La semana nació el miércoles y murió el viernes. En ese lapso lo más destacado en Economía fue la difusión del dato de la actividad económica, que arrojó un crecimiento del 1,9% en términos interanuales, y del 0,4% con respecto al mes anterior.
Es la letra gruesa del entramado productivo y de servicios. Pero el diablo está en los detalles.
Cuando los economistas hablan de los drivers que mueven la economía argentina, repiten como un mantra la frase conocida: el sector agropecuario, la minería y los hidrocarburos de Vaca Muerta.
En general se trata de grandes inversiones y de empresas multinacionales, salvo el caso del campo, que presenta también una urdimbre de medianos productores y emprendimientos familiares.
Para entender la actualidad argentina hay que echar mano de la lupa y buscar la letra chica. ¿Qué ocurre con las pequeñas y medianas empresas? ¿Hay realmente rubros ganadores y perdedores? ¿El modelo libertario arroja blancos y negros, o existen matices? ¿Hay margen para la creatividad y la imaginación cuando las condiciones surgen adversas? ¿Se puede ser competitivo en la Argentina? ¿Van todas a la quiebra?
Los números duros de la economía dejan traslucir el sufrimiento del sector productivo industrial, que lidia sin mucho éxito en dos frentes de batalla: la política de apertura que impulsa el crecimiento de las importaciones, y el complejo sistema impositivo que les resta competitividad frente a los productos extranjeros.
Vistos los informes de las consultoras y el Indec, la conclusión emerge casi de manera natural: el esquema libertario asfixia a las pymes. El juicio de valor está instalado. ¿Es ésta, en realidad, una apreciación correcta?
La única manera que el periodismo tiene de espantar prejuicios como fantasmas es salir a la calle, libreta en mano, y hablar con los protagonistas. Vamos por eso.
Aunque corta, la semana alojó un evento relevante para las pequeñas y medianas empresas: el encuentro organizado por Somos Pymes
donde se analizó la utilización de la Inteligencia Artificial en la mejora de la productividad. En los salones de la Sociedad Rural Argentina desfilaron expertos, speakers internacionales, analistas y empresarios, muchos empresarios.
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, curioso, quiere saber qué piensa el periodista sobre la marcha de la economía. Por un momento, uno pasa del otro lado del mostrador. La respuesta es de manual: les va bien a los hidrocarburos, a la minería y al campo. Le va mal al sector productivo. Sobre todo a las pymes.
El hombre de negocios, judío ortodoxo con comercio en el barrio de Flores, se queda pensando. Dice:
-Yo estoy en el rubro textil. Nos está yendo mal. Pero está bueno competir. Había que hacer algo. No está tan mal competir.
-¿Puede competir con los costos chinos?
-Se baja un poco acá, otro poco allá… –hace el gesto con las manos, como quien ordena, armoniza, busca equilibrio. Se despide y se va sonriendo. No teme. Da la sensación de que ha aceptado el desafío.
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En una mesa redonda, junto a una pared, R. y J. terminan el frugal almuerzo. Se auto denominan “asesores de pymes”. ¿Qué ven en ese universo? Esa es la pregunta.
“El tema de la reforma laboral va a llevar tiempo. Pasarán algunos años hasta que el empresario pierda el miedo a la hora de contratar un empleado. Ahora piensa que va a tener un juicio en contra y que va a perder buena parte de su patrimonio con la sentencia”, explica R.
Y agrega: “El empresario pyme tiene que saber que lo que te trajo hasta acá por ahí no te sirve mañana.
Ese es el cambio de mentalidad que hay que implementar. Es difícil para las pymes porque resulta más doloroso tomar decisiones drásticas. Tenés que decirle a tu tío que no venga más”.
“Cuando hablás con un empresario de experiencia, con años en su rubro, y empieza con que esto ya lo vivió en el ’76 con Martínez de Hoz, o en la década del ’80, te das cuenta de que está equivocado. Este es otro mundo. Hay un cambio importante. Esto va más allá del modelo. Se habla de que hay que bajar los impuestos, pero ahora hay que jugar con estas reglas, al menos por ahora”, concluye R.
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A su lado, J. parece tener la claridad de un profeta. “Hay empresarios que no la están viendo, no están viendo que cambiaron las reglas. A esos les está yendo mal. Les hace falta un cambio de mentalidad.
Hay otros que entendieron los nuevos tiempos y les está yendo bien. No tiene que ver particularmente con el rubro al que se dediquen sino con el humor del empresario, con el calibre del hombre de negocios, con la muñeca”.
“El otro día fui a un Congreso en Córdoba –acota-. Se decía que el trabajo ahora va a estar en la cordillera por las mineras y Vaca Muerta. ¿Qué va a pasar con la gente que vive en las grandes ciudades, en los grandes centros urbanos? Tienen que irse ahí para conseguir trabajo. Sino se van a morir de hambre. Ahí está el futuro. Para las pymes también”.
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Son dos, tienen más o menos 30 años y, parados contra un ventanal, toman sendos vasos de café negro. En 2025 abrieron una empresa de logística, empaquetado y despachos a partir de una plataforma online.
Es una empresa nacida bajo la gestión Milei. ¿La ventaja? Ya conocían las reglas, sabían lo que se venía. Ellos redoblan la apuesta: “La íbamos a abrir igual, no pensamos mucho en la política. Hay que adaptarse a las condiciones. Hay que hacer”.
En realidad, son mucho más que dos. La firma tiene 35 empleados y ahora buscan proyectarse fronteras afuera con el servicio. La tecnología los ayuda en su aventura. “Crisis es oportunidad –dice uno de ellos-. Esto es full mentalidad. Yo tenía una empresa importadora y me agarraron las prohibiciones a la importación y luego la pandemia, y quebré. Pero resurgí con más fuerza”.
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Por la ventana se ven pasar, mate en mano, termo bajo el brazo, hombres vestidos con botas o alpargatas, bombacha de campo, boina y pañuelo al cuello. Las mujeres no les van en zaga con la elegancia. Se han puesto las mejores pilchas para la ocasión. Algo ocurre más allá del evento pyme. Sólo hay que escurrirse entre las vallas para averiguarlo.
En la pista central del predio ferial de Palermo hay movimiento, venta de artículos camperos, olor a bosta. La muestra Nuestros Caballos
reúne equinos de razas y pelajes diversos. Criadores, patrones, peones, jueces y espectadores recorren los pasillos sin apuro. Es otro universo, un micro mundo de tranquilidad engarzado en la vorágine porteña.
Acodado contra una baranda, P. mira el trotecito armónico de los animales. Ha venido desde Salliqueló, provincia de Buenos Aires, donde trabaja en una cabaña. Allí, en persona, está uno de los engranajes de ese motor que impulsa la economía argentina: el campo.
“Estamos bien”, dice P., taciturno. En el sector ganadero no se venden tantos caballos como vacas pero el rubro, donde los animales tienen otro destino, igualmente es pujante. “Se están exportando muchos caballos a Brasil.
El caballo criollo es la raza que está mejor parada. Hay otras, pero son menores. También andan bien los caballos de polo”, confiesa.
De hecho, en 2025 se exportaron un total de 2.905 equinos en pie de todas las razas, lo cual generó un ingreso de poco más de u$s 20 millones. La cifra es poco significativa para la balanza comercial -es, por ejemplo, el monto que Argentinos Juniors le pide a Boca por el pase del volante Alan Lescano-, pero habla del movimiento en la plaza, de un sector que marcha al paso.
Esta historia empezó con los datos del crecimiento económico, difundido el jueves por el Indec. El documento revela que la actividad de Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (25,1% i.a.) fue la de mayor incidencia positiva en la variación interanual del EMAE, seguida de Explotación de minas y canteras (9.6% i.a.). ¿Quiénes operaron en rojo en la comparación contra 2025? Comercio mayorista, minorista y reparaciones (-3,2%), Electricidad, gas y agua (-3,0%), Industria manufacturera (-2,6%) y Administración pública y defensa; planes de seguridad social de afiliación obligatoria (-1,6%)
Con este mapa en la mano, vale preguntarse qué sectores son hoy los que generan empleo registrado en la Argentina o, mejor aún, si los famosos drivers de la economía son creadores de puestos de trabajo. Según el último informe de la consultora Fundar, pese a que la actividad creció el año pasado un 4,4%, el empleo registrado se retrajo -0,4%.
“Este fenómeno puede asociarse a la precarización del mercado laboral -aumento del empleo informal y del cuentapropismo-, así como también a los sectores que impulsaron el crecimiento económico, como servicios financieros y petróleo y minería. Estos sectores tienen una mayor contribución al PIB que al empleo, de modo que pueden impactar más en la dinámica agregada del primero antes que del segundo”.
Y agrega: “Merece destacarse que si bien crecieron, ambos sectores expulsaron empleo formal en 2025. En el caso de las finanzas, la digitalización viene haciendo que disminuya la cantidad de personal en sucursales bancarias. En el caso del petróleo, el boom de Vaca Muerta no llega a compensar en empleo el declino de cuencas petroleras maduras (como la del Golfo de San Jorge). Al analizar la minería, el auge del litio no compensa el mal desempeño que viene teniendo la minería ligada a la construcción, cuyo nivel de actividad ha sido bajo en los últimos años”.