La diferencia era tan grande, tan grande, que daba pudor ver el partido. Es cierto, se sabía de antemano que algo así podía ocurrir. Que el subcampeón del mundo, con todas sus figuras, frente a un equipo juvenil de Burkina Faso, no podía terminar de otra manera. La goleada fue humillante para los chicos africanos, la sub 23 que fue llamada de apuro para la ocasión y que llegó cerca de las 4 de la tarde a Ezeiza… ¡Cinco horas antes del inicio del partido! El 7-0 no dejó material futbolístico demasiado serio para el análisis.
Está bien. Es muy posible que Lionel Scaloni y su notable cuerpo técnico se las ingenie para rescatar todo lo positivo que se pueda del amistoso de anoche. Las sociedades, las caras nuevas, el esfuerzo de siempre. Todo eso que no negocia nunca el Seleccionado nacional. Porque pareciera que le da lo mismo a la Argentina jugar contra Inglaterra o Burkina Faso. O, por lo menos, siempre sale a mostrar su poderío con los dientes apretados, caiga quien caiga.
Uno de los méritos grandes (uno más) de la Scaloneta es no aflojar ni ganando 5-0 al término de un primer tiempo. A los dos ya estaba arriba con el gol de Lautaro Martínez, tras el rebote que dio el arquero Razak Guira en el penal que le atajó al Toro. Y después ya no paró. A los 11 minutos ganaba 3-0… Diallo marcó en contra de su arco tras un centro fuerte de Facundo Medina (quien volvió a ser titular después de haber ido al banco frente a Bolivia) el 2-0 y, a los 11, Gianluca Prestianni cerró el primer misterio del resultado con el 3-0. Nico Paz y Julián le pusieron un moño a ese primer tiempo sin equivalencias para sumarse con sus conquistas al 5-0 con el que se fueron al descanso.
Scaloni aprovechó la ocasión. Y movió el tablero con cinco cambios de entrada. Franco Mastantuono, así, tuvo la chance de marcar su primer gol con la celeste y blanca, el sexto del equipo nacional.
Después continuaron los cambios… Scaloni hizo diez. El séptimo hizo Giuliano Simeone. Y luego todo se pareció mucho más a un entrenamiento con público que un duelo de una fecha FIFA. Tal vez eso haya sido lo más rescatable y una de las pocas razones de ser del amistoso: sirvió para descontar las fechas de suspensión que todavía pesan sobre Leandro Paredes, Thiago Almada y Nahuel Molina. Apenas eso.
Y ahora, a esperar el duelo del martes, el día de la espedida de Messi del Seleccionado. Lo único importante de esta fecha FIFA.