“Sabemos que la libertad de prensa, la libertad de expresión y el periodismo están intrínsecamente ligados con la democracia. Y cuando proyectamos este tipo de acciones (propuestas novedosas) lo hacemos conscientes de que el periodismo tiene que ser un actor que sostenga la vigencia irrestricta de la libertad de expresión, de la democracia y de la institucionalidad en la Argentina. Por eso, presentar las buenas prácticas judiciales tiene un sentido y no es algo caprichoso”.
Así lo manifestó el presidente de Fopea (Foro de Periodismo Argentino), Fernando Stanich, quien sostuvo durante un reciente debate virtual que muchas veces los periodistas tienen miedo de presentar buenos hechos. Pero debe asumirse, de alguna manera, que el periodismo con miras a buscar soluciones “no reemplaza al periodismo de investigación, al periodismo de denuncia o al periodismo con el cuál habitualmente quizá nos sentimos más cómodos, sino que lo complementa. Exige el mismo rigor, verificación de fuentes. El mismo estándar profesional”.
“Cuando logramos cambiar el eje de las preguntas y enfocarlas en lo que puede funcionar y salir mejor, eso genera un efecto multiplicador y que en otras oficinas y estrados judiciales se vayan repitiendo acciones de esta naturaleza. Los periodistas tenemos que repensar la relación con el Poder Judicial, y a su vez los actores y operadores del Poder Judicial tienen que repensar la relación con el periodismo”, consignó Fernando Stanich.
Por su parte Celeste Fernández –codirectora de ACIJ- señaló que “a veces, a quienes trabajamos en organizaciones de derechos humanos, u organizaciones de la sociedad civil, nos pasa un poco lo mismo: Solemos ser muy críticos y poner el ojo en aquellas cuestiones que nos preocupan”. Al respecto destacó la necesidad de pensar en una dinámica de trabajo, más colaborativa con el Poder Judicial.
Seguidamente Irene Benito -coordinadora de Fopea e investigadora de ACIJ- indicó que Justicia y prensa comparten esa misión, esa razón de ser: prestar un servicio público esencial. Por el lado del periodismo un servicio informativo, y por el lado del Poder Judicial, un servicio de Justicia. “El periodismo judicial en la Argentina y en buena parte del mundo ha sido muy prolífico. Sin embargo esta es la primera vez que hemos trabajado mirando las soluciones judiciales con posibilidades de cambios concretos, y no aquello que es blanco de crítica”, añadió Irene Benito.
Según Fopea, las reformas que abren y mejoran al Poder Judicial requieren la atención del periodismo para que puedan consolidarse internamente, ser conocidas por la sociedad y replicarse en otros lugares. A los efectos de promover esa dinámica, el mencionado Foro, junto con la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), y la Red Federal de Periodismo Judicial llevaron adelante, con nutrida participación, el panel virtual “Periodismo de soluciones judiciales: experiencias que inspiran a abrir y mejorar la Justicia”.
El desafío estuvo dirigido tanto a integrantes de los órganos del sistema judicial y a profesionales de la abogacía, así como a periodistas en ejercicio y estudiantes de carreras afines. Expusieron los periodistas Eva Marabotto (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) y Diego Gubinelli (Mendoza). También el juez porteño Pablo Cruz Casas y la funcionaria judicial mendocina Carina Ginestar. Moderaron la reunión Clara Lucarella, coordinadora de ACIJ, e Irene Benito.
¿Cómo pueden las buenas prácticas judiciales transformar la relación entre la Justicia y la ciudadanía? ¿Y cómo puede el periodismo investigar, contar, validar y divulgar esas experiencias? Desde ese ángulo (casos concretos en materia de apertura y acceso a la Justicia), el encuentro buscó “identificar aprendizajes comunes y debatir qué cambios son necesarios para consolidar sistemas judiciales centrados en las personas”, advirtió un informe de Fopea.
El panel virtual “Periodismo de soluciones judiciales: experiencias que inspiran a abrir y mejorar la Justicia” es parte de una serie de iniciativas conjuntas entre Fopea y ACIJ que comenzó en 2023, y permitió generar la Red Federal de Periodismo Judicial. A comienzos del presente año, esa alianza presentó el proyecto “Periodismo enfocado en las soluciones de la Justicia” que incluyó 10 investigaciones de buenas prácticas judiciales (experiencias de cambio seleccionadas), listas para ser replicadas.
Las investigaciones periodísticas abordaron historias sobre género en el contexto del microtráfico de drogas; eficiencia en la resolución de pequeñas causas; acceso a derechos en lugares alejados a las sedes tribunalicias; lenguaje claro en las resoluciones de familia; víctimas que reciben atención y acompañamiento; un método para profesionalizar la investigación de crímenes complejos; capacitación para la comunicación pública de noticias judiciales; prevención de la trata y otros delitos mediante el trabajo de sensibilización en las aulas; digitalización de datos y otras medidas de apertura. Y por último, el análisis de la reforma que posibilitó agilizar, en el plano legal, las adopciones de niños y adolescentes.
El programa combinó la labor periodística con la colaboración de magistrados y funcionarios judiciales que habían enviado postulaciones. Entre 45 propuestas de buenas prácticas recibidas, fueron elegidos 10 periodistas –entre ellos Eva Marabotto (CABA) y Diego Gubinelli (Mendoza)- y 5 colaboradores. El proyecto “Periodismo enfocado en las soluciones de la Justicia” cuenta con el apoyo de la Embajada Británica, en cuya sede fue presentado en abril del presente año.
La abogada Clara Lucarella coordina el programa de democracia de ACIJ, y ha sido parte del trabajo en materia de periodismo judicial con Fopea, ACIJ y la Red de Periodismo Judicial. Propuso en el inicio del debate virtual tres bloques breves, y dividió las preguntas dirigidas a dos periodistas, y a dos integrantes del Poder Judicial.
Lucarella presentó en primer lugar a Eva Marabotto -licenciada en Letras, magíster en periodismo y especialista en periodismo de soluciones-, y a Diego Gubinelli -licenciado en Comunicación Social, redactor del diario El Sol, de Mendoza, y enfocado en la agenda política-. A su vez, y desde el lado del Poder Judicial, la coordinadora del debate resaltó la participación de Pablo Cruz Casas, juez de primera instancia en lo Penal, Contravencional y de Faltas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, así como la presencia de Carina Ginestar, jefa de la Oficina de Pequeñas Causas y Consumo del Poder Judicial de la provincia de Mendoza.
La pregunta dirigida a los integrantes del Poder Judicial -en el primer bloque- fue: ¿Qué problema buscaban resolver con esta iniciativa (abordaje de las buenas prácticas)? A su vez, ¿Qué cambios concretos produjo en la relación entre la Justicia y la ciudadanía.
“Participé de un hackatón (encuentro intensivo, donde equipos de personas trabajaron juntos para resolver un problema en tiempo récord) con ACIJ, y nos animamos al mundo tecnológico, a buscar herramientas que nos ayuden en la gestión, y cómo transparentar datos. Aprendimos de datos abiertos, datos estructurados, datos no estructurados, lenguajes de programación, e inteligencia artificial. Nos fuimos conectando con la sociedad civil y cuestiones de género”, expresó Pablo Cruz Casas, juez y docente universitario.
Expresó que su Juzgado está certificado mediante la norma ISO 9001 (el estándar internacional más utilizado para la implementación de un sistema de gestión de calidad), desde que ingresa un caso hasta que finaliza con una sentencia “bajo políticas de justicia abierta” (es decir, redactada y difundida de manera transparente, clara y accesible). “Este año ya logramos tres veces un “cero pendiente de despacho”.
En igual sentido, Carina Ginestar explicó que tiempo atrás era jueza de la provincia de Mendoza –integraba la Justicia de Paz Letrada- y al firmar sentencias de remate (subasta) en los juicios ejecutivos, generalmente iniciados por financieras (porque la gente firmaba pagarés como garantía de los préstamos), sentía que no estaba haciendo justicia.
Ginestar empezó a investigar cómo hacer para que la gente sin recursos ni posibilidad de contratar a un abogado, lograra igualmente acceder a la Justicia. Fue así como se interesó por la Justicia de Pequeñas Causas que hacía más de 100 años funcionaba en todos los países del primer mundo. Se llaman small claims court, o Cortes de pequeñas causas en Estados Unidos. Allí, para todos los reclamos de derecho civil o penal que no superen un monto determinado, los ciudadanos no requieren de los servicios de un abogado, pero cuentan con acceso a la Justicia.
“Acá, la verdad, es que estábamos muy alejados de eso. Está en Australia, en España, y hasta en el continente más nuevo que es Oceanía. Empecé a investigar, me comuniqué con gente de Estados Unidos, y Brasil. Presenté mi tesis, se mandó a la Legislatura, pero quedó durmiendo varios años porque no era de interés”, advirtió la funcionaria judicial.
Cuando se reformó el Código Procesal Civil de la provincia de Mendoza -Carina Ginestar es docente de la Facultad de Derecho local- la convocaron los profesores titulares para que esa tesis se incorporara al ordenamiento jurídico, y gracias a eso desde 2018 está vigente el fuero de la Justicia de Pequeñas Causas y Consumo. Son procesos de daños y perjuicios que al ser de poco monto tramitan por un proceso más fácil, más breve, donde todo el equipo de la Oficina está compuesto por abogados. Atienden, asesoran, y asisten al ciudadano, y con la demanda -previo al sorteo de un letrado o defensor gratuito para esa persona- se tramita el proceso judicial de negociación. Hacen entre cinco y seis audiencias diarias y tienen el 95% de acuerdos, lo cual es un récord no solo nacional, sino mundial. Entre 45 y 60 días se resuelve el conflicto.
La pregunta dirigida por Clara Lucarella a los periodistas Eva Marabotto y Diego Gubinelli fue: ¿Qué elementos se requieren para investigar una práctica judicial, y qué tipo de datos permite mostrar su impacto?
Afirmó Eva Marabotto que -desde el periodismo- se puede enfocar los temas judiciales desde diversos planos: la corrupción, la queja, o la historia en primera persona de la gente involucrada. Se está acostumbrado al periodismo de denuncia. Pero el periodismo de soluciones no es menos investigativo. Al contrario. No solo quiere contar la práctica, sino también desentrañar el modo en que se desenvuelve la práctica.
“En el caso concreto de la práctica que me tocó contar -que es la del Juzgado en lo Penal, Contravencional y de Faltas N° 10 de la Ciudad, a cargo de Pablo Cruz Casas- me encontré con los datos ya preparados. No sé si es habitual en el ámbito judicial que quieran abrir los datos. El juez buscaba la transparencia, con lo cual ya conté con un set (conjunto) de datos. Todas las sentencias del Juzgado están publicadas en la cuenta de X o exTwitter. Pero además los invito a ingresar a la página web del Juzgado y hay un set de datos que uno puede analizar desde distintas perspectivas, buscar los casos de violencia de género, u otra otra clase de delitos. Hay datos sobre violencia de género que han tomado organizaciones feministas”, puntualizó Marabotto.
En forma coincidente, Gubinelli sostuvo que “a la hora de afrontar la investigación de una práctica judicial es importante identificar cuál es el problema. Puede ser desde algo muy técnico, o del día a día. En el caso de la Justicia de Pequeñas Causas y Consumo, uno lo puede identificar a la hora de comprar un electrodoméstico. Por ejemplo, si viene averiado. Entonces, a partir de las experiencias propias o también de conocidos, uno puede empezar a identificar el problema”.
En el segundo bloque, Irene Benito –a cargo de la coordinación en este tramo- subrayó lo valioso que es tener datos y como narrar las soluciones (experiencias positivas de la Justicia), sin perder el periodismo la distancia necesaria frente a los fenómenos y realidades que se presentan.
Fueron escuchados nuevamente Diego Gubinelli y Eva Marabotto: “En mi experiencia, fue importante limitarme únicamente a lo que estaba investigando. En este caso la Oficina de Pequeñas Causas y Consumo. Poder enfocar toda la energía en este sector de la Justicia. La estadística es fundamental. Muchas veces los números -el dato cuantitativo- habla por sí solo, opinó Gubinelli.
A su turno, agregó Eva Marabotto: “Coincido con Diego en poner límites y guardar distancia. A veces, al encontrar una historia exitosa de algo que nos gusta contar, tendemos a enamorarnos de ella, incluso a idealizarla. Es todo perfecto, salió todo bien, es todo color de rosa y en realidad -incluso desde el periodismo de soluciones- uno tiene una mirada crítica. Aún cuando haya sido algo exitoso”.
Seguidamente Irene Benito preguntó a Carina Ginestar primero y a Pablo Cruz Casas después: ¿Qué significa para una institución judicial que sus prácticas sean investigadas y contadas por periodistas. ¿Qué oportunidades y qué desafíos encuentran en esa mirada externa?
“Para mí es fundamental –señaló Carina Ginestar- porque la ciudadanía no nos conocía. Mucha gente -nos pasa aún hoy después de 11 años- lamentablemente no sabía de la existencia del fuero de la Justicia de Pequeñas Causas y Consumo. Y han transitado por organismos administrativos que, aquí en Mendoza dependen de los municipios. También reclamaron ante la Dirección de Defensa del Consumidor, a nivel provincial. Pero estos organismos tienen otro objetivo: no es la reparación de los daños y perjuicios al ciudadano, sino ejercer el control de la aplicación y cumplimiento de la Ley de Defensa del Consumidor. Entonces, que el periodismo de soluciones comunique estos procesos, es altamente positivo”. La respuesta de Pablo Cruz Casas en este tramo fue: “Es un reconocimiento. Una de las falencias del Poder Judicial es que, a veces, no hay demasiados incentivos para innovar. O hacer cosas que al principio cuestan, pero después mejoran la tarea diaria”. Pero es necesario “ponerle cuerpo, cabeza y trabajo”.
El interrogante, en el último bloque, a cargo de Clara Lucarella fue: ¿Cómo hacemos para que estas experiencias se multipliquen? ¿Qué necesitan las instituciones judiciales, en cada uno de los casos, para que estas prácticas implementadas no dependan solo de la voluntad de las personas activas en esas instituciones, sino que puedan sostenerse y replicarse en otros ámbitos?
Puntualizó Carina Ginestar que lo más importante es la tarea de una persona comprometida con ese proyecto. “La política muchas veces, aunque digan otra cosa, no está de frente a lo que realmente la ciudadanía necesita. En mi caso particular, fueron muchos años de insistir en el Poder Judicial, en la Suprema Corte de Mendoza, en la Legislatura, en las Facultades de Derecho, en el Poder Ejecutivo”.
Carina Ginestar trabajaba en el máximo tribunal provincial. Se desempeñaba como relatora de la Sala Administrativa, y ya había sido jueza. Cuando se creó la Oficina de Pequeñas Causas y Consumo, no fue posible disponer de partidas presupuestarias. “Los legisladores decían: ‘Esto es para crear cargos’. Y no, nada que ver, porque la idea era con dos personas más que trabajaban en otras oficinas de la Suprema Corte, y yo que ya era relatora”, añadió Ginestar.
“Comenzamos tres personas. Era demostrar día a día de lo que yo estaba hablando, porque realmente (los legisladores) miraban para otro lado. Y a pesar de la existencia en nuestro país de la división de poderes, obviamente el Poder Ejecutivo es el que otorga, por lo menos en la provincia de Mendoza, las partidas presupuestarias al Poder judicial para funcionar. Han sido bastantes años de lucha y de demostrar que esta Justicia da respuestas. Son más que nada conflictos que le quitan la paz a cualquier jubilado (entre otros, el tema de las estafas bancarias digitales)”.
“La ciudadanía, a veces, no entiende esto de la división de poderes, y está dos o tres años haciendo un proceso administrativo. Los juicios que existían con anterioridad eran hiperlargos, 4 o 5 años. Pero estos conflictos que tiene el ciudadano necesitan de procesos rápidos, expeditos, que den solución inmediata. Por eso, considero que sería muy importante replicar esta experiencia en otras provincias de la Argentina”.
Acerca de lo que antecede, Pablo Cruz Casas enfatizó: “Los cambios en las instituciones los provocamos las personas de la comunidad, al exigir mayor transparencia, acceso y eficiencia en la gestión. La solución está en el fortalecimiento de la democracia y eso se hace con mayor participación ciudadana. La experiencia de lo que sucedió con el avance de derechos, de las exigencias del Estado sobre la cuestión de la violencia de género y la perspectiva de género, lo demuestra. Lo que moviliza y provoca modificaciones virtuosas es la participación. Después coincidencia de liderazgos, conformación de equipos que traccionen, y mirar qué pasa alrededor. Nosotros tenemos una base de datos abierta y estructurada con perspectiva de género. Ha sido reconocida por ONU Mujeres (organización de las Naciones Unidas, dedicada a promover la igualdad de género)”.
Añadió Pablo Cruz Casas que había una política muy sana desde la Oficina de Violencia Doméstica, dependiente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Esa Oficina tenía una base de datos abierta, estructurada en función de las denuncias de violencia de género que se replicó en el Juzgado en lo Penal, Contravencional y de Faltas Nº 10 de la Ciudad. El 40% de las resoluciones de Pablo Cruz Casas son sobre casos de violencia de género.
La última pregunta formulada por la moderadora Clara Lucarella para Marabotto y Gubinelli resultó ser: ¿Qué puede hacer el periodismo para que una experiencia concreta no quede como una historia aislada, sino que contribuya a abrir conversaciones sobre los cambios que necesita el sistema de Justicia?
“Tengo una respuesta individual y una social o grupal”, contestó Eva Marabotto. Sostuvo que la primera se relaciona con transformar cada nota periodística en un manual de instrucciones. Así la persona que la lea sabrá cómo replicar esta experiencia del Juzgado en lo Penal, Contravencional y de Faltas N° 10 de la Ciudad, o la buena práctica de la Oficina de Pequeñas Causas y Consumo, de Mendoza.
En igual contexto, Gubinelli consideró que primero hay que pasar del caso particular (puede ser el de un jubilado) al problema general. A partir de ahí se puede hacer algún tipo de análisis acerca de cuáles son los inconvenientes que uno como periodista identificó y tiene la posibilidad de narrar. Y si ese problema particular pasa a ser algo general, obviamente va a provocar algún tipo de impacto. Cuanto más aparece en los medios quizás más se puede atender el problema, más visibilidad tiene y no queda como una mera anécdota.
“Hay acceso a la Justicia para el ciudadano de a pie. No nos ‘casamos’ con el Poder Judicial, sino que planteamos cuáles son las cosas que todavía quedan por mejorar”, finalizó Gubinelli.