En el mundo de la ciencia, jubilarse suele ser sinónimo de balances y reconocimientos. Para la Dra. Marcela Sangorrin, bióloga con 35 años de trayectoria e investigadora del PROBIEN (CONICET-UNCo), el 2023 y 2024 fueron años de contrastes máximos: mientras recibía el Premio INNOVAR y una medalla del INTA por sus aportes en el área de alimentos, se sumergía en una tormenta administrativa y legal que hoy amenaza su legado profesional.
Lo que comenzó como una inquietud humanitaria ante los relatos de médicos y enfermeros que veían los efectos de las nuevas “vacunas contra el covid”, terminó en una investigación independiente que desafió los nulos controles estatales. Junto a su colega Lorena Diblasi, Sangorrin analizó viales de vacunas contra el covid-19 utilizando tecnología de alta complejidad -como la microscopía electrónica y el sistema ICP-MASA- y detectó, según sus informes, más de 55 elementos químicos no declarados.
Pero en lugar de abrir un debate técnico, sus hallazgos abrieron un expediente. Hoy, enfrentada a un sumario administrativo del CONICET que propone su cesantía (pese a estar jubilada) y la de Diblasi -acusándolas de faltas éticas y cuestionando el rigor de sus publicaciones-, Sangorrin rompe el silencio.
En diálogo con La Prensa, habló sobre la "autocensura" en la comunidad científica, el rol de la ANMAT como "escribanía" de las farmacéuticas y el costo personal de investigar aquello de lo que nadie quiere hablar.
“Con Lorena nos unimos en esta necesidad personal y social, nos preocupaba saber qué estaban inyectando y poner nuestra experiencia al servicio de algo que consideramos importante”, relató la bióloga, quien recordó que los dos primeros estudios de los viales (con microscopía de fluorescencia y microscopía electrónica con SEM EDX) los realizaron en 2022 y los resultados los enviaron a la ANMAT y al Ministerio de Salud.
“Después seguimos analizando otros dos estudios más a lo largo de estos años. El sumario que nos iniciaron el año pasado desde Conicet se basa en otro trabajo que se publicó en 2024 que es diferente, más profundo, donde se usó un equipo que se llama ICP-MASA. En realidad, el estudio se tercerizó porque ese equipo está en Córdoba y nosotras estamos en Neuquén. Lo solicitamos como “servicio a terceros” a un instituto de Conicet de Córdoba que tiene ese equipo muy específico, de alta calidad. Y este equipo detectó 55 elementos químicos no declarados”, detalló Sangorrín.
- En el primero eran más de 10…
- Porque en el estudio con en el microscopio de fluorescencia hallamos partículas fluorescentes semejantes al óxido de grafeno, al igual que en el otro estudio con el SEM EDX, también de 2022 que también se encargó como servicio a un instituto de CONICET de la ciudad de Roca, a 50 kilómetros de Neuquén. Ese estudio de la ciudad de Roca dio 10 elementos químicos no declarados formando partículas. El alcance de cada equipo determina lo que vos encontrás. Si en ese equipo hubiéramos hecho miles de muestras, quizás encontrábamos más de 10.
A su vez, estudios en ocho países diferentes, como Canadá, Estados Unidos, Rumania, y Alemania, otros investigadores también iban encontrando con SEM EDX, que es Microscopía Electrónica, otros elementos, algunos los mismos que nosotras y otros diferentes.
Entonces hasta 2023 entre todos los estudios sumados al nuestro, teníamos 24 elementos químicos no declarados reportados en el mundo entre las seis marcas de “vacunas covid-19”.
Nosotras íbamos viendo que esto aumentaba, estábamos en contacto con otros científicos y pensamos que lo mejor sería aplicar la técnica ICP-MASA, que cuantifica. Muchos nos preguntaban pero ¿qué cantidad hay de esos elementos? ¿en qué concentración? ¿poco, mucho? La verdadera técnica que te revela todo lo que hay y en qué concentración es la de ICP-MASA, que logramos encargarla al Instituto de CONICET, ICyTAC de Córdoba. Allí hay técnicos especializados en el equipo porque son de alta complejidad que no cualquiera los puede utilizar.
El trabajo que hicimos se publicó en un journal internacional en Estados Unidos (International Journal of Vaccine Theory, Practice, and research).
Algunos se preguntarán porque en 2022 no intentamos publicar el primer trabajo en un Journal… porque en realidad sabíamos que los journals realmente indexados o los journals de alto prestigio, están asociados a las empresas farmacéuticas entonces no nos iban a publicar un estudio que hablara de que había partículas y elementos químicos no declarados, tóxicos, metales pesados… nuestro interés nunca fue científico en el sentido de aumentar el currículum, sino humanitario. Nosotras sabíamos desde el 2020 que todo venía mal barajado, que no podía haber una vacuna en menos de un año, todos los problemas de las leyes -de inmunidad legal y secreto- que les dieron a las empresas productoras… todo era sospechoso. Como a principios del 2022 médicos y enfermeros de acá de la zona y de otras provincias ya empiezan a ver tantos daños en las personas, tantas muertes y enfermedades de todo tipo, nos facilitaron los viales de vacunas para que podamos analizarlos y ver qué hay. Ya en 2022 la ANMAT dijo ante el juez López que ellos no iban a analizar nada. Nosotras llevamos unos datos iniciales, era una puntita del iceberg… la idea era que sigan ellos en la ANMAT, que son el control de calidad, ¿para qué está la ANMAT?
- Contrario a eso, la ANMAT así como venían los viales los dejaban inocular.
- Claro, actuaba como una escribanía, solamente se certifican los papeles, la documentación, pero esa no es la función. Tienen laboratorios, equipamiento de alta complejidad, personal especializado…
- Es insólito que la ANMAT se ocupe de retirar del mercado un aceite de oliva por no cumplir con la concentración que debe tener pero cuando se trata de vacunas permite que se aplique cualquier cosa.
- Vivimos en esta paradoja, te lo dicen en la cara y nadie reacciona. ¿Cómo puede ser? me estás inyectando algo desconocido, más allá de que se ocultan los daños, se oculta el aumento de mortalidad, el aumento de las enfermedades, el aumento de abortos. Es evidente que a partir del 2021 disminuyó la población, aumentaron las enfermedades y ellos alegremente lo dejan pasar. Porque desde 2022 nosotras y otra gente también ha venido denunciando a través de los Eventos Supuestamente Atribuibles a la Vacunación o Inmunización (ESAVI) y ellos no atan cabos y no toman medidas desde el Ministerio de Salud.
- La ANMAT y el Ministerio de Salud pueden considerar que el estudio que ustedes realizaron no es fiable. ¿Pero cómo es posible que no decidan analizar los viales ellos?
- Nosotros lo hicimos todo fuera de nuestras obligaciones laborales. Cuesta tiempo extra, dinero, y nos manejamos con gente que nos donó dinero. Nos quieren acusar y ya dejamos claro que no usamos nunca dinero del Estado para esta investigación, que fue de motu proprio, que fue para el bien general de la sociedad. Por eso digo que nuestra misión no era publicarlo ni que tuviera formato de paper, porque sabíamos que íbamos en contra de la industria farmacéutica y que no nos iban a publicar. Pero lo que sí queríamos es que dejaran de vacunar, aportar pruebas en los juicios y amparos que ha habido. Nosotras fuimos testigos -especialistas técnicas- en el juicio de Río Cuarto del juez Ochoa y la chica que tiene Guillain-Barré por AstraZeneca. Ahí también nuestros estudios fueron presentados como prueba de que estas vacunas contenían elementos tóxicos, que tranquilamente podían provocar Guillain-Barré. Así que siempre nuestro objetivo fue aportar a la justicia, ayudar a los damnificados, evitar que se siga vacunando, en especial a los niños. Esto fue un servicio a la comunidad.
Por otro lado, como investigadora de CONICET tengo cada dos años que presentar informes y, a pesar de que era algo de motu proprio como un servicio ante la necesidad de los médicos y enfermeros, de la gente, que decidí poner parte de mi tiempo, de mis conocimientos, encargar estudios, yo informé en 2023 que en 2022 había hecho estos trabajos como “servicios a la comunidad” (que es el nombre que reciben), fuera de mi tema de trabajo.
- Pero además ustedes lo hicieron de manera privada porque pagaron por esos estudios.
- Claro. Y siempre fuimos notificando nuestros resultados por trámite a distancia o la ANMAT, al Ministerio de Salud, al CONICET. En mi propio informe avisé que estaba estudiando los viales y puse los resultados.
En 35 años de experiencia nunca pedí permiso para investigar ni dije denme la lista de temas prohibidos y la lista de temas permitidos que hay. No existe eso en la ciencia.
Sin embargo, lo que nosotras vimos en estos últimos cuatro años fue una gran negativa del sistema científico a querer indagar esto. Nosotras iniciamos los estudios con el microscopio de fluorescencia que teníamos disponible en mi laboratorio, el director del Instituto estaba al tanto y no podía ni prohibir ni permitir, no es su función, porque yo soy investigadora y tengo libertad de trabajo. Pero el comité de ética del CONICET dice que no es ético lo que nosotras hicimos. Cuando justamente el reglamento de ética del CONICET dice que uno como científico tiene que estar al servicio de la sociedad y que ante una emergencia y una necesidad hay un deber ético de colaborar. Eso fue lo que hicimos. Pero bajo argumentos muy falaces y rebuscados el Conicet el 27 de agosto nos notifica formalmente que nos había iniciado un sumario.
- ¿Cómo pagaron los análisis de los viales que enviaron a los distintos laboratorios?
- Con donaciones. La gente fue enterándose de los trabajos que íbamos haciendo y quería colaborar. Tengo una tabla de Excel donde fui anotando todas las donaciones desde 2022.
- ¿Los estudios son caros?
- Sí, siempre fueron muy caros. En general, 100 o 150 dólares la muestra, para hablar de un valor estándar a lo largo de los años. Cuando pagamos los estudios en Córdoba fueron como dos millones de pesos a fines de 2023, inicio del 24.
También entre 2024 y 2025 hicimos otro estudio en una empresa privada con un equipo que se llama Morphology G3, que es para el control de la cantidad y calidad, el tamaño y la cantidad de partículas. Es decir, para cuantificar estrictamente todo lo que hay en un volumen. Ahí el valor fue de 110 dólares la muestra, hicimos unas cuatro muestras porque no nos alcanzaba el dinero para más. Tengo todo eso registrado en mi cuenta bancaria, todos los ingresos, más allá de mi sueldo, que fuimos recibiendo, y con eso se fueron financiando todos los estudios.
- ¿El último estudio en Córdoba fue por el cual les terminan iniciando el sumario?
- En total fueron cuatro estudios diferentes. Pero el sumario se inicia por el tercer estudio, que es el de ICP Masa, que se hizo en Córdoba, en el Instituto del CONICET, como servicio. Como uno paga el servicio, te dan un informe, un pdf, con la firma de los responsables técnicos.
- ¿Lo hicieron sobre las seis marcas de vacunas disponibles en la Argentina?
- Sí, son de 15 lotes diferentes, hubo también repeticiones, algunas pocas se hicieron por duplicado. Es un estudio preliminar. Por eso siempre hemos solicitado que se haga el análisis oficial de viales por el Estado argentino o por el organismo que sea nacional o internacional, con peritos de parte, y que se resguarden las muestras de cualquier sesgo. Lo pedimos a través del trámite a distancia, al Ministerio de Salud, a la ANMAT. Esto también está pedido en todos los juicios que hay por daños por vacunas. A partir de los indicios que aportamos nosotras y otros investigadores del mundo, se pide que se haga la certificación.
La ANMAT a veces excusa en que no tenemos la capacidad técnica y que confían en lo que viene de las farmacéuticas del exterior. Y es mentira. Tenemos la capacidad técnica.
Quiero decir también que hubo mucha negativa de la comunidad científica, que no la entiendo, y hoy en día para mí es un dolor, siento una gran decepción de mis compañeros, de los colegas de todos los ámbitos, porque cuando vos les decías, “¿Me podés analizar la cantidad de ADN, o me podés analizar por micro-rama (que es otra técnica que hubiéramos querido hacer y nunca pudimos), estas muestras de vacunas covid?”. Nos respondían: “¡Ah, no, no! Las vacunas no quiero, mi jefe no me permite, el instituto no me permite”. Y, en realidad, no hay temas prohibidos ni hubo ningún memo, ninguna orden interna, que haya mandado el CONICET ni las universidades que diga, no estudien las vacunas. La gente sola se autocensura o no quiere conocer la verdad, y eso ya pasa al ámbito de la psicología: ¿Por qué no queremos conocer la verdad? ¿Por qué no querés saber si te engañaron? Es terrible. Además, como científico, ¿no querés saber? Estamos para eso, para entender, para saber.
Mandamos 12 muestras al Instituto Balseiro de Bariloche, para que nos hagan el micro-rama, que es una técnica que necesitábamos para caracterizar bien el óxido de grafeno, es la técnica de oro, es la más precisa. Hace un año que tienen las muestras y no las hacen. Y cuando se hizo público esto del sumario, dijeron, “no, la verdad que no nos queremos meter en problemas y no se las vamos a hacer”.
- ¿Por qué se les inició concretamente el sumario a usted y a Diblasi?
- A fines del 2024, dos químicos de la Facultad de Exactas de la UBA de Buenos Aires arman un reporte, como un trabajo teórico, un trabajo de crítica sobre el paper nuestro que salió en el journal internacional. Ellos se ponen de motu proprio (andá a saber desde dónde nació la iniciativa, algo muy raro), a escribir un trabajo como de 25 páginas, viéndole todos los defectos al estudio nuestro, en realidad sin fundamento, diciendo bastantes barbaridades que ya las fuimos discutiendo, las refutamos de forma escrita. Además, ellos no hacen ningún análisis químico de laboratorio para decir a nosotros nos da distinto. Por ejemplo, escriben que nosotras informamos que hay mil miligramos de sodio y dicen que no puede ser porque Pfizer dice que hay doscientos en el prospecto… es la lógica de un chico de jardín de infantes.
- ¿Se trata de químicos jóvenes?
- No, tienen sus sesenta años. Pero ahí hay un cierto conflicto de interés. Porque no los conocíamos y cuando los buscamos vimos que uno es del CONICET y de la Universidad y otro solo de la Universidad, y tienen conflicto de interés porque ellos estuvieron entre los que salieron a hablar como opinólogos a favor de la pandemia, a favor de que hay que encerrar a la gente, que hay que usar barbijos, hacer los gráficos de las olas… En todas las notas de distintos medios, aparecen como “expertos de la UBA” opinando sobre un virus, sobre una pandemia, sobre lo que hay que hacer cuando en realidad son químicos y matemáticos. Siempre estuvieron con el discurso oficial.
Ellos hacen el informe y se lo dan al decano de Ciencias Exactas, Guillermo Duran, pidiendo que se eleve al CONICET para que tome medidas. Durán lo eleva con una nota al CONICET diciendo quiero que presten atención a la crítica que hacen del trabajo, estos dos químicos, Roberto Echenique y Alejandro Leciñana.
- ¿Y en qué situación está ahora ese sumario?
- En el sumario no hay tipo legal, es decir, no queda claro de qué nos acusan. Si no hay tipo legal, no tenés forma de defenderte. A lo largo de mi vida y de lo que sé de la ciencia, siempre que hay un problema o una discusión sobre un trabajo nos juntamos los colegas, armamos una comisión interdisciplinaria, buscamos de qué forma duplicar los resultados, no se hace un sumario para discutir un trabajo y “esclarecer eventuales irregularidades de la publicación de un trabajo”. Eso no es causal de sumario, esto no es legal.
El sumario es un procedimiento interno dentro de la administración pública. La agente sumariante Mariana Fernández, que es una abogada del CONICET, inicia un proceso de investigación. Nos cita a declarar, nos hizo un cuestionario de unas 15 preguntas bastante capciosas, tendenciosas, de cosas que no tenían nada que ver con el artículo.
Después les tomó declaración a lo largo de estos meses hasta febrero a otras personas, como los dos de Química (Leciñana y Echenique), a Durán, el decano de exactas; de parte del CONICET les toma declaración al director de mi instituto y al director del instituto de Lorena, que son dos institutos de CONICET diferentes, y les tomó declaración también a los dos técnicos responsables del estudio que se hizo en Córdoba, que son doctores en química.
El 27 de febrero la agente sumariante concluye su informe, sin contar con el análisis de una comisión de expertos, y dice que nos aplicará una sanción disciplinaria que es la cesantía. Y ahora envía todo a la Dirección de Servicios Jurídicos del CONICET.
Nosotras estábamos esperando presentar nuestra defensa por escrito desde septiembre. Teníamos que fundamentar por escrito y con bibliografía todos los argumentos, pero recién ahora, después que ella hizo todos estos meses de audiencias a todas estas personas, podemos presentar la defensa. Hemos elevado la defensa, que tiene en total 2.000 páginas, porque hay 1.500 páginas de documental (que serían todos los documentos respaldatorios), y otras 400, en otro archivo que se llama instrumental. Todo eso gracias al abogado que nos defiende, Pablo Roca, de forma gratuita. Lo que vemos es que está todo viciado. La ANMAT no tiene siquiera las muestras de vacunas de respaldo que deberían tener de cada lote y que sirven en caso de encontrar que un determinado lote está contaminado para tomar esa muestra de referencia y analizarla.
- ¿Cómo saben que no la ANMAT no tiene esas muestras respaldatorias de cada lote?
- Porque eso respondieron de forma oficial.
- ¿Cómo científicas cuál sería el camino lógico a seguir a partir de las investigaciones que ustedes hicieron?
- Nosotras y tanta gente, tantos profesionales, queremos que se conforme una comisión investigadora seria, que haya gente de distintas disciplinas, de distintos pensamientos, y se haga una investigación de todo lo ocurrido del 2020 para acá, no solo las vacunas.
A nosotras nadie nos patrocina ni vamos a tener ningún beneficio de todo esto. Al contrario, son todos perjuicios. Pero en realidad lo que queremos es encontrar la verdad y la solución. Si uno no sabe lo que tienen las vacunas y lo que hacen en el cuerpo, ¿cómo vas a organizar una terapia? Tenés que saber qué tienen para saber qué tratamiento aplicar. Además, este accionar contra nosotras en realidad hace que mucha gente se ponga a pensar: ¿Pero cómo? ¿Por qué castigan a dos mujeres que se ponen a estudiar por motu proprio? Acá hay gato encerrado. A partir de esta persecución ahora hay más gente que reacciona y se da cuenta de toda esta problemática, más que antes.