Cultura
CELEBRA SUS 25 AÑOS DE HISTORIA CON UN FUTURO EN CRECIMIENTO

El Malba expande sus fronteras

La muestra “Latinoamérica en expansión”, que propone una ambiciosa relectura de la colección, es el eje de los festejos. Entre anécdotas sobre la formación del acervo del Museo, el fundador confirmó los planes para una ampliación edilicia.

El 21 de septiembre de 2026 marcará oficialmente el cuarto de siglo del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), pero los festejos ya comenzaron con gran fuerza con la inauguración de la exposición permanente Latinoamérica en expansión. Se trata de una ambiciosa relectura de la Colección Malba-Costantini que funciona no sólo como columna vertebral de los festejos, sino como el testimonio de un proyecto que nació de la pasión personal y que hoy, con casi tres mil obras, se consolida como un faro del arte regional a nivel global.

La apertura estuvo marcada por una atmósfera de celebración y reflexión. En un auditorio colmado, el fundador del museo, Eduardo F. Costantini, mantuvo un diálogo abierto con las curadoras María Amalia García y Alejandra Aguado, durante el cual se refirió al desarrollo, la expansión y los criterios que dieron forma a la Colección, así como a los procesos de adquisición y curaduría que acompañaron su crecimiento a lo largo del tiempo, desde las primeras épocas, en que las compras se circunscribían al arte rioplatense, hasta su diversificación.

Durante esa entrevista, se entrelazaron las anécdotas de los "años dorados" del coleccionismo, avances sobre los ejes conceptuales que se pueden encontrar en la presente exposición y anuncios que definen el futuro de la institución.

Latinoamérica en expansión es el núcleo de los festejos por el 25º aniversario. Lo que hace a esta muestra excepcional es la integración de dos vertientes patrimoniales: la colección institucional del Malba y la colección personal de Eduardo Costantini. Juntas, estas fuentes alimentan un guion museográfico que reúne alrededor de 150 piezas maestras creadas entre 1900 y la década de 1970.

Hoy, la Colección Malba-Costantini ha alcanzado una escala sin precedentes, superando las 2.770 obras. Este crecimiento exponencial se explica, en gran medida, por la reciente adquisición de la Colección Daros Latinoamérica, un movimiento que ha consolidado al museo como el custodio del conjunto más representativo del arte moderno y contemporáneo latinoamericano a nivel global.

Como apuntó una de las curadoras, “la Colección Daros transformó la colección no sólo en el volumen sino en el horizonte, que expande hacia lo contemporáneo y viene a completar los conjuntos de los años 50 y 60, el concretismo, con obras de Jesús Rafael Soto y de Carlos Cruz-Diez, que eran dos grandes ausentes. En una de las últimas salas de la exposición se puede apreciar cómo se transforma la colección a través de las obras de Soto y Cruz-Diez, y también del Relevo espacial de Hélio Oiticica”.

AMPLIACION

La presentación de la muestra sirvió de plataforma para que Costantini confirmara el inicio del proceso para una nueva ampliación edilicia.

"Estamos festejando los 25 años no de manera nostálgica, sino mirando hacia adelante", afirmó Costantini, explicando que los espacios actuales resultan insuficientes para albergar las casi 3.000 piezas que hoy conforman el acervo.

Según reveló en la entrevista con García y Aguado, ya se encuentran en las etapas preliminares para la selección de arquitectos que diseñarán una ampliación que buscará ganar metros cuadrados hacia el área de la Plaza Perú para albergar el volumen de obras contemporáneas -como las de Le Parc, Kuitca, Lygia Clark y Hélio Oiticica- que hoy requieren una escala que el edificio original de Figueroa Alcorta ya no puede contener.

"El museo necesita respirar, y la colección Daros nos obliga a repensar nuestra escala", confesó el empresario.

Las curadoras enfatizaron cómo la incorporación de nuevas obras de la Colección Daros permitió expandir los relatos curatoriales, algo que compartió Costantini. “Es una colección contemporánea que tiene obras muy buenas y a nosotros nos equilibra más el período moderno y contemporáneo”, confirmó.

Alejandra Aguado señaló que la actual muestra busca "itinerarios" más que una línea de tiempo rígida, permitiendo que las obras de mediados de siglo dialoguen con las vanguardias fundacionales.

MAPA REGIONAL

La muestra, que puede verse en el nivel 1 del emblemático edificio de la Avenida Figueroa Alcorta, se estructura en once núcleos temáticos que funcionan como brújulas para el visitante.

El recorrido comienza con las Vanguardias Latinoamericanas, donde la ruptura con el academicismo europeo es evidente en las formas y los colores. Aquí, piezas de Tarsila do Amaral y Xul Solar establecen el tono de una búsqueda de identidad propia. Costantini rememoró en la charla la temprana adquisición de 13 obras de Xul Solar, entre ellas Pareja (1923), a las que se agregaron otras cuatro más, y enfatizó luego que hoy “el Malba tiene, por fuera del Museo Xul Solar, la colección más importante del pintor”.

El segundo gran bloque es el del Arte de compromiso social. En este sector, la obra monumental de Antonio Berni y los muralistas mexicanos cobra un peso protagónico, recordando el rol del artista como cronista de las desigualdades y las luchas populares del continente.

La exposición continúa con un núcleo de Constructivismo y abstracción, con piezas de la colección Daros de artistas como Lygia Clark, Hélio Oiticica y Jesús Rafael Soto.

Luego están las Poéticas surrealistas y la crisis de la razón. Este núcleo explora cómo el periodo de entreguerras afectó la psique de los artistas latinoamericanos, refugiándose en el onirismo y la magia con obras de Remedios Varo y Leonora Carrington.

Finalmente, los Constructivismos sudamericanos cierran el recorrido cronológico de esta etapa, mostrando la obsesión por la geometría y el orden que caracterizó a movimientos en Argentina, Brasil y Uruguay.

ROMPECABEZAS

Durante la entrevista, Costantini contó que la colección se fue armando “como un rompecabezas”. Dijo que “al principio no tenía mucho sentido, porque comprábamos una obra abstracta, pero también otra de realismo social, o surrealista; de un país y luego de otro. Fue a través de los años que se fueron creando núcleos de cada tipo de escuela que le fueron dando un sentido a toda la colección”.

Un detalle que las curadoras resaltaron durante la entrevista fue el regreso de ciertas obras a una vecindad espacial que no tenían desde hacía años, como sucedió con Diego Rivera y Frida Kahlo, cuando finalmente pudo adquirirse el Baile de Tehuantepec, del primero de los artistas.

Al respecto, Costantini rememoró que pudo comprar en el ’95 el Autorretrato con Chango y Loro, de Frida Kahlo (1942) cuando IBM decidió desprenderse de su colección de arte latinoamericano, y no pudo quedarse con el Baile de Tehuantepec, un cuadro que terminó comprando recién en 2017. “Desde el punto de vista emocional fue muy lindo porque, metafóricamente hablando, se reencontraron Diego y Frida, pareja inseparable, en el Malba después de 21 años de separación”, comentó.

La entrevista transitó momentos de melancolía al recordar piezas que la historia no pudo preservar, como Samba, del brasileño Emiliano Di Cavalcanti.

La obra, una pieza espectacular de la colección de Jean Boghici en Brasil que Costantini había querido adquirir, se perdió para siempre en un incendio que destruyó el departamento del coleccionista brasileño.

"Fue una pérdida nacional para Brasil", lamentó el fundador del Malba, que contrastó ese vacío con el éxito de haber conseguido piezas de Víctor Brecheret, el escultor clave del modernismo paulista, cuya síntesis art-deco en la obra Pudor (1922) recibe hoy a los visitantes.

Uno de los puntos más altos del nuevo guion curatorial es la inclusión de artistas que fueron desplazados por los relatos oficiales de sus países. Costantini y las curadoras destacaron la adquisición de Bachué, diosa generatriz de los chibchas (1925), de Rómulo Rozo. Esta escultura, fundacional para el arte moderno colombiano, fue ignorada en su país durante años debido a sesgos ideológicos de la crítica de la época.

"El dueño deseaba que la obra fuera vendida fuera de Colombia porque sentía que allí no se la valoraba", explicó Costantini. Hoy, la pieza recupera su estatus de ícono en Buenos Aires y puede contemplarse en la presente muestra.

De igual importancia es la aparición de Alejandro Mario Yllanes, un artista boliviano cuya historia parece salida de una novela trágica. Yllanes, un muralista perseguido y exiliado cuyo trabajo fue destruido por el gobierno de su país, desapareció misteriosamente en un viaje de regreso a Bolivia.

El Malba logró adquirir Tragedia del Pongo (1932), una obra maestra que denuncia la explotación minera de los pueblos indígenas y que está incluida en la exposición, como Wiraqucha danzante (Carnaval de Oruro, 1941), del mismo autor.

"Son obras que no estaban representadas y que permiten que Bolivia y Colombia entren con fuerza en el período moderno del museo", señaló el fundador.

REDES

Las curadoras añadieron que estas piezas permiten recrear las redes de circulación de estos artistas que los conectaron con otros grandes del muralismo mexicano y, según algunos investigadores, hasta con Antonio Berni, lo que fortalece el discurso de compromiso social que atraviesa la muestra.

“En la presente exhibición se puede ver cómo las piezas que vienen de la Colección Daros completan las ausencias que teníamos en las trayectorias de los artistas. Vemos un Torres más abstracto o una obra de Lygia Clark (Planos en superficie modulada, serie A) que es fundamental para su período y que nos permite mostrar un hilo conductor mucho más claro en el desarrollo de su trabajo. Y lo mismo sucede con el Relevo espacial de Hélio Oiticica”, mencionó Alejandra Aguado.

La muestra que acaba de inaugurarse estará abierta al público de manera permanente, con horarios extendidos y actividades especiales durante todo el mes de mayo para celebrar estos primeros 25 años.

Con la reciente inauguración de Malba Puertos en Escobar y el plan de un nuevo edificio central, el mensaje que dejó la inauguración es de una vitalidad inusual para una institución cultural.

"El Malba está para más cada día. Es un mensaje de proyecto, de movimiento y de alegría", expresó Costantini, ante el aplauso de un auditorio que comprendió que la "expansión" de Latinoamérica no es solo el título de una muestra, sino el destino manifiesto del museo.