Espectáculos
EL POPULARISIMO CREADOR DE LA "BOTICA DEL ANGEL" FALLECIO A LOS SETENTA Y SEIS AÑOS

El Gordo Bergara remontó vuelo

Fue un artista total, capaz de pintar, escribir, actuar, diseñar y entrevistar. En los años 60 su reducto de San Telmo fue insoslayable y de él salieron figuras como Susana Rinaldi y Marikena Monti. Sus restos serán inhumados hoy.

El multifacético Eduardo Bergara Leumann falleció en la madrugada de ayer los setenta y seis años, en su casa, y en el día de su cumpleaños.

Actor, escenógrafo, vestuarista y animador, Bergara murió tras haber estado enfermo en los últimos años lo que lo obligó a desplazarse en silla de ruedas.

Bergara falleció en su casa, la segunda "Botica del Angel", de Luis Sáenz Peña 541, que el había convertido en el museo dedicado a la identidad porteña.

Cuarenta años atrás, la primera "Botica" estuvo en un angosto y empinado edificio de la calle Lima 670, que primero funcionó como sastrería teatral -muy ligada al cercano Canal 13- y poco a poco se convirió en una suerte de peña de amigos, hasta que se habilitó en el segundo piso un pequeño escenario por el que comenzaron a desfilar figuras consagradas y otras emergentes, dando forma a shows que paulatinamente cobraron una estructura cotidiana, que justificó la habilitación de una boletería en la que cada noche se ponía el cartel de "no hay más localidades".

SHOWS IRREPETIBLES

Los shows contaban con visitas de lujo -un príncipe podía estar al lado del torero Luis Miguel Dominguín, de Juan José Sebreli, Manuel Mujica Lainez o Ernesto Sabato-, que dejaban la platea para hacer alguna "gracia" junto a Bergara -siempre audaz y divertido- y asimismo era posible ver a Niní Marshall que sin caracterizarse vencía su timidez y encarnaba a uno de sus personajes, otra noche una espléndida Mecha Ortiz recitaba un poema, o Gloria Guzmán entonaba un cuplé, Lola Membrives evocaba a García Lorca o Tania decía un tango.

El desarrollo de los shows solía culminar cuando un artista plástico pintaba con tema libre sobre una túnica que vestía una modelo, en medio de intervenciones del público y del mismo Bergara. No hubo pintor que negara al desafío estético.

Tras el esfuerzo conjunto llegaban las rondas de vino tinto servido en tazas blancas.

El tango tuvo siempre un lugar destacado en aquella Botica y esa visión de Bergara hizo que los grandes personajes del mundo pasaran por el lugar decorado en negro y blanco por Bergara, que poco a poco fue llenándose de obras de Vicente Forte y Antonio Berni, dos de una galería casi infinita.

En esa casa angosta, que tenía un ascensor mínimo Bergara organizó su hogar en el último piso en el que se rodeó de fotos de su madre y su legendaria

abuela materna y de su colección de porcelanas blancas y azules.

LA ETAPA EUROPEA

La "Botica del Angel" fue abatida por la ampliación de la avenida 9 de Julio y se convirtió en una leyenda porteña más. Por entonces Bergara se mudó a un piso de la calle Córdoba y Paraná, pero le faltaba algo, la Botica, y fue por eso partió a Europa, en donde fascinó a legendarias figuras del mundo del espectáculo de París y Roma.

Para el cine europeo participó en el filme "El animal", con Jean Paul Belmondo y Raquel Welch, y trabajó con figuras de la talla de Louis de Funes, Shelley Winters, Mónica Viti y Fernando Rey.

También, intervino en producciones como "Casanova", de Federico Fellini, "Calígula" de Tinto Brass y "Contrastes", de Andy Warhol.

El regreso no fue fácil porque Buenos Aires y el país habían cambiado, igualmente Bergara se arriesgó y compró el caserón de la calle Luis Sáenz Peña, en el barrio de Monserrat donde recomenzó el ritual de los shows.

Con esta casa Bergara tuvo sus idas y vueltas, pero estaba aferrado a ella. Tras venderla la recompró para convertirla en un museo único dedicado a la porteñidad, que defendió hasta el fin con uñas y dientes con el apoyo de Amalia Fortabat entre otros buenos amigos.

Eduardo Bergara Leumann había nacido el 5 de setiembre de 1932 en Buenos Aires y su debut artístico fue como actor y director de la obra "Pregón Federal", sin dejar de ser vestuarista y escenógrafo de varias películas argentinas, entre ellas "La cueva de Alí Babá" y "Ensayo final".

En 1958 integró la compañía de Mecha Ortiz en "La hechicera de Corinto", que subió a escena en el teatro Sarmiento y actuó en una memorable versión de "Don Juan Tenorio" con José María Vilches y María Vaner en el Museo Fernández Blanco, y como actor -y también vestuarista- se recuerda su divertida participación en "Buenas noches, Carina", al lado de Ana María Campoy y José Cibrián.

CINE Y TELEVISION

También participó como intérprete en películas como "El hombre de la deuda externa" (1987), "Olga, la hija de aquella princesa rusa (1972)" y "Juguemos en el mundo" (1971).

En televisión creó "La botica dek tango", ciclo que condujo entre 1982 y 1988, que fue su idea y contó con su ambientación y producción general, con dirección de Víctor Stella y dirección musical de Mario Marzán.

Eduardo Bergara Leumann pasó serenamente los últimos años de su vida. Su casa había declarada de Interés Cultural por el Gobierno de la Ciudad, decisión que probablemente proteja su futuro.

Sus restos son velados en la Casa de la Cultura del gobierno de la ciudad, avenida de Mayo 575, y serán inhumados hoy a las 11 en el Panteón de Actores del cementerio de la Chacarita.

Albino Dieguez Videla