento Económico

El agro, de rival a socio estratégico

En un país que hace de la producción y venta de soja su principal recurso, la industria tiene que pelear por su lugar a destajo. El paso del tiempo y la nueva tecnología hacen ver que la palabra clave ya no es antagonismo, sino integración.

-¿Qué rol juega la industria en un país con fuerte perfil agroexportador?

-La industria sigue teniendo un rol importantísimo en materia de modernización de los aspectos institucionales de una sociedad. Es un gran integrador y es uno de los sectores que mayor grado de inclusión social genera. Integra mucho más al aparato productivo, hay un aprendizaje y una generación de valor agregado muy fuerte. El rol de la industria es indiscutible. Sí es cierto que debemos tener una industria que esté mucho más integrada a todo lo que son los procesos dinámicos y de generación de valor del país. Por eso hoy por hoy gran parte de nuestra industria tiene una implicación muy grande con el sector agroexportador.

-¿Qué fue de la dicotomía industria-campo?

-No creo que haya dicotomía. La dicotomía agro-industria es más una discusión de los "40 y no algo de los 2000. Hay mayor integración y en la medida en que querramos tener una sociedad más desarrollada, más igualitaria y más justa es indispensable contar con un aparato industrial más conformado, que es el que permite mayor grado de inclusión en forma permanente y estructural en cualquier economía. Hay que hacerlo en forma inteligente y no queriendo repetir estructuras pasadas de la década del "50.

FALTA CAPACITACION

-¿Qué nivel tiene la mano de obra industrial?

-Argentina tiene que volver a recuperar todos los procesos de capacitación de la mano de obra. En las décadas del "40 y el "50 con saber leer y escribir, sumar y restar, podía integrarse velozmente a las tecnologías de esa época. Adaptarse y ser un obrero eficiente. Hoy con sólo eso no alcanza, tenemos que tener desarrollo y capacitación porque la tecnología es mucho más diversa, es más compleja. Argentina tiene una buena base industrial y una mano de obra competitiva, pero hay que realizar una mayor integración entre el sector industrial y el educativo como para poder dar un salto y prepararnos para la demanda de trabajadores de sectores que cada vez requieren mayores habilidades.

-¿Actualmente ese vínculo es deficiente?

-Es muy flojo, ahí hay mucho para avanzar y la Argentina debe derribar algunos mitos culturales con respecto a la relación entre el mundo académico y el empresarial. Hay cuestiones que vencer que ya se transforman en taras.