Opinión
Dostoievski y Tolstoi, en la guerra de Ucrania
En diciembre de 2025, la nueva jefa del MI6 (Servicio de Inteligencia Secreta del Reino Unido), Blaise Metreweli, advirtió en su primer discurso público que Rusia está "exportando el caos" como una característica central de su política exterior (según Euronews.com).
Metreweli, la primera mujer en liderar el MI6, ofreció su discurso inaugural en la sede de la agencia en Londres. Afirmó que el Reino Unido se encuentra en una nueva "era de incertidumbre" donde la frontera entre la paz y la guerra se ha desdibujado.
Luego, describió las tácticas híbridas rusas -que incluyen ciberataques, sabotajes, incendios provocados y campañas de desinformación- no como fallos aislados, sino como una estrategia deliberada: "El exportar el caos es una función, no un error, en el enfoque ruso" y señaló que Rusia utiliza actores no estatales y criminales para llevar a cabo actos hostiles en Europa que quedan justo por debajo del umbral de un conflicto armado abierto, con el fin de socavar la cohesión de la OTAN y el apoyo a Ucrania.
Sin embargo, la otra cara de la moneda desde la perspectiva rusa es, que diferentes medios estatales o pro-rusos han invertido esta narrativa, alegando que es la inteligencia británica la que tiene como prioridad "exportar el caos a Rusia" a través de provocaciones y operaciones psicológicas.
Desde esta columna varias veces informamos sobre la Brigada 77 del Ejército Británico (77th Brigade). Es una unidad especializada en guerra informativa, monitoreo digital y operaciones de influencia en redes sociales, creada para adaptar comportamientos y controlar la opinión pública mediante herramientas no letales. Como declara la información pública accesible a todo el mundo, esta unidad combina guerra psicológica, operaciones de medios y apoyo militar para influir en la percepción de los adversarios. Se centra en el análisis, monitoreo y manejo de la información en internet y redes sociales, operando en entornos digitales.
La 77ª Brigada forma parte del enfoque del Reino Unido para operar en la "zona gris" entre la paz y la guerra, adaptando comportamientos y protegiendo la toma de decisiones. La brigada combina personal militar regular con reservistas que poseen habilidades especializadas en áreas como el periodismo, el marketing, el análisis de datos y la psicología.
Según sabemos, trabaja de forma remota o mediante pequeños equipos para apoyar la presencia militar permanente en las Islas Malvinas (centrada en la base Mount Pleasant), gestionando la narrativa pública y monitoreando el entorno digital en la región del Atlántico Sur.
“LA LINEA DEL FRENTE ESTA EN TODAS PARTES"
En la última escalada de la purga cultural de Ucrania y de los ataques a todo lo que sea ruso, el Instituto de Memoria Nacional de Ucrania ha calificado este mes formalmente a los famosos autores clásicos rusos Fiódor Dostoievski y León Tolstoi como vectores de la "propaganda imperial rusa”.
Esto ha incluido un llamado del organismo que opera bajo el Gabinete de ministros de Ucrania para que todas las calles, monumentos e instituciones públicas que llevan sus nombres sean borrados del mapa.
Según Interfax, al comentar la sentencia, "la asignación de sus nombres a objetos geográficos, nombres de personas jurídicas y objetos de derechos de propiedad, objetos de toponimia, así como el establecimiento de monumentos y signos conmemorativos en su honor en Ucrania fue la encarnación de la rusificación: la política imperial rusa destinada a imponer el uso de la lengua rusa, promover la cultura rusa como superior en comparación con otras lenguas y culturas nacionales, desplazar del uso la lengua ucraniana y estrechar el espacio cultural e informativo ucraniano".
En una declaración del 20 de enero, la comisión de expertos del Instituto de la Memoria Nacional afirmó que el legado literario de ambos escritores está "directamente vinculado a la glorificación de la política imperial rusa". Los funcionarios ucranianos también afirmaron que existen indicios de "ucranofobia" en sus libros.
La acción fue recibida con un silencio absoluto en los medios occidentales, y la historia pasó casi completamente desapercibida, a pesar de que Dostoievski y Tolstoi han sido y son ampliamente estudiados y apreciados en todo el mundo y en las universidades más prestigiosas occidentales, en los programas literarios, en los teatros y entre los lectores ávidos comunes.
Sus obras, desde “Los hermanos Karamazov” hasta la gran “Guerra y paz”, han contribuido a dar forma a la cultura occidental y a la educación superior en los 150 años de existencia de las mismas.
Sin embargo, el instituto vinculado al gobierno ucraniano ahora afirma que la prominencia histórica de Dostoievski y Tolstoi en Ucrania no se debió a que se trate de arte literario con atractivo universal, sino de alguna manera a parte de una larga campaña de rusificación diseñada para marginar la lengua y la cultura ucranianas.
“PROPAGANDA”
Ucrania, en esencia, acaba de etiquetar como "propaganda" a dos de los más grandes autores históricos del mundo, que son muy anteriores tanto a la Federación Rusa moderna como a la Unión Soviética del siglo XX. Es bueno destacar este texto de Glenn Diesen: “La propaganda es la ciencia de convencer al público sin apelar a la razón. La rusofobia, definida como el miedo irracional a Rusia, debería ser un tema clave en el estudio de la propaganda en Occidente, ya que a lo largo de la historia se le ha asignado a Rusia una identidad diametralmente opuesta: el "Otro".
Occidente y Rusia se han yuxtapuesto como occidentales versus orientales, europeos versus asiáticos, civilizados versus bárbaros, modernos versus atrasados, liberales versus autocráticos, e incluso el bien versus el mal.
Durante la Guerra Fría, las líneas divisorias ideológicas se definieron de forma natural al presentar el debate como capitalismo versus comunismo, democracia versus totalitarismo y cristianismo versus ateísmo.
Después de la Guerra Fría, la propaganda antirrusa busca filtrar todas las cuestiones políticas a través del estereotipo binario simplista de democracia versus autoritarismo, lo cual aporta poco o ningún valor heurístico para comprender las complejidades de las relaciones.
Una característica clave de la propaganda contra el "Otro" inferior es tanto la burla despectiva como el miedo descontrolado ante la amenaza a la civilización. Por lo tanto, a lo largo de la historia a Rusia se le ha permitido desempeñar uno de dos papeles: o bien un aprendiz de la civilización occidental al aceptar el papel subordinado de estudiante y objeto político, o bien una amenaza que debe ser contenida o derrotada.”
SIMILITUDES SOSPECHOSAS Y DE SENTIDO COMUN
Como bien sabemos la “usurpación” por parte del Reino Unido de las Islas Malvinas mantiene paralelismo con su historia colonial y geoestratégica, caracterizada por la ocupación por la fuerza en 1833, la defensa de sus intereses económicos (recursos pesqueros/hidrocarburos) y el uso de las islas como base militar clave en el Atlántico Sur. El Reino Unido impone un modelo de autodeterminación sobre una población trasplantada, similar a otros enclaves globales.
Esta es el “doble standard” permanente de Gran Bretaña quien apoya en Ucrania aquello que nos hace en nuestras Malvinas.
La narrativa ucraniana, apoyada incondicionalmente por su aliada Gran Bretaña, respecto a la supuesta "rusificación" como una herramienta de política imperial para imponer una cultura y lengua sobre otra.
Si aplicamos esta lógica al caso de las Islas Malvinas, la política británica puede compararse en los siguientes puntos:
* Sustitución Toponímica: Así como el texto menciona que nombres rusos se impusieron a "objetos geográficos" para rusificar Ucrania, el Reino Unido ha mantenido una toponimia exclusivamente británica en las islas (ej. Port Stanley en lugar de Puerto Argentino). Para la postura argentina, esto es una forma de borrar el pasado histórico y jurídico previo a la ocupación de 1833.
* Imposición Cultural y Desplazamiento: El fragmento señala que la cultura rusa se promovió como "superior" para desplazar la local. En Malvinas, tras la expulsión de las autoridades y población argentina en 1833, Londres implantó una población transplantada, imponiendo sus leyes, idioma y costumbres para consolidar un "espacio informativo" británico en el Atlántico Sur.
* El Rol de los "Símbolos": El texto califica a figuras como Dostoievski o Tolstoi como "símbolos de política imperial". De manera análoga, La Argentina argumenta que la presencia de monumentos, banderas y la propia monarquía británica en las islas no son solo actos culturales, sino herramientas políticas para ratificar una soberanía que Argentina considera una usurpación ilegal.
* Contradicción en los Discursos: Mientras que hoy el Reino Unido apoya a Ucrania contra el "imperialismo ruso”, La Argentina sostiene que Londres aplica en Malvinas la misma lógica colonial que el ejemplo de hoy critica: mantener un territorio mediante la imposición cultural y la fuerza militar, ignorando la integridad territorial del Estado afectado.