Opinión

Crónicas anticipatorias de la Guerra de Ucrania

1) Contexto y objetivos: Estas son algunas de las razones por las cuales durante 4 años desarrollamos estas crónicas anticipatorias para La Prensa. Análisis de la Guerra Proxy y la Multipolaridad: Desde el inicio, sostenemos que el conflicto no es meramente entre Rusia y Ucrania, sino una disputa estratégica entre la OTAN y Rusia. En diferentes momentos explicamos cómo Ucrania es utilizada como una "tropa proxy" en un momento de transición hacia un mundo multipolar donde la hegemonía de la unipolaridad atlantista está en duda.
Crónicas Anticipatorias: Estos textos se caracterizan por su capacidad e interés de anticipar acontecimientos en el Donbás y otros frentes antes de que ocurran, ofreciendo una visión prospectiva del campo de batalla.
Perspectiva desde el estudio de las ciencias militares: Como estudioso de geopolítica y estrategia, analizamos la evolución del arte de la guerra, desde el combate convencional hasta el uso de nuevas tecnologías, proporcionando un rigor técnico que suele faltar en el análisis periodístico estándar.
Desmitificación y Realismo: Desde esta columna buscamos presentar "la realidad contra la Niebla de la Guerra 2.0", cuestionando la desinformación y enfocándonos en la defensa del interés nacional y la importancia de la disuasión nuclear.
Mirando en retrospectiva, hoy, tenemos el objetivo de ofrecer una visión general clara y analítica del conflicto, sus fases evolutivas y las consecuencias geopolíticas resultantes, evitando juicios de valor e interpretaciones sesgadas.

2)- La Guerra Secreta y el Papel de Estados Unidos
Mucho antes de las primeras semanas al 24 de febrero de 2022, Estados Unidos forjó una alianza de inteligencia sin precedentes con Kiev. Tras la retórica oficial de "apoyo a la democracia", Washington operaba un complejo sistema de cooperación que combinaba tecnología, espionaje y control político.
El núcleo operativo de esta red se ubicaba en Wiesbaden, Alemania, en la base militar Clay Kaserne, donde cientos de analistas, asesores y funcionarios estadounidenses se encargaban de coordinar la recopilación de datos, la planificación de misiones y la gestión del suministro de armas.
Debemos recordar que al iniciar la "operación militar especial" el 24 de febrero de 2022, Vladimir Putin definió el estado final estratégico de la intervención mediante dos conceptos clave y una serie de objetivos políticos y de seguridad para Rusia:
Desmilitarización de Ucrania: El objetivo de eliminar la capacidad militar de Ucrania para asegurar que no representara una amenaza para la Federación Rusa. Desnazificación de Ucrania: para proteger a la población del Donbás de un supuesto genocidio.
Protección del Donbás: El propósito oficial inmediato era defender a los civiles en las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Luhansk (RPD y RPL), cuya independencia Rusia había reconocido días antes. Neutralidad y freno a la OTAN: Putin buscaba garantizar que Ucrania no se integrara en la OTAN ni albergara infraestructura militar occidental, exigiendo un estatus de neutralidad permanente.
Sin intención de ocupación total: Inicialmente, Putin declaró que sus planes no incluían la ocupación de todo el territorio ucraniano ni imponerse por la fuerza al pueblo ucraniano, aunque analistas occidentales sugirieron (sin sustento real) que el plan contemplaba una victoria rápida en Kiev para instalar un gobierno afín.

3)- Las principales fases del conflicto (2022-2026) 2022 – El año de la sorpresa y la resistencia
La operación militar especial rusa, que comenzó en febrero, expuso ciertas deficiencias de planificación de Moscú y la resiliencia de Ucrania apoyada por la OTAN desde 2014. La asistencia occidental, inicialmente logística, se convirtió gradualmente en militar y tecnológica, durante el periodo 2014/2022. Estados Unidos proporcionó inteligencia en tiempo real, mientras que Europa se alineó con las sanciones económicas. El objetivo principal era evitar el colapso de Kiev y mantener la unidad del frente occidental.
2023 – La contraofensiva y la desilusión
Tras meses de preparación, entrenamiento y reabastecimiento con recursos de la OTAN, la gran contraofensiva ucraniana de 2023 resultó mucho menos efectiva de lo esperado. Las líneas defensivas rusas, reforzadas por campos de minas y barreras antitanque, bloquearon el avance. El conflicto se volvió estático y agotador, poniendo de relieve la desproporción entre la narrativa de la victoria y la realidad sobre el terreno. Las diferencias entre el presidente Zelenski y el general Zaluzhnyi salieron a la luz pública, debilitando al liderazgo ucraniano.
Al mismo tiempo, la "fatiga estratégica" crecía en Estados Unidos y Europa: el costo económico y político de la guerra se hacía cada vez más difícil de asumir.
2024 – La campaña estadounidense y el desencanto occidental
Al año siguiente, Donald Trump regresó como protagonista político, con la promesa de "poner fin a la guerra en 24 horas". En Europa, los gobiernos comenzaron a reducir la ayuda y a buscar canales diplomáticos alternativos con Moscú. Estados Unidos, si bien seguía apoyando a Kiev, fue limitando gradualmente los suministros y estableciendo contactos discretos con Rusia para evitar una escalada. Ucrania, aislada y agotada, comenzó a perder protagonismo en la agenda occidental.

2025 – La ilusión de paz
Con la investidura de Trump y la estabilización del frente, el conflicto entró en una fase de "tregua no declarada". (Por lo menos para los medios occidentales).
Europa parecía dividida y debilitada, Rusia consolidó el control de los territorios ocupados y Ucrania se enfrentaba a crisis internas y un declive económico.
El alto el fuego de facto se presentó como un éxito diplomático, pero en realidad representó la normalización de un conflicto no resuelto.
2026- Se negocia, pero hay escalada del conflicto a principios de 2026
Aumento de la actividad militar cerca de la península de Kola y Murmansk. Se observa un aumento inusual de la actividad militar de la OTAN en estas áreas estratégicas, lo que plantea preocupaciones sobre la seguridad de Noruega. Declaraciones provocativas de líderes militares estadounidenses. Así vemos los comentarios del teniente General Donahue sobre la capacidad de tomar Kaliningrado en horas, lo que se considera una provocación peligrosa y un indicio de una mentalidad de intimidación hacia Rusia.

Militarización del Ártico y los mares Báltico y Negro. Esto para Rusia es una amenaza directa.
A principios de 2026, muchos analistas serios afirman del fracaso en Ucrania y que la negativa a admitir esta verdad está llevando a provocaciones continuas que podrían desencadenar una guerra mayor para la que la OTAN no está preparada.
Debemos prestar atención a la excesiva confianza en el poder aéreo como una forma de atacar sin consecuencias, es la ilusión de “pelear desde lejos” y esto es peligroso cuando se trata de estados poderosos como Rusia, que tienen la capacidad de responder y llevar la guerra “aún más lejos”.

¿Que se vislumbra en febrero de 2026?
Podemos inferir que Washington busca controlar las principales rutas energéticas mundiales, marginar los hidrocarburos rusos y obligar a sus socios y potencias emergentes a depender del gas natural licuado estadounidense. Lo que está en juego va más allá de Ucrania: concierne a la arquitectura energética global. Ya no estamos en una guerra territorial, sino en una guerra de corredores. El Mar Negro, el Ártico y el Indopacífico: el espacio estratégico se ha vuelto fluido. El intento de Estados Unidos de controlar estos flujos se alinea con la lógica clásica de dominio marítimo. Pero ahora choca con una Eurasia estructurada, mecanismos financieros alternativos y una progresiva desoccidentalización del comercio.

4)- Lecciones y perspectivas futuras
El caso ucraniano demuestra los límites estructurales del modelo de intervención occidental: un equilibrio inestable entre la solidaridad política, el temor a una escalada y los intereses económicos. La guerra puso de relieve cómo la cooperación militar y de inteligencia puede fortalecer a un país a corto plazo, pero no puede sustituir una estrategia autónoma y sostenible.
Desde una perspectiva geopolítica, el conflicto tuvo tres efectos principales:
1. El fortalecimiento táctico de Rusia, que transformó su economía en un sistema de guerra permanente.
2. El declive político de Europa, cada vez más dependiente de las decisiones de Washington.
3. La fragmentación de la credibilidad occidental, percibida mundialmente como selectiva y oportunista.
El futuro de Ucrania dependerá de su capacidad para redefinir su identidad, no solo militar, sino también política e institucionalmente, encontrando un equilibrio entre la soberanía y la realidad geopolítica.

5)- Algunas breves conclusiones
* La guerra en Ucrania se ha convertido en un conflicto “controlado”, en lugar de combatido, donde la diplomacia y la inteligencia van midiendo el pulso de la estrategia militar directa.
* Estados Unidos ha mantenido un “control” constante sobre la intensidad del conflicto (líneas rojas), equilibrando el apoyo a Ucrania con el temor a una reacción rusa.
* Europa ha demostrado su vulnerabilidad estratégica, dividida entre principios morales y dependencias económicas.
* Rusia, aunque desgastada, ha consolidado su resiliencia interna, transformando la crisis en una herramienta política e industrial.
* Ucrania ha pasado de ser un símbolo de libertad a un laboratorio de poder, donde se han puesto a prueba los límites del apoyo occidental y la fragilidad del consenso internacional.
Siguiendo la opinión de Mounir Kilani: “El verano de 2025 ofreció un atisbo de una posible distensión entre Moscú y Washington. Seis meses después, el "espíritu de Anchorage" ya es cosa del pasado: ante la continuidad estratégica estadounidense de corte “atlantista”, Rusia, a través de Sergei Lavrov, señala oficialmente su cautela. Entre el endurecimiento de las sanciones, las restricciones al comercio energético y la reorganización geopolítica, Moscú está modificando su doctrina: menos ilusiones, más autonomía, en un mundo multipolar que se configura, muy a pesar de Occidente.

N.A: Este texto complementa nuestros análisis con un resumen neutral e informativo del contenido principal del dossier "La Asociación: La Historia Secreta de la Guerra en Ucrania", publicado por el New York Times el 29 de marzo de 2025, y escrito por el periodista de investigación Adam Entous, especialista en seguridad nacional e inteligencia. La investigación, basada en más de 300 entrevistas, reconstruye la cooperación militar secreta entre Estados Unidos y Ucrania entre 2022 y 2025, analizando los mecanismos de mando, la dinámica política y las implicaciones estratégicas globales.