Economía

Crisis yerbatera: productores denuncian que cobran menos de la mitad de lo que cuesta producir

Los productores de Misiones denunciaron que reciben entre $230 y $280 por kilo de hoja verde, cuando necesitan al menos $630 para cubrir los costos de producción. Desde el sector responsabilizan a la desregulación del mercado impulsada por el Gobierno nacional.

La crisis del sector yerbatero se profundiza en Misiones, donde miles de pequeños productores enfrentan una situación económica cada vez más complicada por la caída de los precios que reciben por la hoja verde, el aumento de los costos de producción y las dificultades para sostener la actividad. Desde las asociaciones rurales apuntan contra la desregulación del mercado impulsada por el gobierno de Javier Milei y advierten que la rentabilidad cayó a niveles históricos.

El presidente de la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte (ACPYN), Julio Petterson, trazó un panorama alarmante y aseguró que actualmente los agricultores reciben entre 230 y 280 pesos por kilo de hoja verde puesta en secadero, cuando necesitarían cobrar al menos 630 o 640 pesos para cubrir sus costos.

“Hoy el productor trabaja a pérdida y para fundirse”, advirtió el dirigente, al describir una situación que amenaza la continuidad de numerosas explotaciones familiares en la provincia.

Según explicó, el incremento de los combustibles, la inflación y los gastos vinculados con la cosecha y el transporte ampliaron la brecha entre los costos reales y los valores que ofrece el mercado. De esta manera, los productores deben afrontar pérdidas por cada kilo comercializado, sin perspectivas inmediatas de recuperación.

La situación se agravó, según las organizaciones del sector, después de que el Gobierno nacional avanzara con la desregulación de las funciones del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), que perdió su facultad de establecer precios mínimos de referencia para la materia prima.

Petterson cuestionó duramente esa decisión y consideró que el nuevo esquema representa un golpe determinante para la supervivencia de los pequeños agricultores, que quedaron expuestos a la negociación directa con los grandes compradores.

Precios bajos y pagos demorados

La pérdida de rentabilidad no constituye el único problema. Los productores también denuncian que los pagos por la materia prima dejaron de realizarse al contado y comenzaron a extenderse hasta 120 días, mientras aumentaron los cheques rechazados y las dificultades para afrontar los compromisos financieros.

Informes del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) y estadísticas del sector señalan que los costos calculados por el INYM superan ampliamente los precios que reciben los agricultores, lo que profundiza el deterioro económico del eslabón primario.

En paralelo, la cosecha acumulada durante 2026 registra una caída interanual superior al 5%, en un contexto en el que numerosos trabajadores rurales acumulan deudas y algunos deben trasladarse temporalmente a países vecinos para conseguir ingresos.

El dirigente yerbatero también cuestionó la distribución de las ganancias dentro de la cadena comercial. Según sostuvo, históricamente los productores nunca habían recibido menos del 9% del precio final del paquete de yerba mate en las góndolas.

Incluso durante la presidencia de Carlos Menem, recordó, esa participación había descendido hasta un piso del 8%, mientras que actualmente se ubicaría en apenas el 4%.

“En la peor época de la historia de la Argentina, aún así ganábamos más que hoy; en este momento estamos al 4 por ciento”, enfatizó Petterson.

Cuestionamientos a los grandes molinos

Para el titular de ACPYN, los principales beneficiarios del actual funcionamiento del mercado son los grandes molinos y acopiadores, que concentran buena parte de la comercialización y cuentan con mayor capacidad para imponer condiciones de compra.

El dirigente denunció que esos actores retienen diferencias económicas extraordinarias, mientras los pequeños agricultores absorben el impacto de los menores precios y los mayores costos.

La situación presenta, además, una contradicción que preocupa a las organizaciones rurales: mientras el consumo interno y las exportaciones muestran señales de crecimiento, esa mejora comercial no se refleja en los ingresos de quienes producen la materia prima.

Desde el Gobierno nacional, en cambio, defienden el esquema de libre mercado y destacan la reducción de los precios al consumidor y el incremento de las ventas externas como resultados positivos de la desregulación.

Sin embargo, los productores sostienen que esos indicadores no alcanzan para evaluar la situación de una actividad que constituye uno de los principales motores económicos y sociales de Misiones.

Petterson también vinculó el comportamiento del consumo con las dificultades económicas que atraviesan numerosas familias argentinas. Según planteó, la yerba mate se convirtió en algunos hogares vulnerables en un sustituto ocasional de comidas, debido a su capacidad para reducir momentáneamente la sensación de hambre.

En este escenario, las asociaciones yerbateras advierten que, sin una recuperación de los precios que reciben los agricultores, continuará el deterioro de las economías familiares y crecerá el riesgo de abandono de las chacras.