Miles de aficionados acudieron a recibir a la selección nacional de Egipto a su regreso a casa el viernes, después de que su campaña en el Mundial terminara con una derrota 3-2 ante Argentina en la fase de eliminación directa del torneo.
Las multitudes se congregaron en el aeropuerto de El Alamein, ondeando fotos del astro Mohamed Salah y sosteniendo carteles que celebraban los logros del equipo, mientras vitoreaban el regreso de los jugadores.
Egipto alcanzó por primera vez la ronda de octavos de final del torneo tras vencer a Australia 4-2 en la tanda de penales, liderado por Salah.
Se espera que los jugadores se reúnan con el presidente egipcio Abdel-Fattah el-Sissi el sábado, quien agradeció al equipo en una declaración en Facebook el martes “por su honorable actuación y por lograr un hito sin precedentes en la historia del fútbol egipcio”.
Las emociones estuvieron a flor de piel en todo Egipto el martes, mientras los seguidores se reunían en cafeterías, hogares y plazas públicas para ver el partido contra Argentina, con banderas egipcias colgadas de balcones, escaparates y calles.
La Asociación Egipcia de Fútbol indicó el miércoles que está profundamente insatisfecha con el arbitraje en el partido del martes y con las decisiones relacionadas con el videoarbitraje.
El entrenador de Egipto, Hossam Hassan, y varios jugadores criticaron a los árbitros tras la ráfaga de tres goles de Argentina en un lapso de 13 minutos para concretar una de las mayores remontadas en la historia de los mundiales.
“Defender los derechos e intereses de la selección nacional de Egipto no es un asunto que pueda ignorarse, minimizarse o tratarse como secundario”, señaló la federación en un comunicado.
En una declaración emitida más tarde el miércoles, el jefe de arbitraje del organismo rector mundial del fútbol, la FIFA, Pierluigi Collina, manifestó que el debate sobre las decisiones es una parte natural del fútbol, pero subrayó que “las acusaciones infundadas no tienen cabida en nuestro deporte”.
“Nadie puede cuestionar la integridad de los oficiales de partido de la Copa Mundial de la FIFA”, afirmó. “Cuando esto ocurre, puede provocar reacciones que lleven a amenazas contra ellos y sus familias. Esto no está bien”.