La nadadora argentina Cecilia Dieleke trascendió en la historia del deporte amateur argentino al quedarse con siete medallas en los Juegos Suramericanos de Santa Fe 2026. A sus 16 años, y a pocos días de cumplir 17, estableció el récord histórico del torneo en cada uno de sus tres oros y se convirtió en la deportista con más preseas de la competencia: tres doradas, tres plateadas y una de bronce.
Sin embargo, lejos de quedarse únicamente con los resultados, la joven tiene una mirada particular sobre lo conseguido. “Las medallas solo son algo material”, aseguró, y remarcó que lo que realmente se lleva del torneo son los recuerdos, las risas y la diversión que compartió con sus compañeros. “La diversión que tuve no la cambio por nada y es lo que me llevo del torneo. Los recuerdos de cómo me divertí y cómo la pasé los llevo en el corazón”, sostuvo.
Esa manera de entender el deporte también aparece en su forma de afrontar cada competencia. Dieleke explicó que su prioridad es “disfrutar cada proceso, momento y torneo”, porque considera que justamente esa actitud es la que la ayuda a conseguir sus mejores tiempos.
La natación comenzó a formar parte de su vida cuando tenía 6 años. Sus padres la llevaron junto con su hermana a la colonia de un club alemán de su barrio y, después de algunos meses, la profesora de la escuelita les propuso ingresar al equipo de natación. “Fue todo muy natural”, recordó sobre aquellos primeros pasos.
A los 12 años llegó un momento determinante. Para entonces ya había conseguido buenos resultados y era campeona nacional, aunque también practicaba gimnasia artística y todavía no estaba completamente enfocada en la natación. Fue su entrenador, Walter Rodríguez, quien le hizo ver que podía tener un futuro importante en la disciplina y que tenía talento para desarrollarse. A partir de aquella charla decidió dejar la gimnasia y dedicarse de lleno a la natación.
Su primer campeonato nacional había sido en 2019, en Córdoba, cuando tenía nueve o diez años. En aquella etapa, esas competencias representaban el máximo desafío. Con el paso del tiempo, su relación con los torneos cambió. Ahora, según explicó, los nacionales son una oportunidad para divertirse y compartir con sus compañeros y con el equipo del club.
La planificación de cada temporada también responde a esa búsqueda de equilibrio. Junto con su entrenador establece determinados torneos como objetivos principales, en los que intenta alcanzar sus mejores marcas y sensaciones en el agua. Otros certámenes funcionan como preparación, con el objetivo de probar ritmos y situaciones de competencia para llegar mejor preparada a las citas importantes.
La Selección argentina ocupa un lugar especial en ese recorrido. Dieleke fue convocada por primera vez para el Sudamericano de 2023 y posteriormente participó del Sudamericano de mayores de 2024, que significó su debut en una competencia de esa categoría.
Representar al país, explicó, le genera “mucho orgullo y honor”. Su objetivo es dejar “la bandera lo más arriba” posible y reconoció que siente “piel de gallina” cada vez que escucha el himno argentino. La emoción no aparece únicamente cuando ella compite: también disfruta ver a cualquier deportista argentino representando al país.
Con esa mentalidad llegó a los Juegos Suramericanos de Santa Fe. Su objetivo inicial no estaba puesto exclusivamente en las medallas. Quería aprender de los mayores, incorporar experiencias y escuchar los consejos de referentes como Macarena Ceballos y Andrea Berrino. También buscaba divertirse y disfrutar de la experiencia.
El resultado terminó superando sus expectativas. “Creo que eso lo logré y aparte tuve muy buenas sensaciones en el agua. Creo que superé las expectativas”, afirmó.
Los nervios estuvieron presentes antes de las competencias, aunque el ambiente que rodeó al torneo terminó desplazándolos. El aliento de sus compañeros, el apoyo de las tribunas y el entusiasmo del público hicieron que tuviera “mucha más felicidad y ganas de divertirme que nervios”.
Ese respaldo de los espectadores fue uno de los aspectos que más valoró. Incluso personas que no conocían demasiado sobre natación se acercaron para alentar a los deportistas argentinos simplemente por compartir la misma bandera. Para Dieleke, ese apoyo se hizo notar y ayudó a todos a dar lo mejor.
Las siete medallas todavía no tienen un lugar definitivo en su casa. “Las tengo acá al lado a las medallas, todavía no les encontré un lugar”, contó entre risas. Pero el valor que les asigna va más allá del metal: representan todo el entrenamiento y el esfuerzo realizado, aunque considera que las experiencias vividas durante el torneo tienen un significado mucho mayor.
“Creo que es lo más importante y lo que más busco, disfrutar de cada proceso, momento y torneo”, insistió. Para ella, esa forma de vivir la natación es precisamente la que le permite conseguir mejores tiempos y disfrutar cada carrera junto con sus compañeros.
Después del torneo, su vida cotidiana no cambió demasiado. Incluso terminó enferma tras disputar las últimas jornadas, luego de haber estado con febrícula y afónica por los festejos. Más allá de la alegría por los resultados, rápidamente comenzó a mirar hacia el próximo desafío: los Juegos Olímpicos de la Juventud de Dakar, Senegal, que se disputarán entre el 31 de octubre y el 13 de noviembre.
Su familia acompañó de cerca el recorrido en Santa Fe. Sus padres pudieron verla competir y mantuvieron contacto con ella durante todo el torneo. El orgullo fue enorme, al punto de que su madre llegó a emocionarse hasta las lágrimas.
La experiencia de la villa suramericana también quedó entre sus buenos recuerdos. La joven destacó especialmente la comodidad de las instalaciones y el hecho de que la pileta estuviera ubicada junto a la villa. “Es un orgullo tener esa estructura en nuestro país”, señaló.
En cuanto a sus condiciones de entrenamiento, Dieleke considera que cuenta con todo lo necesario para desarrollarse. Entrena en el CeNARD, donde dispone de una pileta olímpica, gimnasio y espacios que considera adecuados para su preparación. Durante el verano también utiliza la pileta de 50 metros de su club.
Cuando no hay una competencia importante en el horizonte, el trabajo se concentra en acumular carga, probar sensaciones y corregir los errores detectados en las últimas carreras. La búsqueda es permanente: mejorar cada día y bajar, aunque sea, una centésima.
En Dakar tendrá una oportunidad inédita. Su principal objetivo, lejos de ponerse una presión excesiva, será disfrutar. “Sé que es una vez en la vida”, explicó. Quiere conocer cómo es una competencia de esas características, sentirse bien en el agua y, si es posible, bajar sus tiempos y alcanzar alguna final.
Sus referentes están muy cerca. Macarena Ceballos y Andrea Berrino, ambas compañeras de club, son las deportistas que más admira. Destaca no solamente sus logros y el talento que demostraron a lo largo de sus carreras, sino también el esfuerzo realizado durante tantos años y, especialmente, la humildad con la que se manejan y la disposición para ayudar a las generaciones más jóvenes.
Ahora, después de su actuación en Santa Fe, es Dieleke quien comienza a convertirse en un referente para otros chicos que sueñan con llegar lejos en el deporte. La posibilidad de ser una inspiración todavía le resulta difícil de dimensionar. “No lo puedo creer”, reconoció, aunque dejó claro cómo le gustaría ser recordada: “Me gustaría ser un ejemplo tanto por cosas buenas como por cosas para aprender”.
Con apenas 16 años, ya tiene definido su gran objetivo. Su sueño es llegar a los Juegos Olímpicos. Y no parece dispuesta a ponerle fecha de vencimiento: “Si no es en el 2028 será en el 2032”.