Ciencia y Salud

Bromhexina, otro fármaco del que no se habla y que ayuda a recuperarse del covid

El conocido mucolítico potencia la mejoría en pacientes con casos leves y moderados, según explicó el doctor Héctor Carvallo. Lo paradójico: siendo de venta libre y bajo precio, tiene el mismo mecanismo de acción que el costoso anticuerpo monoclonal con el que trataron a Susana Giménez. “El virus ha sido lo menos importante en esta pandemia. A muchas personas las dejaron sin tratamiento y eso es abandono de persona”, reflexionó el médico.

Si alguna vez recibirán el reconocimiento formal que merecen, solo el tiempo lo dirá. Lo cierto es que en el contexto de esta crisis mundial que vivimos producto del llamado “covid-19”, hay especialistas en distintas áreas de la salud y de la ciencia que no se resignaron a la noción de que esta enfermedad no tenía cura y buscaron desde el comienzo poner en práctica tratamientos que evitaran los desenlaces fatales que se cansaron de contabilizar los gobiernos y medios de comunicación.
“Si voy caminando por mi barrio y hay una casa que se está prendiendo fuego, puedo hacer varias cosas: puedo jugar al héroe y tratar de salvar a los que están adentro -lo cual es peligroso porque me puedo convertir en víctima-, puedo gritar pidiendo auxilio, puedo llamar al 911… pero hay una sola cosa que no puedo hacer: seguir caminando como si nada. Es una cuestión de conciencia”, reflexionó en una entrevista con La Prensa el doctor Héctor Carvallo, quien junto al doctor Roberto Hirsch fue pionero en los ensayos clínicos con ivermectina para el tratamiento del covid-19.
Para Carvallo -uno de los firmantes de la Declaración de Roma, miembro de la FLCCC de Estados Unidos, del BIRD de Reino Unido y del World Health Council europeo- “en esta pandemia lo menos preocupante ha sido el virus”. En ese sentido, consideró que una proporción importante de las muertes atribuidas al covid en realidad se debieron al abandono de persona. “Si, como facultativo, a una persona con una enfermedad potencialmente letal o potencialmente seria la dejo sin tratamiento -porque dejarla con paracetamol es dejarla sin nada-, estoy incurriendo en abandono de persona. Ya hay juicios por este motivo”, advirtió.
El protocolo que Carvallo y Hirsch diseñaron para el tratamiento y profilaxis del covid a base de ivermectina en combinación con otros fármacos -como aspirina y corticoides- había dado muy buenos resultados. Pero, ante la llegada al país de variantes del virus más agresivas que empeoraban los cuadros en menor tiempo, decidieron dar a fines del año pasado un paso más y agregar al tratamiento de los pacientes con cuadros leves y moderados la bromhexina, un conocido mucolítico que presentaba una prospección auspiciosa por su mecanismo de acción, con la nada despreciable ventaja de ser un medicamento de venta libre y bajo precio.
En un artículo publicado en la revista “Internal and Emergency Medicine” en mayo del año pasado el doctor Markus Depfenhart, de la Universidad Venlo en Países Bajos, ya evaluaba entre las potenciales estrategias de tratamiento del covid el rol de la bromhexina como terapia adicional. Y los mismos Carvallo y Hirsch también analizaron las bondades de este medicamento en una revisión publicada en la revista científica “Archivos de Alergia e Inmunología Clínica”, donde aconsejaban incluir la bromhexina en el tratamiento precoz de los pacientes con covid. “Como tantas otras propuestas, no fue tenida en cuenta. Se prefirió dejar a los pacientes en sus casas, munidos de unas cuantas pastillas de paracetamol (que no cumple ninguna función en la evolución de la enfermedad), hasta que su estado general mejorara o empeorara espontáneamente; en caso de la segunda eventualidad, cuando ya no podían respirar normalmente, se los remitía al centro médico, habiendo perdido algo tan vital como irrecuperable: el tiempo”, se lamentó Carvallo.

ECONÓMICA Y EFECTIVA
Uno de los aspectos más llamativos y paradójicos en torno al uso de la bromhexina en pacientes con covid es que su mecanismo de acción es igual al de un anticuerpo monoclonal, el tocilizumab (TZB), que se hizo más conocido en el país luego de que Susana Giménez contara que su recuperación tras contraer el virus se debió a este fármaco.
Según precisó Carvallo, el TZB es un medicamento biológico aprobado para tratar artritis reumatoide, arteritis de células gigantes, artritis idiopática juvenil poliarticular o artritis idiopática juvenil sistémica. Sería -por definición y en lo referente a covid- una droga de repropósito o reposicionamiento, como la hidroxicloroquina, la ivermectina, la doxiciclina, la azitromicina, la colchicina, entre otras, aunque posee frente a las demás una gran diferencia: es muy costosa. “Esto puede ser un inconveniente en lo referente al diseño de políticas sanitarias, que deben ceñirse a un presupuesto, o una ventaja, ya que esta pandemia ha puesto de manifiesto que, cuanto más caro es un producto, menos requisitos se le piden en concepto de evidencia científica”, remarcó Carvallo, quien añadió: “Hay una verdad que no todos saben, mientras otros saben pero callan: uno de los principales mecanismos de acción del TZB sobre covid es mediante el bloqueo de los receptores TMPRSS2”.
En ese sentido, detalló que el virus conocido como SARS-CoV-2 penetra a las células del individuo mediante unos receptores celulares llamados ACE2. Para hacerlo, primero debe interactuar con otros receptores celulares, llamados TMPRSS2. “Si el virus fuese un inquilino y el receptor ACE2 fuese la puerta de acceso al recinto, el receptor TMPRSS2 sería la tarjeta magnética que abre esa puerta. Todos sabemos que una tarjeta desmagnetizada no puede abrir una puerta”, graficó.
Carvallo relató que el conocimiento de esta acción bloqueante del TZB data de hace años, mucho antes de la actual pandemia. En efecto, en 2007 se demostró que aquellos individuos de sexo masculino que presentaban exagerada concentración de receptores TMPRSS2 a nivel celular, tenían más propensión a desarrollar patologías prostáticas (tanto benignas como malignas). Por ello, se estudiaron distintos compuestos que -mediante el bloqueo de los citados receptores- pudieran reducir la incidencia de cáncer de próstata.
“Tres compuestos fueron exitosos en ese objetivo: el TZB, el nafasostat, y la bromhexina. El nafasostat no está a la venta en la Argentina. El TZB sí lo está y tiene un costo que oscila entre 68.000 y 137.000 pesos. La bromhexina está ampliamente difundida en la farmacopea argentina, es un mucolítico (es decir, afloja las flemas en cuadros respiratorios), es de venta libre, y su costo oscila entre 200 y 700 pesos”, prosiguió.
La bromhexina puede reemplazar al TZB dentro del arsenal terapéutico contra el covid; su costo es ínfimo, sus efectos secundarios son casi inexistentes (a diferencia del TZB), y está disponible. Es decir que reúne los tres requisitos de una droga efectiva: eficacia, inocuidad y disponibilidad, subrayó Carvallo.
Asimismo, puso de manifiesto que su uso ni siquiera es “fuera de prospecto” (off label), ya que nadie puede cuestionar la administración de un mucolítico frente a una patología que -aunque afecta a todos los órganos y sistemas- tiene especial predilección por el aparato respiratorio.
 

POTENCIAR LA MEJORÍA
Los doctores Hirsch y Carvallo han usado la bromhexina como coadyuvante dentro del tratamiento precoz, con excelentes resultados. Al respecto, Carvallo afirmó: “De la misma forma que hay una excelente respuesta con la ivermectina y la aspirina,  lo cierto es que cuando se utiliza ivermectina, aspirina y bromhexina, prácticamente son nulos los casos que pasan de leves a moderados”.
“Hay pacientes que cuando hacen la interconsulta ya no presentan el cuadro leve. Pero cuando le indicamos la bromhexina más lo que corresponde para el tratamiento moderado, automáticamente pasan a ser leves”, agregó.
Sobre cómo la prescriben, precisó: “En adultos, si es en jarabe, una cucharada sopera (10 ml) tres veces por día. Y, si son comprimidos, un comprimido tres veces por día”. Y la otra clave, según subrayó, es no esperar para tratar. “En los contactos estrechos de caso positivo, se medica inmediatamente (con ivermectina, aspirina y bromhexina), no se espera a que desarrolle un síntoma, ni se espera el resultado del test. De esta forma, la persona no desarrolla ningún síntoma. Y, a los que después pudieron hacerse el test de anticuerpos les ha dado positivo, es decir que tuvieron el contacto con la enfermedad”, comentó Carvallo.
Del mismo modo proceden con los casos de alta sospecha -al presentar un cuadro otorrinolaringológico, fiebre, malestar general, decaimiento, secreción nasal o polimioartralgia-: “Los hacemos hisopar y empezar la medicación de forma inmediata”, explicó, para luego agregar que si bien la duración del tratamiento dependerá de cada paciente, lo habitual en los casos leves es que éste dure dos semanas.
Consultado sobre los posibles efectos adversos de la bromhexina, el médico e investigador aseguró que prácticamente son nulos. “No tiene acción sobre el sistema nervioso central, no es un descongestivo, por lo tanto, no sube la presión. No está contraindicada en embarazadas y hay formas pediátricas. La primera contraindicación es antecedente conocido de alergia”, agregó, y para finalizar aclaró: “Eso sí: es muy económica. Lo que debería ser un plus en esta desgraciada coyuntura, parece ser un obstáculo”.