El mundo

El Santo Padre presidió una vigilia de oración en Madrid de la que participaron 500.000 personas

León XIV pidió ayer a los jóvenes en Madrid que sean la chispa de la humanidad nueva ante "el vacío de la indiferencia y del conformismo, ante la violencia de la guerra y de la mentira", durante la vigilia en la plaza de Lima de Madrid, en el acto con el que cerró su primer día de visita a España.

"La misión que os confío es precisamente esta: que seáis humanos. Sí, ¡sed humanos!: hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias, sino rostros fiables", les dijo tras invitarlos a buscar la verdad que permanece frente a las "mentiras" que se encuentran en las redes y a "dar una nueva dirección a la sociedad".

A los jóvenes también les pidió que sean "personas que buscan la justicia porque tienen hambre de ella, como del pan de cada día". "Personas que desean una vida honesta y recta, porque gustosamente hacen a los demás lo que querrían que los demás hicieran con ellas. Sed humanos como lo es Cristo", añadió el Pontífice.

También los instó a que sean "misioneros del Evangelio ante las pobrezas materiales y espirituales de nuestro tiempo, sabiendo bien que nuestra fe es un estilo de vida que se cumple en la caridad". Y exclamó: "Vosotros podéis cambiar la historia, hacedlo con el amor".

Papamóvil

El Papa llegó en papamóvil a la plaza de Lima, de Madrid, tras un baño de masas entre los más de 500.000 jóvenes que llenaban la zona adyacente al estadio Santiago Bernabéu. Después subió al palco preparado para el acto, acompañado por 30 chicos y chicas, y se sentó rodeado de ellos en una esquina del escenario.

Entonces asistió a una representación del musical Godspell, del actor español Antonio Banderas, antes de comenzar el diálogo con los jóvenes. "Gracias por compartir la fe con todo Madrid y toda España", exclamó antes de responder a sus preguntas.

Los jóvenes, entre ellos una peruana, le preguntaron cuáles son los santos que le han marcado en su vida. El Papa citó a Juan Crisóstomo, al español Tomás de Villanueva —un agustino que fue llamado a convertirse en pastor— y a Toribio de Mogrovejo, también español.

Y sobre sus años como misionero en el Perú, recordó "sobre todo el testimonio de fe de la gente, marcada por muchas dificultades, pero llena de esperanza".

León XIV también se refirió a la importancia del silencio: "Al liberarnos del estruendo de mil voces, reconocemos que algunas engañan nuestros deseos, otras nos compran sin alimentarnos, otras hablan por interés —subrayó—. En el silencio comprendemos que las ideologías pasan, mientras la verdad permanece".

Luego agregó: "Buscad la verdad, porque muchas cosas en las redes nos engañan y nos cuentan mentiras, y Dios es verdad".

En respuesta a Fernando, un joven recién casado, Su Santidad exhortó a los jóvenes "a que no tengan miedo de casarse y de formar una familia".

Ante los cerca de 500.000 jóvenes que se congregaron durante horas en torno al escenario de la plaza de Lima, el Papa les recordó: "Estáis llamados a dar una nueva dirección a la sociedad, convirtiéndoos en protagonistas del cambio a partir de vuestros vínculos cotidianos, aquello que vivís en la familia, en la universidad y en el trabajo".

Fue una larga espera, tranquila y sin incidentes, vigilada sin problema alguno por la Policía y con una carpa de los servicios de atención sanitaria instalada a mitad del recorrido, a la que no pararon de llegar personas afectadas por el calor, aunque ninguna grave.

Equipos de voluntarios se encargaban de ordenar cada sector adjudicado por parroquia, colegio o universidad, y de facilitar agua a quienes lo necesitaran.

Por todas partes se veían banderas de España, rosarios y el lema de la visita, "Alza tu mirada", estampado en las camisetas de colores que vestía la mayoría de los asistentes, junto con el nombre del Papa y la imagen de un león.

León XIV se despidió de los jóvenes entre gritos de "¡Viva el Papa!" y con un espectáculo de fuegos artificiales tras abandonar el escenario al ritmo del himno del viaje.