Estados Unidos por dentro
Por Massimo Gaggi y Tamara Jadrejcic
Edhasa. 224 páginas
En vísperas de las elecciones legislativas en Estados Unidos que se presume marcarán el principio del fin de la era Trump, un libro reciente de dos periodistas europeos se ha propuesto recrear el camino político, social y cultural que atravesaron los norteamericanos en los últimos dos decenios.
El matrimonio conformado por el italiano Massimo Gaggi (Roma, 1953) y la croata Tamara Jadrejcic (Buje, Croacia, 1964) llegó al país del norte en 2004 junto con sus dos hijos pequeños. Su estancia concluyó en 2024, justo cuando Donald Trump se imponía en las elecciones para iniciar un segundo mandato presidencial.
Los autores condensaron sus impresiones de ese tiempo en Estados Unidos por dentro. Retrato de un sueño en crisis, título castellano que exagera el costado negativo en comparación con el original en italiano, que es algo menos terminante.
Ese vaivén entre la mirada negativa, incluso tremendista, y cierto tono más comprensivo o ecuánime se repite a lo largo de los 21 capítulos distribuidos a razón de uno por año desde 2004.
El libro tampoco tiene una estructura definida. No es un ensayo unitario, ni una crónica impresionista ni una recopilación de artículos sueltos (aunque algo de esto último puede haber estado en su origen). La voz de los autores, aunque aparece, no es predominante. Se la percibe en los pasajes que aportan algo de “color local” según la mirada de un par de europeos que van de la fascinación al completo rechazo ante los diferentes fenómenos que estudian.
Cada capítulo aborda algún tema dispuesto, a posteriori, de manera cronológica. Empiezan por la comida y lo que revela de la salud y la economía de sus consumidores; siguen por el “supremacismo”; el culto de las armas; intercalan viajes a Alaska y a los Apalaches; revisan la crisis financiera de 2008; cuentan el ascenso fulgurante y el legado más bien modesto de Barack Obama; la decadencia de Detroit, meca del automóvil; las deficiencias del sistema de salud; la inmigración hispanoamericana; el peso de los evangélicos y la creciente intensificación de las guerras culturales.

Trump se lleva más de un capítulo, ya sea como protagonista o como figura representativa de un proceso mucho más amplio que los autores observan con el previsible sesgo crítico propio de la cosmovisión “progresista”, muy propia, además, del periodismo establecido del Viejo Continente.
Es el tipo de pensamiento que incorporó la idea de que el aborto es un derecho de la mujer que de ningún modo puede ser limitado o siquiera cuestionado; o el que adoptó, no sin ironía, las convenciones más estrafalarias del lenguaje inclusivo y la ideología de género. Alguna vez, hay que reconocerlo, Gaggi y Jadrejcic se permiten cierta autocrítica.
“Si algo se les puede reprochar a la prensa y a los analistas políticos -escriben en el capítulo 13, que corresponde a 2016-, es haber subestimado la capacidad de Trump de ganarse el apoyo de los olvidados, los forgotten men, presentándose no como uno de ellos sino como su vengador…”.
Es una observación pertinente que, de haberse ampliado, podría haber conducido a un libro diferente, acaso más completo y equilibrado.