“Desenchufa y enchufa el módem”, “acercalo a la computadora”. Estas y miles de frases más escuchamos cuando internet nos funciona muy lento, tanto que nos hace recordar las épocas del dial-up.
Pero mejorar la velocidad de internet en la casa de uno empieza por entender qué factores la afectan y qué acciones concretas se pueden tomar para optimizarla. Cada vez más personas buscan cómo acelerar su conexión porque experimentan interrupciones al ver videos, caídas en videollamadas o lentitud al navegar. Sin embargo, la causa no siempre está en el proveedor. Las velocidades que se anuncian suelen ser valores máximos teóricos y no necesariamente lo que llega a los hogares en condiciones reales.
Consultados por La Prensa, desde Acer, líder en el mercado IT, indicaron que “la velocidad de tu internet impacta prácticamente todo lo que haces en línea". Desde el streaming y los videojuegos hasta el trabajo remoto y las clases en línea, una conexión rápida y estable marca la diferencia en productividad y comodidad. En hogares donde varios dispositivos están conectados al mismo tiempo -teléfonos, laptops, televisores inteligentes, consolas y asistentes virtuales-, una velocidad insuficiente provoca que todos compitan por el ancho de banda, reduciendo el rendimiento general. Además, una conexión lenta o inestable puede afectar la seguridad digital. Cuando la red está saturada, las actualizaciones del sistema pueden fallar, dejando dispositivos vulnerables a amenazas.
VELOCIDAD REAL VS. LA CONTRATADA
Los proveedores promocionan velocidades ‘hasta’ cierto límite, lo que significa que, claramente, no las garantizan. Estas cifras se basan en pruebas ideales, generalmente por cable y sin interferencias. En la práctica, la velocidad puede variar por congestión de la red, especialmente en horarios pico, cuando muchos usuarios se conectan simultáneamente.
El tipo de conexión también influye. La fibra óptica suele ofrecer un rendimiento cercano al anunciado, mientras que tecnologías como cable, DSL o satélite presentan mayores fluctuaciones por distancia, infraestructura o incluso condiciones climáticas.
RALENTIZACION DE INTERNET
Aun cuando el proveedor entrega una buena velocidad, el problema puede estar dentro de casa. Un enrutador antiguo, una mala ubicación del Wi-Fi, interferencias de otros dispositivos electrónicos o equipos que sólo soportan bandas lentas pueden limitar seriamente el rendimiento. La distancia al enrutador, las paredes gruesas y el uso exclusivo de Wi-Fi en lugar de cable Ethernet también influyen.
Las bandas Wi-Fi marcan una diferencia importante: 2.4 GHz tiene mayor alcance pero es más lenta y congestionada; 5 GHz es más rápida y estable a corta distancia; y 6 GHz, disponible en Wi-Fi 6E y 7, ofrece el mejor rendimiento para dispositivos compatibles.
Realizar una prueba de velocidad permite conocer la velocidad real de descarga, carga y la latencia. Herramientas como Speedtest u otras plataformas confiables ayudan a identificar si el problema está en el proveedor, la red interna o un dispositivo específico.
ACELERAR LA CONEXIÓN
Una de las acciones que pueden realizarse para acelerar la conexión es mover el enrutador a un punto central y elevado, reiniciarlo periódicamente, actualizar su firmware, usar la banda de 5 GHz, conectar por cable los dispositivos clave y reemplazar equipos obsoletos. También se recomienda limitar dispositivos activos y revisar que no haya malware.
“Cuando entiendes qué afecta tu conexión, mejorarla es mucho más sencillo. Con pequeños ajustes, puedes lograr una experiencia más rápida y estable para trabajar, entretenerte y comunicarte”, concluyen desde Acer.