El expresidente brasileño Jair Bolsonaro salió de un hospital en Brasilia, una semana después de ser operado por una hernia doble. Un automóvil lo llevó de regreso a la sede de la policía federal, donde cumple una condena de 27 años de prisión por encabezar un intento de golpe de Estado con el objetivo de mantenerse en el cargo.
El Hospital DF Star confirmó que Bolsonaro fue dado de alta después de algunos otros procedimientos médicos menores tras la cirugía por doble hernia, la cual se llevó a cabo sin complicaciones.
El Supremo Tribunal Federal aprobó que el expresidente —quien gobernó de 2019 a 2022— pudiera salir de la cárcel para la cirugía.
Alexandre de Moraes, quien sentenció a Bolsonaro a prisión y es juez de ese máximo tribunal, negó la solicitud del exmandatario de estar en arresto domiciliario después de que saliera del hospital. El juez ha sido acusado de parcialidad en favor del lulismo.
Bolsonaro se ha sometido a varios otros procedimientos médicos desde que fue apuñalado en el abdomen durante un mitin de campaña en 2018.
El exmandatario no tiene contacto con los pocos otros reclusos en la sede de la policía federal en Brasilia, donde está detenido en una habitación de 12 metros cuadrados, la cual tiene una cama, un baño privado, aire acondicionado, un televisor y un escritorio.
En diciembre, Bolsonaro sacudió nuevamente la política brasileña al nombrar a su hijo mayor, el senador Flávio Bolsonaro, como candidato presidencial de su partido político en las elecciones del próximo año, con el fin de que compita contra el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Ni Flávio Bolsonaro ni la ex primera dama Michelle Bolsonaro hicieron comentarios sobre el regreso del exgobernante a la cárcel después de su hospitalización.
Michelle Bolsonaro declaró en redes sociales que "hay un Brasil de gente buena que te ama y reza por ti".
“Superaremos los días malos”, escribió.
En septiembre, Bolsonaro y varios de sus aliados fueron declarados culpables por un panel de jueces del Supremo Tribunal Federal de intentar echar por tierra el sistema democrático de Brasil tras su derrota electoral en 2022.
El complot incluía planes para asesinar a Lula, al vicepresidente Geraldo Alckmin y a De Moraes. También había un plan para fomentar una insurrección en 2023.
Bolsonaro también fue declarado culpable de cargos que incluyen encabezar una organización criminal armada e intentar la abolición violenta del Estado de derecho democrático. Él ha negado haber cometido cualquier delito.