Espectáculos

El Kanka en la búsqueda de lo esencial

El cantautor malagueño El Kanka vuelve a escena con ‘La Calma’, su séptimo trabajo discográfico, una obra que reafirma su identidad artística y profundiza en una mirada tan sensible como lúcida sobre la vida cotidiana. Con diez nuevas canciones, el artista propone un recorrido donde el humor, la ironía y la poesía conviven con naturalidad, mientras lo musical se nutre de una fusión orgánica entre el folclore latinoamericano y la raíz española.

Canciones que nacen de lo cotidiano

Desde sus primeros adelantos -‘La Calma’, ‘La Apuesta’ y ‘Pensando en ti’-  ya se intuía un disco atravesado por una necesidad urgente: bajar el ritmo, mirar hacia adentro y reconectar con lo esencial. En tiempos marcados por la velocidad y la sobreinformación, El Kanka plantea casi una declaración de principios: detenerse también es avanzar.

El álbum despliega una paleta sonora diversa, donde conviven rumbas, boleros, guiños al ska e incluso referencias inesperadas que enriquecen su universo creativo. Sin embargo, más allá de lo musical, lo que distingue al artista es su capacidad para transformar lo cotidiano en arte: el amor doméstico, la amistad que resiste el paso del tiempo, la ansiedad o la dificultad para decir “no” se convierten en relatos cercanos, con los que el oyente conecta de inmediato.

La conexión con el público argentino no es menor. En octubre de 2025, El Kanka agotó localidades en el Teatro Ópera de Buenos Aires, confirmando un vínculo que trasciende lo artístico y se vuelve emocional. Esa relación se proyecta ahora hacia una extensa gira internacional que comenzará en marzo de 2026 y se extenderá hasta finales de 2027, con un cierre ambicioso en el Movistar Arena de Madrid.

Una gira que acompaña el nuevo capítulo

La Calma no es solo un disco: es una invitación. A frenar, a sentir y, sobre todo, a encontrar belleza en lo simple.

En una entrevista exclusiva con La Prensa, el músico habló sobre la búsqueda de la calma, sus influencias y el proceso creativo detrás de sus canciones.

-‘La Calma’ se presenta como un disco que reivindica ese estado en un mundo cada vez más acelerado, ¿qué significado personal tiene para vos esa idea de la calma hoy?
-Bueno para mí es una búsqueda, un anhelo… Por supuesto social y humano, pero también personal y subjetivo. Calma, paz, armonía, serenidad… Creo que estamos todos muy necesitados de ello.

-En este nuevo trabajo volvés a fusionar sonidos del folclore latinoamericano con la música de raíz española, ¿qué nuevas influencias musicales sentís que aparecen en este álbum?

-Me resulta un poco difícil contestar a eso, porque ciertamente no es buscado ni es consciente… Yo no tengo mucho interés en el tema de los sonidos ni de los estilos, sólo pretendo hacer canciones lo más buenas y bellas posible, para lo que uso todos los recursos que estén a mi alcance, tanto líricos como musicales. Es cierto que, al ser andaluz, cierto soniquete flamenco del sur de España se puede apreciar con frecuencia en mis composiciones, y también que, al haber sido mi padre un gran amante de la canción latinoamericana en general y del folclore argentino en particular, siento gran parte de esa esencia como mi música de raíz, porque es lo que se escuchaba en casa, y por eso quizá son los lugares estilísticos a los que siempre vuelvo, pero por supuesto he escuchado (entre otras muchas cosas) rock y pop, y eso también se me nota, quizá especialmente en este disco, aunque no sabría decir por qué jejeje.

- Varias canciones del disco abordan temas cotidianos como el amor, la amistad o la ansiedad, ¿cómo elegís los temas que terminan convirtiéndose en canciones?

-Mira, cuando no sé de qué escribir, me pregunto: ¿qué me está “rallando” (que diríamos en mi tierra) ahora? Es decir, tan sencillo como ver qué es lo que me está ocupando, atravesando u obsesionando en este momento, y hablar de eso.

-En octubre de 2025 agotaste entradas en el Teatro Ópera de Buenos Aires, ¿qué recuerdos te dejó ese show y qué vínculo sentís que tenés con el público argentino?

-Ay, fue realmente un show increíble… Visitar ese espacio, símbolo de la cultura, y vivir la conexión con la gente de forma tan íntima (ya que iba solo con mi guitarra) fue muy emocionante. El público argentino de por sí (ya es un secreto a voces) es de los mejores públicos del mundo, yo lo catalogo como “público profesional”, pero aparte, no sé… En mi caso hay además algo de hogar en Buenos Aires, primero por la influencia musical por parte de mi padre, y segundo porque tengo muchísimos amigos argentinos, y mi pareja es argentina también. Ese día en el Ópera, por darte un dato, estaban en el público mis suegros jejeje.

-Este álbum incluye estilos muy variados, desde rumbas hasta boleros con mezclas inesperadas, ¿cómo trabajás el equilibrio entre esa diversidad sonora y tu identidad artística?
-Pues supongo que tiene que ver con la naturalidad. No pienso demasiado en eso, simplemente dejo que las canciones me pidan lo que necesitan. Si una canción funciona mejor como rumba, pues hacia ahí voy; si pide un aire más íntimo o incluso algo más movido, intento respetarlo. Al final, la identidad está en la forma de contar las cosas, más que en el estilo en sí.