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Crímenes que sacudieron al país

Las noticias policiales no fueron en sus comienzos las destacadas de La Prensa, ya que desde su inicio, el diario abría con temas internacionales que tanto preocupaban a la población que venía desde Europa.

Sin embargo, los hechos de verdadera importancia ocupaban un lugar destacado en el matutino. Un ejemplo de ello fue el encabezado de la sección "Noticias de Policía", del 5 de diciembre de 1912. En la crónica se daba cuenta de la detención de un tal Santos Gorino, más tarde conocido como "El Petiso Orejudo":

"La Prensa en su crónica anterior, interiorizada de la marcha de las investigaciones policiales a raíz del alevoso asesinato del niño de tres años de edad, Gerardo Giordano, respecto del cual se dieron a conocer interesantes pormenores, anticipó al público que a la hora de salir a circulación este diario, el autor del crimen estaría en poder de la justicia. Así ha ocurrido, en efecto, y el buen éxito obtenido corresponde a la división de investigaciones y técnica y al juez de instrucción doctor José Antonio de Oro, quien desde los primeros momentos tomó a su cargo la instrucción del sumario...Como decíamos en nuestra crónica anterior, el subcomisario Peire, los oficiales inspectores Torres y Santillán y los empleados Spadaro y Carbone, instantes después de practicada la reconstrucción de la escena, tomaron las primeras disposiciones con una base tan segura que no era posible dudas de los resultados finales de las investigaciones...Una hora más tarde, el autor del crimen estaba individualizado. Sus antecedentes le señalaban como único responsable de este hecho y le colocaban en una posición de no poder eludir la acción de la justicia..."

Bajo el título "Aprendióse a un joven acusado de 11 homicidios", el 9 de febrero del año 1972, La Prensa daba cuenta de la captura de Carlos Eduardo Robledo Puch.

"La investigación que realizaba personal de la Comisaría de Tigre, con motivo de un doble homicidio e intento de robo cometido días pasados en el interior de un comercio de ferretería situado en Carupá, permitió el esclarecimiento de ese hecho, con la captura del autor material, un joven de sólo 20 años y la sorprendente revelación de que el mismo es además responsable de otros diez homicidios"...

El domingo 25 de agosto de 1985, la sección Policiales de La Prensa anunciaba la captura del famoso Clan Puccio. Bajo el título "Fue desbaratada y apresada una banda de secuestradores", el diario comenzaba su crónica de esta manera: "Cinco miembros de una conocida familia de la residencial zona de San Isidro, en el norte del Gran Buenos Aires son -junto con otras tres personas- los detenidos tras el espectacular operativo policial que permitió rescatar a una empresaria que permanecía secuestrada desde hace más de un mes y por la que se había pedido un rescate de 3 millones de dólares...Fuentes seguras confirmaron que la jueza federal María Cervini de Cubría, concurrió anoche al departamento Central de la Policía Federal para tomara declaración a los detenidos que integrarían una banda autora de otros secuestros extorsivos y venía operando desde hace dos años...Las fuentes identificaron a cinco de los detenidos, precisando que se trata de Rafael Arquímedes Puccio, sus hijos Alejandro y Daniel, de 26 y 24 años, y dos hijas mujeres. Los dos varones, añadieron, son destacados jugadores de rugby del Club Atlético de San Isidro."

En tanto, el martes 2 de junio de 1981 La Prensa informaba que dos hermanos eran los acusados de matar a sus padres, el matrimonio Schoklender. "Acúsase a dos hijos, prófugos, por el asesinato del matrimonio Schoklender", titulaba la página 20 e informaba que ""(...) Todavía no se podía precisar el grado de participación que les cupo a cada uno de ellos, se considera que los dos hijos varones del matrimonio Shoklender serían los autores de la muerte de sus padres, cuyos cadáveres aparecieron el sábado último en el baúl de un automóvil estacionado frente al número 2469 de la avenida Coronel Díaz, entre Peña y Virrey Pacheco de Melo".

En el año 1992, más precisamente el martes 17 de noviembre, la sección policial daba a conocer un caso que dividiría aguas entre la sociedad: Barreda asesinaba a su mujer, suegra e hijas en La Plata.

"Cuádruple asesinato en pleno centro de La Plata" era el título que encabezaba la crónica que relataba el crimen del odontólogo. En el relato, todavía no se conocía la autoría del hecho ya que señala: "La policía tomó conocimiento por denuncia de Ricardo Alberto Barreda, odontólogo, padre, esposo y yerno respectivamente de las víctimas, quien convivía con éstas en la casa escenario del crimen de la que se retiró alrededor del mediodía para retomar a medianoche, encontrándose con los cuatro cadáveres".

Finalmente, el domingo 26 de enero de 1997, el crimen de José Luis Cabezas ocupó la páginas 16 y 17 del diario. Con crudas fotografías que graficaban el lugar del asesinato, mostraban el auto quemado y detallaban las pesquisas, La Prensa comenzaba así la primera de las numerosas crónicas sobre este hecho policial que marcaría un antes y un después en la historia del periodismo en la Argentina.

"Confirman que el fotógrafo fue asesinado de un disparo en la sien", explicaba el primer título. "Era un hombre conocido en el medio", anunciaba el recuadro ubicado debajo de la foto del auto quemado. Un detalle interesante es el recuadro de la página 17, donde un "empinado" funcionario del área de seguridad bonaerense, que accedió a dialogar con La Prensa bajo estricta reserva de su nombre, aseguraba que "Cabezas vio o registró algo muy comprometedor", un hecho que sería confirmado días después.