El CEO de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham), Alejandro Díaz, destacó el fortalecimiento de las relaciones económicas y comerciales entre ambos países, valoró los avances alcanzados durante las administraciones de Javier Milei y Donald Trump y aseguró que el principal desafío es transformar esa sintonía política en inversiones productivas, empleo y crecimiento sostenido. Sin embargo, advirtió que para aprovechar las oportunidades resulta indispensable mejorar la competitividad y garantizar reglas de juego previsibles.
Díaz sostuvo que el vínculo bilateral atraviesa una etapa favorable, aunque remarcó que su importancia excede las coincidencias ideológicas entre los actuales gobiernos. “La relación entre la Argentina y los Estados Unidos tiene una historia que trasciende a los gobiernos de turno”, afirmó.
El ejecutivo explicó que Estados Unidos es el principal inversor extranjero directo en la Argentina, con una participación del 18% sobre el total de capitales internacionales. A marzo de 2026, el stock de inversión estadounidense alcanzaba los US$35.310 millones, mientras que durante el primer trimestre ingresaron US$809 millones provenientes de ese país, sobre un total de US$1.794 millones.
En una entrevista con la agencia Noticias Argentinas destacó el peso del comercio bilateral. Entre enero y septiembre, Estados Unidos concentró el 10% de las exportaciones argentinas y se ubicó como segundo destino de las ventas nacionales, detrás de Brasil y por delante de China.
En ese período, las exportaciones hacia América del Norte aumentaron 34,6% interanual, hasta alcanzar los US$9.474 millones, con un superávit comercial de US$2.786 millones para la Argentina.
Díaz resaltó además la importancia económica de las más de 690 compañías asociadas a AmCham, pertenecientes a 27 sectores productivos. Según detalló, estas empresas representan cerca del 28% del Producto Bruto Interno, el 39% de la recaudación fiscal, el 45% de las exportaciones y generan más de 420.000 empleos directos y cuatro millones indirectos.
Uno de los principales avances señalados por el empresario fue el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco (ARTI), firmado en febrero de 2026, que permitió ampliar las condiciones de acceso de productos argentinos al mercado estadounidense.
Díaz explicó que la Argentina quedó comprendida en el tramo más bajo del esquema arancelario norteamericano, con una sobretasa del 10%, y dispone actualmente de 2.212 posiciones con arancel cero. Además, destacó el protocolo adicional firmado el 15 de octubre, que otorga mayor certidumbre frente a eventuales modificaciones de la política comercial de Washington.
El acuerdo también contempla compromisos para simplificar licencias de importación, reconocer estándares internacionales y actualizar las normas de propiedad intelectual.
En materia de inversiones, identificó a la energía, la minería y la tecnología como los sectores con mayor potencial de crecimiento. Particularmente, destacó el interés estadounidense por el cobre, el litio y otros minerales críticos, con posibles mecanismos de financiamiento del EXIM Bank y la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC).
Según el Monitor de Inversiones de Deloitte citado por Díaz, los anuncios de inversión en la Argentina alcanzaron los US$164.500 millones durante los últimos cuatro trimestres relevados, aunque esa cifra corresponde a proyectos anunciados y no necesariamente ejecutados.
Respecto de las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre, el titular de AmCham consideró que los intereses económicos compartidos deberían mantenerse independientemente de sus resultados.
En ese sentido, sostuvo que las empresas norteamericanas mantienen una presencia histórica en el país y que la seguridad de las cadenas de suministro y el acceso a minerales estratégicos constituyen prioridades que exceden las administraciones políticas.
No obstante, reconoció que las cuestiones políticas influyen sobre el clima de negocios y pueden facilitar el diálogo y los acuerdos comerciales. Para Díaz, esas oportunidades necesitan estar acompañadas por seguridad jurídica, estabilidad normativa y continuidad de las políticas públicas.
El ejecutivo también defendió una mayor integración comercial de la Argentina con otros mercados, incluidos la Unión Europea, los países del bloque EFTA, Singapur y Japón, como mecanismo para ampliar las exportaciones y atraer inversiones.
Finalmente, advirtió que el principal obstáculo para aprovechar el acuerdo con Estados Unidos sigue siendo la competitividad de la economía argentina.
“Un acuerdo abre la puerta, pero aprovecharlo depende también desde lo local”, señaló Díaz, quien reclamó un sistema tributario más simple, mejoras en infraestructura y logística y una reducción de las trabas para exportar.
El titular de AmCham advirtió que, sin esos cambios, numerosas empresas, especialmente las pequeñas y medianas, podrían quedar al margen de los beneficios del mayor acceso al mercado estadounidense. Para el empresario, consolidar el vínculo bilateral exige convertir los avances diplomáticos y comerciales en oportunidades concretas de inversión, producción y empleo.