El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, adelantó los ejes del proyecto oficialista para reformar la Ley de Defensa de la Competencia, con el foco puesto en continuar profundizando la simplificación y flexibilización de las regulaciones estatales.
Sturzenegger expuso algunos lineamientos de la nueva reforma partiendo de la premisa que el principal factor que distorsiona los precios y limita el crecimiento no es el poder de las empresas, sino la intervención del propio sector público, al participar de un encuentro sobre política de la competencia organizado por la Secretaría de Industria y Comercio.
En este sentido, afirmó que “el verdadero enemigo de la competencia es el Estado”, indicando que las regulaciones estrictas protegen a los actores establecidos y bloquean el ingreso de nuevos competidores.
Para el funcionario, los mercados libres tienen capacidad propia de corregir posiciones dominantes. Al respecto, ejemplificó que la evolución del sector tecnológico relegó a un referente del sector como Nokia primero por BlackBerry y luego por el iPhone, a partir de la innovación y los cambios en el mercado.
En este marco, el ministro destacó tres sectores en los que la eliminación de requisitos administrativos ya mostró resultados:
Ganadería: se eliminó la obligatoriedad de cepas de aftosa exclusivas para Argentina. El resultado fue la aprobación de nuevas vacunas por equivalencia, bajando costos para el campo.
Yerba Mate: tras la quita de facultades al INYM para fijar precios mediante el DNU 70, Sturzenegger aseguró que se registró un aumento en la producción y las exportaciones, con precios más competitivos.
Conectividad satelital: la apertura del mercado de internet satelital permitió que zonas remotas del país accedan a tecnología que antes estaba bloqueada por trabas de habilitación.
El funcionario consideró que es necesario que la política de defensa de la competencia además de observar conductas de las firmas (como fusiones), también contemple el estudio de las normas en relación al desempeño de cada mercado.
Sobre este aspecto, manifestó que “el análisis de la competencia no puede limitarse a observar conductas privadas”, señalando que “también debe revisar el marco normativo que determina quién puede entrar o no a un mercado”.
El objetivo final de la reforma es la simplificación de procesos y regulaciones junto con la eliminación de privilegios sectoriales. Bajo esa premisa y apoyado en el rumbo adoptado en la actual gestión, Sturzenegger expresó que “defender la competencia no es intervenir más, sino remover los obstáculos que impiden que el mercado funcione”.