El argentino Federico Luis ganó ayer la Palma de Oro al Mejor Cortometraje del Festival de Cannes con Para los contrincantes, sobre el boxeo infantil en México.
Es la primera vez que un cineasta argentino gana el máximo galardón del legendario festival francés. Aunque el público general suele asociar la Palma de Oro exclusivamente con la competencia de largometrajes, el festival entrega esta réplica exacta del trofeo para reconocer el talento en formatos breves.
«Es maravilloso estar aquí y también un poco agridulce, cuando sabemos que tantas cosas crueles están pasando en el mundo», expresó Luis al recoger el galardón, otorgado por el jurado que presidió la realizadora española Carla Simón en la gala de clausura de la 79.ª edición del certamen francés.
El realizador, nacido en Buenos Aires en 1990, agradeció el premio y el apoyo de sus amigos y familiares, con un saludo especial para Tepito, el barrio popular que es cuna de los boxeadores más bravos de la Ciudad de México y donde grabó este cortometraje.
En Para los contrincantes, Luis hace un conmovedor retrato del mundo del boxeo infantil en México, el cual descubrió de la mano del escritor mexicano Mario Bellatin. Quien fuera el gran ganador de la sección paralela de la Semana de la Crítica en 2024 con su ópera prima, Simón de la montaña, siguió con su cámara a un joven peleador real de Tepito, Damián López, que sueña con convertirse en campeón.
La idea de este corto, que mezcla la ficción con el documental, surgió prácticamente por casualidad durante la preparación del que será su próximo largometraje de ficción, el cual versará sobre un entrenador de perros y partirá de un personaje del propio Mario Bellatin.
Por su parte, Fjord, del rumano Cristian Mungiu y protagonizada por Renate Reinsve y Sebastian Stan, ganó la Palma de Oro oficial a la Mejor Película, la segunda que recibe el realizador tras la obtenida por 4 meses, 3 semanas, 2 días en 2007.
«Nos hace felices, pero habrá que esperar veinte años para saber cuáles eran las mejores películas», manifestó Mungiu al recoger el galardón, anunciado en la gala de clausura por el presidente del jurado, el director surcoreano Park Chan-wook.
Fjord narra el periplo judicial de una pareja rumano-noruega —interpretada por Reinsve y Stan—, muy religiosa y con cinco hijos, que se instala en un pueblo de Noruega situado al final de un fiordo. Traban amistad con sus vecinos, pero cuando el profesorado de la escuela a la que asisten los niños descubre hematomas en el cuerpo de uno de ellos, la comunidad lo relaciona inmediatamente con la educación ultraconservadora y religiosa que reciben, por lo que los padres pierden la custodia.
Mungiu aseveró que con esta película han «corrido un riesgo»: el de «elevar la voz» frente a los peligros a los que estamos expuestos como sociedad y contar «cosas que la gente no se atreve a decir en público».
«Las sociedades de hoy están fracturadas y radicalizadas. Este filme es un compromiso contra toda forma de integrismo; es un mensaje de tolerancia, inclusión y empatía. Son palabras maravillosas que a todos nos gustan, pero hay que aplicarlas más a menudo», consideró.
Las películas de Mungiu ya habían sido premiadas en tres ocasiones en Cannes: Graduación (2016) fue recompensada con el Premio a la Mejor Dirección; Más allá de las colinas cosechó el Premio al Mejor Guion y a la Mejor Interpretación Femenina en 2012 (para Cosmina Stratan), y 4 meses, 3 semanas, 2 días se alzó con la Palma de Oro en 2007.
Por otro lado, el Festival de Cannes respaldó el cine de Javier Ambrossi y Javier Calvo con el Premio a la Mejor Dirección por La bola negra. El galardón al Mejor Guion fue para el francés Emmanuel Marre por Notre Salut; el del Jurado fue para Das geträumte Abenteuer (The Dreamed Adventure), de Valeska Grisebach, y el de Mejor Interpretación Femenina, ex aequo, para la francobelga Virginie Efira y la japonesa Tao Okamoto por Soudain, de Ryusuke Hamaguchi.
El palmarés de la sección oficial se completó con el Premio al Mejor Actor para Emmanuel Machia y Valentin Campagne por Coward, en una categoría en la que todo el mundo había dado por sentada la victoria de Javier Bardem por su soberbia actuación en El ser querido.
El cineasta ruso Andréi Zviáguintsev pidió anoche al presidente de su país, Vladímir Putin, que acabe con «la carnicería» que está cometiendo en Ucrania, al recoger el Gran Premio del Jurado del Festival de Cannes por su película Minotauro.
Tras agradecer el premio y dedicárselo a sus productores por tener el valor de hacer esta película, que critica duramente la corrupción en Rusia bajo el Gobierno de Putin, el realizador quiso mandar un mensaje a una persona concreta.
Se dirigió a una «persona que seguramente tiene otras decisiones que tomar» en este momento y «que no tiene internet ni estará viendo la retransmisión» de la gala de Cannes. «Pero sé que gente de su entorno le transmitirá este mensaje», agregó antes de leer un breve texto que llevaba en su celular.
Como millones de personas en el mundo, el director solo tiene un deseo: «Que las masacres acaben de una vez. Y la única persona que puede acabar con esa carnicería es Vladímir Putin, presidente de la Federación de Rusia».