Sugerencias del Chef

Dos opciones junto al maravilloso mar

En la costa atlántica y en el este uruguayo, dos nuevas propuestas apuestan a que comer sea también una forma de habitar el entorno.

En Pinamar Norte, ‘Gagiro’ acaba de instalarse en una de las zonas más verdes del balneario, rodeado de pinos y a pasos del mar. El espacio —creado por María Gabriela Galván, Gisela Angio y Romina Diago— combina arquitectura boho, fibras naturales y una distribución en tres ambientes que invitan a recorrerlo como si fuera un pequeño paisaje: una playa interior con arena y barra, una galería semicubierta y un salón principal pensado para la noche.

La cocina, a cargo de Santiago del Azar, se mueve con soltura entre el fuego y la técnica contemporánea. La carta arranca temprano con desayunos cuidados —avocado toast, gravlax, yogures, medialunas— y avanza hacia una propuesta más amplia que incluye tiraditos, arancini, provoleta, pescas del día, risottos, pastas caseras y carnes. Los fines de semana, el fogón toma protagonismo con costillares, picanha, vacío y frutas al fuego, en un ritual que mezcla tradición argentina y estética moderna. No es solo una comida: es una escena.

Del otro lado del Río de la Plata, en el bosque de La Barra, ‘Soto Bosque’ propone una experiencia distinta pero complementaria. En un predio de cuatro hectáreas, a pocos minutos del mar, el restaurante del chef Facundo Connio trabaja una cocina de fuegos que pone el acento en el producto y la estacionalidad. Vieiras, langostinos, pulpo a la parrilla, pescas enteras y el arroz del mar construyen una carta donde el océano dialoga con las brasas.

La propuesta se completa con coctelería de autor —como el “Bosque del Este” o el “Muelle 29”— y una programación cultural que incluye música en vivo, cine al aire libre y actividades en medio de la vegetación. Comer en Soto Bosque es sentarse en una mesa que no se despega del entorno: el sonido del viento, el perfume de la madera y el fuego, la luz filtrada entre los árboles.
Dos costas, dos estilos y una misma búsqueda: que el verano no se limite al plato, sino que se extienda al aire, al paisaje y al tiempo compartido. En Gagiro y en Soto Bosque, la gastronomía se convierte en una forma de vivir la playa.