El Banco Mundial pronostica un crecimiento del 3,6% para el 2026 en la Argentina, evidenciando una moderación respecto a la mejora del 4,4% en la actividad del año pasado, pero destacando la economía del país en medio de un entorno regional de avance limitado.
La previsión surge del informe Panorama Económico de América Latina y el Caribe de abril, en el cual la entidad calculó un avance del PBI del 3,6% para 2026 y un crecimiento del 3,7% para 2027.
Al revelar que las perspectivas de crecimiento de la región para 2026 “siguen siendo limitadas”, el Banco Mundial remarcó que “Argentina ha emergido como la principal excepción al alza, ya que la estabilización y las reformas han mejorado las expectativas y las condiciones financieras”.
En ese sentido, sostuvo que “Argentina se destaca en este contexto” y puntualizó que el ajuste fiscal “ha ayudado a anclar las expectativas de inflación y a comprimir el riesgo soberano”, señalando que el diferencial del EMBI cayó desde alrededor de 2200 puntos básicos en 2022–2023 a menos de 600 en marzo de 2026.
Al mismo tiempo, el reporte hizo énfasis en que la administración de Javier Milei “ha avanzado en una agenda pro-crecimiento que incluye una reforma tributaria” y destacó la implementación del Régimen de Incentivos para Grande Inversiones (RIGI), el marco estratégico firmado con Estados Unidos “para fortalecer las cadenas de suministro de minerales críticos”, y el Acuerdo de libre comercio Mercosur-Unión Europea.
Además, resaltó que “la aprobación de reformas en el mercado laboral por el Congreso y esfuerzos en curso para mejorar el clima de negocios y el entorno regulatorio respaldan las perspectivas para la inversión”, sumando el efecto favorable de “una cosecha agrícola fuerte que está respaldando la actividad en el corto plazo”.
Al repasar el rumbo del gobierno, el Banco Mundial aseguró que “estas medidas han modificado las expectativas considerablemente: el crecimiento acumulado pasó del -0,4% entre 2011-24 a un 12,2% proyectado para el período 2024-27”.
Sin embargo, advirtió que “los riesgos a la baja son significativos, particularmente dada las considerables necesidades de financiamiento externo de Argentina en un contexto de reservas internacionales netas negativas y acceso limitado a los mercados internacionales de deuda”.
Asimismo, expuso que “el crédito al sector privado en Argentina sigue siendo excepcionalmente bajo, en torno al 15% del PBI, lo que refleja una prolongada inestabilidad macroeconómica y el desplazamiento del crédito hacia el sector público”.
En esa línea, la entidad indicó que “la reciente consolidación fiscal tras el cambio de administración podría contribuir a liberar recursos financieros para el sector privado, aunque una recuperación sostenida del crédito dependerá de la continuidad del proceso de estabilización macroeconómica".