Durante la semana última comenzaron a circular insistentes versiones en el Congreso que daban cuenta de que el tan esperado acuerdo UE-Mercosur encontraba resistencias para su aprobación. En primer lugar, se señalaba hacia el peronismo que en una reunión de bloque había comenzado a analizar la cuestión y exhibido las dudas de algunos de sus legisladores. La sospecha se confirmó al conocerse la existencia de un proyecto presentado por diputados del massismo que impulsa la creación de una comisión bicameral “de evaluación de impacto” del acuerdo sobre la economía argentina.
La iniciativa, suscripta entre otros por Guillermo Michell y Victoria Tolosa Paz, pedía la intervención de la Oficina de Presupuesto del Congreso y que la comisión convocara en consulta a empresarios nativos. Invocaba la “transparencia democrática”, pero no explicaba por qué no garantizaba esa transparencia el debate habitual en las comisiones permanentes de la Cámara. La poco convincente argumentación de los fundamentos del proyecto prendió luces de alarma en los sectores afectados que empezaron a preguntarse también por qué, a esa altura, el Ejecutivo no había enviado aún el tratado al Congreso.
Pero las dudas comenzaron a despejarse rápidamente. El jueves, el Poder Ejecutivo remitió el acuerdo tan esperado por los exportadores. Lo mandó a la Cámara de Senadores sin explicar los motivos, pero después de que fuera anunciado oficialmente el cierre del acuerdo con los Estados Unidos. Por último, el viernes, el canciller Pablo Quirno aseguró que el Gobierno “esperaba” que ambos acuerdos fueran aprobados “rápidamente”. Fuentes oficiales atribuyeron la demora a la intención de mandar una señal a Washington de que el acuerdo con los EE.UU. era el de interés prioritario.
La energética brasileña Raízen que opera las estaciones de servicios, la refinería de Dock Sud y la logística de Shell en Argentina está en pleno proceso de reestructuración financiera, según los que conocen el negocio petrolero. Por eso podría vender esos activos a un grupo de origen suizo, Mercuria Energy Group, que está interesado en expandir sus negocios en América Latina. Según publicaciones del sector, la operación avanza y Mercuria tiene las mayores chances de éxito. Hizo la oferta que más posibilidades tiene de quedarse con Shell a través de Integra Capital de José Luis Manzano.