Ficha técnica:
"Paciente jabalí" de Bernardo Cappa. Dirección: Bernardo Cappa. Escenografía: Gabriela Kohatsu y Félix Padrón. Iluminación: Claudio Alejandro Del Bianco. Vestuario: Paola Delgado. Actores: Martín Bertani, Isabela Cappa, Mariano Clemente, Alejandra Hollender, Maia Lancioni, Guido Losantos, Romina Moretto, Pablo Navarro y Laura Nevole, entre otros. El camarín de las musas (Mario Bravo 960), sábados, a las 23.
El por qué del título de la pieza se irá revelando a lo largo de esta propuesta, que tiene el formato de una comedia de un humor entre absurdo e irónico, que elige el contexto de un hospital para poner en cuestión el accionar de las instituciones, a manera de desopilante espejo de una sociedad determinada y de quienes la conforman.
De este modo el espectador asiste a rasgos típicos de las falencias institucionales, que en este caso se traducen en la modificación de la fecha de vencimiento de los medicamentos, la dudosa procedencia de los fondos destinados al hospital, o el certificado de defunción de los que pueblan la morgue de ese extraño edificio ubicado en medio del desierto patagónico.
UN DIBUJO
Un dibujo que aparece en un pizarrón de una de las salas, es el detonante que pone en crisis al personal del establecimiento, en todas las áreas, de la unidad sanitaria.
Esta situación que se suma a la llegada de un joven cineasta, contratado para hacer un documental institucional del hospital, dispara una serie de situaciones, en las que cada personaje desnuda un cierto grado de neurosis, que adquieren su mayor grado de irreverencia en medio de ese espacio socialmente habitado por médicos, enfermeras, psicólogas y recepcionistas.
Bernardo Cappa, del que el año pasado, entre otras producciones, se vió su eficaz "Amor a tiros", es director y coautor de "Paciente jabalí", la que se fue construyendo a partir de improvisaciones y una original búsqueda estética con los mismos actores a lo largo de los ensayos.
HUMOR VARIADO
Una de las cualidades de Bernardo Cappa, es que consigue crear universos en los que parecen estallar con intensidad, cada una de las problemáticas que aborda. Con un humor a veces negro y otras con el color de lo desopilante, o lo ingenuo, el director le otorgó a cada uno de sus actores un lugar de lucimiento personal. De este modo los personajes van desnudando facetas tan inusitadas como arquetípicas, que derivan en escenas dramáticas, o de hilarante comicidad.
Dos de los puntos más altos de esta comedia, es la llegada de una niña con un paciente de rasgos inusitados, o el armado de una fiesta de disfraces, tiñendo el lugar de un improvisado pero muy divertido music-hall.
La acertada utilización del espacio escénico y el animarse a transitar el humor y el absurdo sin prejuicios, son otros de los hallazgos de esta pieza.