Opinión

Cuáles son las trampas de la retórica

Un análisis lógico de las falacias sobre Malvinas.

Por Analía Arriaga

A vos, educador. A vos, comunicador. A vos, que tenés el deber ético de transmitir el sentido de Malvinas a personas en formación, consciente de la asimetría de tu autoridad pedagógica sobre ellas. Y a vos, en cuya idoneidad profesional, el ciudadano de a pie, experto o no en el tema, deposita toda su confianza.

La Batalla por el Sentido: ¿Qué estás repitiendo cuando hablás de Malvinas?

En el uso cotidiano de la palabra cargás con una responsabilidad social ineludible. ¿Te animás a revisar el discurso dominante sobre la Causa Malvinas? Te enfrentarás a una realidad incómoda: durante décadas, el debate fue sustituido por un entramado de falacias lógicas. No necesitás que te explique que son argumentos que parecen válidos, pero encierran una profunda manipulación retórica. Son frases hechas instaladas en las aulas, los medios de comunicación y las plataformas digitales

Fronteras adentro, la "Desmalvinización" recurrió a estas falacias para obturar tu análisis crítico. Replicaste estos mitos de forma autómata por inercia de la época. Seguís repitiendo consignas heredadas en manuales escolares y columnas de opinión.  Te insto a que observes que las trampas retóricas más insidiosas no provinieron de los ingleses. Nacieron de la pluma y la voz de algunos de nuestros compatriotas, que operaron -y operan hoy- para desmantelar nuestra identidad nacional.

Tu discurso no es inocuo ni neutral. La desmalvinización es una construcción metodológica. Busca vaciar de legitimidad un reclamo soberano histórico. Usando el pensamiento crítico que te inculcaron tus maestros, te desafío a presenciar una deconstrucción del sentido. Hacerlo es un acto de estricta rigurosidad lógica. Verás que es una herramienta indispensable para devolverle a las futuras generaciones el legítimo orgullo de defender lo nuestro.

 

UN METODO CONTRA LA INERCIA DEL SENTIDO COMUN

El verdadero triunfo de la desmalvinización no fue instalar una versión distorsionada de la historia. Fue lograr que incorporaras consignas que insultan tu propia inteligencia. Lo hiciste de forma inconsciente. Ver de frente el mecanismo de esa burla te va a generar un cortocircuito intelectual inevitable. Advertirás en esta carta un tono crudo e incisivo. Lo sé. Busco confrontarte desde la lógica. No lo niego. Apelo directamente a tu orgullo crítico.

Esto no pretende ser un planteo académico sino una herramienta simple para desarmar trampas y revisar las frases que repetimos sin pensar. Te invito a hacer este ejercicio con honestidad y con la historia en la mano. Ponerle nombre a estas falacias te va a permitir ver cómo nos manejaron el discurso. Es hora de recuperar el valor de lo que decimos. No podés ser una caja de resonancia del relato que nos quieren imponer. Tu formación te exige perseguir y defender la verdad. Al fin y al cabo, la credibilidad es tu máximo capital.

Iniciamos el paralelismo. Como dice mi amiga Verónica cuando quiere que no queden dudas: "te lo voy a explicar con manzanitas". Analizá cada frase hecha, la trampa lógica que esconde y los datos reales que la desarman:

 

1) MEZCLAR LOS TEMAS Y ACHICAR EL PROBLEMA

* Lo que se dice en la calle:  O "La guerra fue un error de la dictadura". O "La guerra fue un manotazo de ahogado del gobierno de facto". O Fuimos a la guerra por el capricho de un borracho".

* El nombre técnico de la trampa: Falacia de la Culpa por Asociación (Ad Hominem Circunstancial) y Falacia de la Causa Simple.

* El mecanismo: Aquí operan las dos trampas en simultáneo:

* Culpa por Asociación: Desvían tu atención de lo verdaderamente importante; la justa e impostergable acción en defensa de nuestra soberanía. En su lugar, eligen atacar únicamente a un régimen salpicado por el terrorismo de Estado. Te quieren convencer de que a la Junta MIlitar ya no le quedaba resto y que la causa entera se anula por la ilegalidad de quienes la conducían en ese momento.

Causa Simple: Reducen un conflicto geopolítico de siglos a los supuestos hábitos personales de un solo individuo. ¡Qué infantilismo! Galtieri no decidía solo. Era una Junta de tres miembros. Mínimamente deberías imaginar a esos tres comandantes tomando la decisión en medio de una borrachera. Y pensar que al día siguiente, ya curada la resaca, a ninguno se le ocurrió dar marcha atrás. Ni a otros esconderles los vasos de whisky. Provoca risa. Expone la inocencia de quien lo repite e insulta la inteligencia de todo ciudadano de a pie.

El efecto en el relato: La primera trampa enmaraña la ilegalidad de la dictadura con la defensa del derecho soberano. Te hace asimilar que defender Malvinas es lo mismo que defender al gobierno de facto. Renunciás a tu propio derecho por el rechazo legítimo al gobernante de entonces. La segunda trampa te hace creer que la guerra nació de la nada en una sola noche, borrando de un plumazo toda la historia previa de usurpación y las tensiones del Atlántico Sur.

La refutación: Confundís el origen de esta guerra con la validez de nuestro derecho soberano. Malvinas es una causa nacional ininterrumpida que arranca en 1833. Está por encima de cualquier gobierno de turno. La recuperación de las islas no fue una locura improvisada de una noche; los militares tenían planes estudiados desde hacía años. Los ingleses también: hay pruebas históricas de que Gran Bretaña nos empujó a la guerra. ¿A nadie le interesa estudiar los archivos? Te resulta más cómodo repetir el versito.

 

2) EXAGERAR LAS FALTAS Y ENSUCIAR EL ROL DEL MILITAR

* Lo que se dice en la calle: O "Lucharon con boleadoras contra los ingleses". O "Mandaron a los chicos desnudos, desabrigados, desarmados y sin instrucción". O "Lo que pasó en las islas fue la prolongación de la represión de la dictadura".

* El nombre técnico de la trampa: Falacia de la Falsa Equivalencia y Reduccionismo Ad Absurdum (Técnica del Espantapájaros).

* El mecanismo: Acá también te meten dos engaños en simultáneo.

* Falsa Equivalencia: Mezclan dos cosas totalmente distintas. Juntan la movilización de un soldado o un oficial que va a defender a su Patria frente a una potencia extranjera, con la participación en la represión ilegal y clandestina dentro del país.

* Espantapájaros / Reduccionismo: Exageran los problemas reales que hubo hasta el ridículo. Arman una caricatura de total indefensión para hacerte creer que la resistencia argentina fue un absurdo inviable.

El efecto en el relato: La primera trampa logra ensuciar el uniforme del combatiente. Le quita su rol legítimo de defensa nacional y lo mete en la misma bolsa de los crímenes de la dictadura para que sientas rechazo por él. La segunda trampa te hace creer que la guerra fue una tragicomedia de errores patética. Al ridiculizar la capacidad técnica de nuestras fuerzas, te instalan la idea de que defender lo nuestro era imposible y que la única salida lógica era rendirse antes de empezar.

La refutación: Hubo fallas gravísimas de logística; los mandos superiores que fueron un desastre, eso es innegable. Pero reducir una guerra moderna a una caricatura de chicos desarmados es una mentira total. Los conscriptos de la clase 1962 tenían 20 años y su instrucción completa. Los de la siguiente clase, recién ingresados al Servicio Militar Obligatorio justo antes del 2 de abril, lucharon como leones. Si no les creés a nuestros soldados, leé los testimonios del enemigo. Las unidades tenían armamentos con los que les provocaron bajas severas a los batallones de élite británicos en combates durísimos. El problema real no fue la falta de armas o uniformes en las islas; el problema fue que los ingleses bloquearon el mar, y la comida y el abrigo no pudieron llegar a la primera línea del frente. ¿Vas a seguir ninguneando el combate real de nuestros soldados? Te resulta más cómodo quedarte con el cuento de las boleadoras.

 

3)TRATAR A TODOS DE POBRECITOS Y USAR LAS ANTINOMIAS DE SIEMPRE:

* Lo que se dice en la calle: O "Mandaron a todos los chicos del norte del país que no estaban acostumbrados al frío". O "Los chicos de la guerra".

* El nombre técnico de la trampa: Falacia de la Generalización Apresurada y Falacia de Composición.

* El mecanismo: Acá se cruzan dos mentiras basadas en tomar una parte como si fuera el todo:

* Generalización: Nivelan para abajo la edad de los combatiente o, lo que es peor, sugieren que solo fueron al frente de batalla los conscriptos.

* Composición: Inventan un sesgo geográfico. Se cuelgan de las viejas grietas argentinas entre la Capital y las provincias para hacerte creer que hubo una selección discriminatoria.

El efecto en el relato: La primera trampa logra infantilizar al combatiente. Transforma al guerrero en víctima indefensa y al héroe en mártir. La segunda trampa busca que nos enfrentemos entre hermanos. Resucita de forma maliciosa el fantasma de los "cabecitas negras" enviados al matadero por una élite centralista. Al usar ese resentimiento, quiebran la unidad nacional y te convencen de que la gesta no nos pertenece a todos por igual.

La refutación: Los padrones oficiales destruyen esta vil mentira. Combatieron y cayeron ciudadanos de absolutamente todas las provincias. Fuera de los regimientos del norte, fueron al frente unidades enteras de la Patagonia, del Litoral y del centro del país. El mapa real fue federal y equitativo. Y frío pasaron los argentinos del norte, los del centro, los del sur y también los ingleses... ¡era invierno y estaban al sur del paralelo 50°! Respecto a capacidad de combate, los oficiales, suboficiales y soldados rasos lucharon con disciplina, audacia y profesionalismo. Los propios jefes militares británicos elogiaron de forma unánime la tenacidad y el valor de la infantería y la artillería argentina. Nuestros pilotos son reconocidos mundialmente por sus hazañas en el aire. ¿Vas a seguir comprando el libreto que transforma a nuestros soldados en pobrecitos sin voluntad? Te resulta más cómodo borrar el coraje de todos para no tener que admitir el heroísmo de muchos.

 

4) DAR LASTIMA Y METER MIEDO CON LA DICTADURA

* Lo que se dice en la calle: O "Los soldados eran maltratados por sus jefes". O “Fue una guerra absurda, una locura bélica y una aventura militar". O “Si justificás la guerra por Malvinas, en el fondo estás defendiendo a los militares golpistas".

* El nombre técnico de la trampa: Falacia del Ad Misericordiam (Apelación a la Piedad) y Falacia de la Pendiente Resbaladiza.

* El mecanismo: Acá te cruzan una trampa emocional con una amenaza política.

* Apelación a la piedad: Reemplazan los datos históricos y el sentido del deber con un golpe bajo de lástima extrema. Buscan anular tu capacidad de pensar apelando únicamente a la compasión.

* Pendiente resbaladiza: Te arman una amenaza exagerada. Te quieren hacer creer que si sentís orgullo nacional por la gesta de Malvinas, vas a ser sospechado de  justificar los golpes de Estado y las dictaduras.

El efecto en el relato: La primera trampa logra que dejes de ver el conflicto como una causa soberana y seria. Lo transforma en un acto más de la Junta para clausurar el debate. La segunda trampa te mete miedo con la asociación política. Cancela el reconocimiento que les debés a los héroes de la Nación. Te hace sentir culpa de parecer un defensor del autoritarismo si los aplaudís.

La refutación: Cuando instalás el eslogan de los "chicos de la guerra", le quitás al combatiente su condición legal de soldado de la Patria. Dañás su memoria. Borrás su preparación, su juramento y su propia voluntad de defender nuestra soberanía. Tildar la gesta de "aventura absurda" es ignorar que había un conflicto geopolítico real y un invasor colonial. Podés y debés separar las cosas. ¿O acaso tu mente no es capaz de honrar al soldado que dio la vida por el territorio y, al mismo tiempo, repudiar el quiebre de la democracia? Sí, entre los combatientes -los que murieron y los que volvieron- había quienes habían seguido la carrera militar. Te resulta más cómoda la errónea corrección política que ejercer tu libertad de pensar y pararte firme frente a la historia.

 

5) MOSTRAR SOLO LO MALO PARA OCULTAR LAS HAZAÑAS

* Lo que se dice en la calle: O "Hubo una improvisación total en Malvinas". O "Todo lo que hicimos fue a los ponchazos y sin planificar nada".

* El nombre técnico de la trampa: Falacia de la Evidencia Incompleta (Cherry Picking).

* El mecanismo: Consiste en seleccionar con pinzas únicamente los enormes errores de la logística y el flojo desempeño de algunos mandos superiores. Esconder los éxitos tácticos, la planificación y las proezas operacionales es una manipulación tramposa.

El efecto en el relato: Te instala en la cabeza la idea de que absolutamente toda la actuación argentina fue un acto de amateurismo. Borra de la historia el profesionalismo y la idoneidad de nuestras fuerzas, haciéndote sentir vergüenza de nuestra propia defensa militar y de nuestro país frente al mundo.

La refutación: Es innegable que la conducción de la Junta improvisó en lo político y lo estratégico. Pero decir que abajo todo fue improvisado es una mentira deliberada. Las operaciones combinadas con misiles, o los ataques de los aviones volando al ras del agua, obligaron a las potencias occidentales a cambiar sus manuales de guerra. Ocultar esto para sostener que todo fue un desastre es una distorsión intencionada de la historia. ¿Vas a seguir repitiendo que todo fue un cuento? Te resulta más cómodo ignorar las hazañas técnicas, porque no es tu metier, para no tener que reconocer la excelencia de nuestros propios compatriotas. En tal caso, siempres es mejor aceptar nuestras limitaciones y comunicar solo de lo que tenemos la certeza de conocer.

 

6) OBLIGARTE A ELEGIR ENTRE DOS EXTREMOS FALSOS:

* Lo que se dice en la calle: O "Hay que dejarse de joder con las islas. Primero tenemos que arreglar la economía y salir de la pobreza; después vemos". O "Ya pasó mucho tiempo y los isleños no quieren saber nada con nosotros. Hay que aceptar la realidad y mirar al futuro".

* El nombre técnico de la trampa: Falacia del Falso Dilema (Civilización o Barbarie moderno).

* El mecanismo: Te encierran en un callejón sin salida poniéndote dos opciones falsas que parecen excluirse mutuamente:

* El engaño económico: Te obligan a elegir falsamente entre alimentar a la población o defender el territorio, como si ocuparse de lo urgente te impidiera sostener lo importante.

* El engaño del realismo: Te plantean que recordar Malvinas es quedarse atrapado en la nostalgia del pasado, obligándote a elegir entre realidad o soberanía.

El efecto en el relato: La primera trampa logra que veas el reclamo soberano como un gasto inútil o un capricho ideológico. Te convence de que la dignidad nacional es un lujo que un país con problemas económicos no se puede permitir. La segunda trampa te instala una falsa resignación. Te hace creer que mirar al futuro significa bajar los brazos, aceptar la usurpación como un hecho consumado y, peor aún, respetar la voluntad de los kelpers.  Aunque son los menos, no faltan quienes dicen que "las Malvinas son inglesas porque ya las tienen los ingleses".

La refutación: No hay ninguna contradicción entre trabajar para solucionar las deudas internas y defender con firmeza la integridad de nuestro territorio. La soberanía no es un obstáculo para el desarrollo, es su base fundamental. Ninguna nación seria regala sus recursos naturales estratégicos ni sus plataformas marítimas con la excusa de que tiene problemas económicos. Además, mirar al futuro no exige convalidar un atropello colonial histórico. Este falso dilema borra de nuestro horizonte la posibilidad de pertenecer a una república democrática que, al mismo tiempo, sostenga con firmeza sus derechos frente a cualquier potencia extranjera. Y tras cartón, apoyás sin saberlo "la libre autodeterminación de los pueblos", el alegato británico para que los kelpers no se muevan de las islas; pues la diplomacia internacional ya desterró este principio para los ingleses que viven en nuestras tierras, justamente porque integran una población implantada. ¿Por qué te dejás acorralar en este binarismo tramposo? Te resulta más cómodo comprar la receta de la sumisión antes que asumir el desafío de construir una patria justa y soberana.

 

7) DECIR QUE TODOS PIENSAN IGUAL PARA QUE NO OPINES DISTINTO

* Lo que se dice en la calle: O "Ya todo el mundo sabe que la guerra fue una locura". O “La sociedad argentina aprendió que los conflictos no se resuelven por la fuerza sino por el camino de la paz".

* El nombre técnico de la trampa: Falacia del Argumentum ad Populum (Apelación a la Multitud o Consenso Popular).

* El mecanismo: Te quieren convencer de que una mentira es verdadera solo porque la repite una gran cantidad de personas, los medios o las corrientes de opinión mayoritarias, anulando cualquier exigencia de pruebas documentales o lógicas.

El efecto en el relato: Logra que te dé miedo ir en contra de la corriente por temor a que te cancelen o te dejen de lado. Clausura tu pensamiento crítico mediante la presión del grupo y te obliga a seguir a la manada.

La refutación: Confundir la popularidad de una frase hecha con la veracidad de un hecho es un error gravísimo. Que el discurso de la desmalvinización haya sido dominante en los medios durante décadas no borra la imprescriptibilidad de nuestro reclamo. El pacifismo de cotillón que nos quieren vender ignora la historia de la humanidad: ¡esta no fue la primera guerra del mundo!. Inglaterra ya la tenía planificada de antemano. Por su parte, la Junta nunca buscó una guerra; su plan era desembarcar en Malvinas para forzar al Reino Unido a sentarse a negociar diplomáticamente. El problema fue que los generales subestimaron al oponente y el orgullo anglosajón no se los perdonó.

Una mentira repetida por muchos sigue siendo una mentira. Los archivos históricos valen más que la opinión de la mayoría. ¿Vas a repetir lo que dicen todos para no desentonar? Oponerse a la guerra desde un pacifismo naif suena lindo, pero es una falsa dicotomía. La alternativa a la acción bélica no es la resignación. Curiosamente, tu formación profesional te exige usar métodos de investigación y pensamiento crítico; sin embargo, te resulta más cómodo sumarte al rebaño que disponerte a estudiar.

 

FIN DEL CUENTO

Revisar el armado del relato desmalvinizador te pone frente al espejo. Si lograste desarmar estas trampas, no solo te habrás sorprendido: te habrá invadido una profunda e incómoda vergüenza intelectual por permitir que frases tan burdas moldearan tu sentido común. La desmalvinización te dio en bandeja un abanico de premisas fáciles para que no ejercieras el pensamiento crítico. Estabas permitiendo que burlaran tu inteligencia.

En tu rol de divulgador, tu trabajo es buscar la verdad y chequear fuentes. Exponer estas falacias toca, seguramente, tu orgullo y tu idoneidad. La reconstrucción de nuestra memoria requiere la dignidad de negarte a ser cómplice de este engaño colectivo. Es desde tu frente donde podrás devolverle el honor a la verdad histórica.

La trampa ya está expuesta sobre la mesa. Te lo expliqué con manzanitas. Ahora la pelota está de tu lado y te toca responder: ¿Qué vas a hacer la próxima vez que tengas que hablar de Malvinas: vas a educar desde la verdad o vas a seguir siendo la caja de resonancia de un relato falaz?