Misma ciudad, distintas agendas. Como si el destino se empecinara en armar el ring electoral para subirlos y ponerlos frente a frente -o precisamente por ello, porque ya se vive en clave de urnas-, el presidente de la Nación, Javier Milei, y el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, coincidieron en Nueva York. Nada es casual.
El primero, defensor de la corona en 2027, desembarcó en la Gran Manzana para disertar en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Es sabido que no tiene habilidades especiales para hacer amigos y que su enjundiosa oratoria lastima más de lo que elogia.
En el recinto el jefe de Estado argentino se encargó de enrostrarles a las autoridades que la ONU es "una organización inútil que sólo sirve para alimentar a una casta de parásitos fatalmente arrogantes, disfrazados de burócratas bien intencionados”.
Más temprano tuvo que beber, además, el trago amargo de ver reconstruido el romance entre Washington y Londres en el tema Malvinas. Se sintió traicionado, casi como quien va a visitar a la novia y la encuentra en brazos de otro. Eligió escapar hacia adelante.
Frente a los micrófonos Milei enfatizó que "las Malvinas son argentinas por historia, derecho y geografía". Luego dejó en claro que hoy la Argentina “es un aliado confiable de los Estados Unidos” en el extremo sur del mundo.
Esta última sentencia de carácter geopolítico tiene sobre todo una clara intencionalidad económica. Milei, que sólo asiste con agrado a los foros de la derecha global, aprovechó el viaje para remarcar la envidiable condición de la Argentina en el tenso escenario mundial: es un país que produce energía, no tiene hipótesis de conflicto y le hace caso siempre a Washington.
En su disertación en el exclusivo The Economic Club of New York, el presidente de la Nación cerró su exposición frente a los referentes financieros en el centro del capitalismo global invitándolos a jugarse una moneda por el país. "El motivo y el momento de apostar por la Argentina es ahora. Los invito a subir a bordo y tomar la oportunidad", enfatizó.
Los argumentos para convencerlos se le caían de los bolsillos. Economista al fin, le sacó brillo a las virtudes del RIGI (Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones), un esquema que otorga beneficios fiscales a largo plazo para los que se animen a la aventura de confiar en la Argentina.
Con los números del proyecto de Presupuesto 2027 todavía frescos -aún no fue aprobado por el Congreso de la Nación-, explicó que la inflación ha tomado definitivamente una parábola descendente y adelantó que la economía del país avanza por la senda del crecimiento.
Como resumen de la gira, Milei se trajo algunos anuncios en la valija:
* Acuerdo de infraestructura por u$s 7.000 millones: se rubricó un compromiso marco de cooperación económica y de infraestructura con Estados Unidos destinado a financiar obras clave y facilitar la exportación de energía.
* Aceleración para el megaproyecto Argentina LNG: tras reuniones con autoridades estadounidenses (incluyendo a Marco Rubio), se dio impulso al financiamiento de unos u$s 6.000 millones enfocado en el desarrollo del gas natural licuado y Vaca Muerta.
* El Corredor Andes-Atlántico: se formalizaron líneas de cooperación estratégica en el marco del RIGI para garantizar rutas logísticas, energéticas y de exportación de minerales críticos (como el litio y el cobre) hacia mercados aliados.
EL CHALLENGER
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, en cambio, viajó a los Estados Unidos con una hoja de ruta clara y el objetivo de coincidir geográficamente con Milei para explotar, de ser posible, el efecto contraste entre administraciones de sesgo por completo distinto. La pelea por la Casa Rosada no conoce de fronteras.
En Nueva York el Challenger le mostró a los inversores que se puede honrar los compromisos de deuda ensayando un modelo de gestión por completo distinto al nacional. Fondos como BlackRock, Eaton Vance o Vanguard escucharon atentos al mandatario a quien los liberales argentinos llaman El Soviético. El apodo, claro está, no lleva tranquilidad a los bonistas.
Kicillof, que viajó acompañado por un equipo reducido integrado por el ministro de Gobierno, Carlos Bianco; el ministro de Economía, Pablo López; el subsecretario de Relaciones Internacionales, Juan Manuel Padín; y la asesora en Asuntos Internacionales, Cecilia Nicolini, disertó en The New School y la Universidad de Columbia.
Mientras Milei cumplía con su agenda en Nueva York, en la misma ciudad Kicillof se encargó de marcar distancias de cara a lo que vendrá en 2027: señaló que para transformar la riqueza potencial en bienestar real se requiere una presencia activa del Estado en infraestructura, educación pública y salud, desdeñando las dinámicas exclusivas del libre mercado.
PRESUPUESTO
Con el jefe de Estado y su ministro de Economía, Luis Toto Caputo, atareados en reuniones a diestra y siniestra en la Gran Manzana, en la trinchera del Congreso las principales espadas libertarias trataban de salvar el proyecto de Presupuesto nacional 2027. Sobre todo en aquellos artículos en extremo sensibles, como los que dejaban a las prestaciones para discapacidad en las temblorosas manos del mercado, a merced de los vaivenes de la oferta y la demanda.
Tan intenso fue el combate, y tan injustos los números, que el secretario Nacional de Discapacidad, Alejandro Vilches, se apartó de su cargo sin dar mayores explicaciones. Fue pronto reemplazado por Pablo Di Liscia, otrora presidente del PAMI durante la gestión de Mauricio Macri.
En el camino, esta semana se sopesaron también los datos en torno al empleo y los salarios registrados. El primero marcó que la desocupación se ubicó en el 7,9% en el segundo trimestre, registrando un leve alza. La informalidad, en tanto, escaló al 45%.
“El mercado de trabajo o está creando empleo, está recomponiendo su estructura hacia abajo. Con empleo privado registrado en retroceso, compensado por monotributistas y trabajos informales, el ingreso del hogar deja de alcanzar”, explicó el economista Diego Piccardo.
En cuanto a los ingresos, en julio el salario real del sector privado registrado creció por segundo mes consecutivo. “Si bien la recuperación todavía es modesta, lo relevante es que se interrumpió la caída del 3% en términos reales acumulada entre septiembre de 2025 y mayo de 2026”, señaló el especialista.
MAS POBREZA
Los resultados del programa económico del Gobierno, léase también como el esfuerzo por ordenar un sistema que caminaba por la cornisa de la hiperinflación, son de calibre diverso: bajó la inflación a partir del apretón monetario y la caída del consumo; y de manera inevitable se multiplicó la pobreza y se acentuó el desplome de la actividad productiva.
No es para asombrarse, es casi de manual. No se conoce experiencia de sofocar el proceso inflacionario sin que medie un ajuste ortodoxo que naturalmente deparará sufrimiento, pérdida de empleo y más pobreza.
El jueves el Indec difundió los datos del Estimador Mensual de la Actividad Económica y de la Pobreza, correspondiente al primer semestre del 2026. Ambos números fueron sendos torpedos que impactaron por debajo de la línea de flotación del gobierno libertario.
La economía se retrajo casi 3% en julio con respecto al mes anterior, mientras que exhibió un rojo de -1,4% en la comparación interanual. Ocho sectores registraron caídas en la comparación interanual, entre los que se destacan Comercio mayorista, minorista y reparaciones (-5,1%), e Industria manufacturera (-4,6%).
En cuanto a la pobreza, el 32,3% de las personas sufre este flagelo, mientras que lo padece el 24,4% de los hogares. En la comparación contra el segundo semestre del 2025 implica un alza de 4,1% para las personas y de 3,4% para los hogares. La indigencia, en tanto, llega al 7,5% de los habitantes.
Cifras tan sensibles liman la imagen de quienes gobiernan. Ha ocurrido siempre, aunque esgriman en su defensa el argumento de la herencia recibida. La gran pregunta a esta altura de la partida, cuando la campaña electoral se encuentra en estado embrionario, es si la Argentina necesita profundizar el modelo libertario o dar un giro, otro giro, una vez más, hacia políticas más empáticas.
El año toma su última curva y ya se sabe que en 2027 dos candidatos se disputarán la presidencia: el defensor y el challenger. Quizás, más adelante, se recorte la figura de otro aspirante, alguien que todavía no aparece en el radar de la política.