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El Papa concluyó su visita a Francia con un llamado a los líderes religiosos

León XIV instó a los líderes religiosos a predicar mensajes de paz y unidad el lunes, y concluyó una visita a Francia con una llamada a recordar el diálogo que contribuyó a la integración europea tras la Segunda Guerra Mundial.

León viajó a la ciudad oriental de Metz, cerca de la frontera con Luxemburgo y Alemania, para presidir un encuentro interreligioso. Se celebró en un centro de conferencias que lleva el nombre de Robert Schuman, un estadista católico francés considerado uno de los padres fundadores de la unidad europea.

León decidió terminar su visita de cuatro días a Francia en Metz para reforzar su llamado a que Europa recuerde su tradición de diálogo para afrontar los desafíos actuales de la guerra, la migración y la polarización.

En su mensaje a líderes judíos, musulmanes, protestantes y ortodoxos reunidos en el centro de conferencias, León citó el ejemplo de Schuman de promover el diálogo incluso entre rivales y afirmó que los líderes de fe comparten la responsabilidad de forjar amistades a través de las fronteras en nombre de la paz.

“En efecto, invocar el nombre de Dios para justificar la violencia o la opresión es profanar ese nombre”, manifestó. “El discurso religioso debe llamar constantemente al desarme de los corazones y de las palabras”.

León XIV recordó el "largo y turbulento recorrido histórico" de Europa, pero indicó que "ha sido capaz de asimilar los aspectos positivos de su pasado y de replantearlos de formas nuevas y creativas gracias al encuentro con el otro".

"De hecho, la civilización europea es también fruto de encuentros seculares, aunque no siempre fáciles. Basta pensar en la presencia de la cultura árabe en la península ibérica, o en la proyección del “Viejo Continente” hacia el “Nuevo Mundo”, que generó, a veces de manera dolorosa, síntesis inéditas en el continente americano", explicó.

"La dignidad humana exige vías legales y seguras"

Pero llegando al momento actual del Viejo Continente, subrayó que "en el presente contexto multicultural" se necesita "un redescubrimiento de las propias raíces y por la apertura al diálogo con el otro".

Y al respecto, constató que "la Europa contemporánea se enfrenta a una nueva etapa en su larga historia de encuentros, con la llegada al continente de tantos hombres y mujeres que huyen de zonas de guerra y persecución, o que buscan una mejora de vida lejos de la pobreza y la miseria", aunque no pronunció la palabra 'migrante'.

Pero a este propósito, citó el mensaje que lanzó en junio en su visita a las islas Canarias, en España, donde afirmó que "la dignidad humana exige vías legales y seguras, rescate y asistencia, cooperación real contra los traficantes, protección efectiva a las víctimas, procesos serios de acogida e integración, y políticas que permitan a cada persona vivir con dignidad en su propia tierra".

Y agregó que acoger a una persona "significa integrarla como en la propia familia, ofreciéndole la posibilidad de desarrollar sus talentos, sus capacidades y sensibilidades, pero también de entrar en el espíritu de la casa que la acoge".

Instó a "captar el alcance histórico de lo que está sucediendo, es decir, un encuentro sin precedentes entre pueblos y culturas que pide un redescubrimiento creativo de nuestras raíces y, al mismo tiempo, una escucha atenta del otro".

"La universalidad de los valores fundacionales de Europa nos asegura que este diálogo es posible y que podrá dar una base sólida a nuestras sociedades, permitiendo trabajar de manera más eficaz por la paz y por un mundo reconciliado", señaló.

En su discurso, el papa también abordó el tema de la laicidad, que ha estado muy presente en su visita a un país considerado la cuna del laicismo.

Consideró que la laicidad "no sólo implica el carácter aconfesional de las instituciones civiles, sino que presupone una verdadera colaboración entre las partes, así como el respeto, por parte de las autoridades estatales y comunitarias, de la autonomía de las Iglesias y la promoción de su libertad de organización, de expresión y de culto".

Grandes multitudes y una escolta militar

La visita de León a Francia, otrora firmemente católica y ahora oficialmente laica, ha estado marcada por su llamado a que Europa recuerde su herencia cristiana y la aplique a los desafíos éticos y geopolíticos actuales.

En el santuario católico de Lourdes, condenó el domingo una legislación —aprobada recientemente en Francia— que permite la muerte con asistencia médica, que calificó de “falsa compasión”. En casi cada paso le han recibido enormes multitudes —800.000 asistieron a la misa de León en la emblemática plaza de la Concordia de París—, lo que sorprendió incluso a los organizadores.

El vuelo arrendado de Air France de León recibió el lunes por la mañana una escolta militar de dos cazas franceses para el trayecto de Lourdes a Metz.

Más tarde el lunes, en su último acto en Francia, León tenía previsto celebrar misa en la catedral de San Esteban, en Metz. La catedral es uno de los mayores ejemplos del estilo gótico francés, con sus bóvedas elevadas y vitrales, algunos de los cuales fueron diseñados por el artista judío del siglo XX Marc Chagall.

El vidrio coloreado le ha dado a la catedral el apodo de la Lanterne du Bon Dieu, o “La linterna del Buen Dios”.

Un estadista que promovió el diálogo entre rivales

Schuman es conocido principalmente por la Declaración Schuman de 1950, cinco años después de que terminara la guerra. Propuso la creación de una Comunidad Europea del Carbón y del Acero para poner en común la producción entre rivales históricos, Francia y Alemania.

La idea, mientras Europa emergía de las ruinas de la Segunda Guerra Mundial, se guiaba por la convicción de que unos intereses económicos entrelazados harían que otra guerra entre ambos fuera “no solo impensable, sino materialmente imposible”.

La organización del carbón y el acero fue la primera entre las instituciones europeas precursoras de lo que finalmente se convirtió en la Unión Europea.

Schuman, un combatiente de la resistencia encarcelado por los nazis, fue declarado “venerable” en 2021, un paso en el proceso hacia una posible canonización.