Ciencia y Salud

Bienestar: un equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu

Estar bien en cuerpo, mente y espíritu se ha transformado en un movimiento cultural que invita a reconectarnos con lo esencial, con nuestra propia humanidad. En una época marcada por la inmediatez, las notificaciones constantes, la prisa y la búsqueda de productividad, el bienestar se ha convertido en una necesidad urgente.
Estar en forma físicamente suele ser el punto de partida. Pero no se trata únicamente de ejercitarse y alimentarse de manera saludable, sino de recuperar la consciencia del propio cuerpo.
En este escenario, la actividad física cobra un nuevo sentido. Yoga, caminatas conscientes o entrenamiento funcional son prácticas que, más allá de mejorar la condición física, ofrecen una vía para conectar con el momento presente. Cada vez más investigaciones respaldan que el ejercicio puede ser tan beneficioso para la mente como para el cuerpo.
La cantidad de información y el estrés crónico han convertido la salud mental en un tema central. Si el cuerpo habla con sus sensaciones, la mente lo hace con pensamientos. La meditación, la respiración consciente o el mindfulness han dejado de ser prácticas exclusivas de buscadores espirituales para convertirse en herramientas al alcance de todos. Su objetivo: calmar el ruido interno y entrenar la atención.
Los psicólogos coinciden en que aprender a pausar, cuestionar pensamientos automáticos y cultivar la autocompasión son actos fundamentales en un mundo que exige rapidez y perfección. La mente, igual que el cuerpo, también necesita descanso.
El bienestar espiritual tiene que ver con la conexión profunda con uno mismo, con los otros y con algo igualmente importante: la naturaleza, la comunidad, el arte o incluso el propio silencio.
Las prácticas como rituales cotidianos, actividades creativas, voluntariados o simplemente momentos para detenerse y agradecer permiten ampliar la perspectiva y dar sentido a las experiencias.
Estar bien no es una meta alcanzable de una vez y para siempre, es un proceso dinámico, una práctica diaria. El equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu no es rígido: cambia con las épocas, los desafíos y las prioridades de cada individuo.
El aprendizaje está en escucharse, en encontrar aquello que nutre y lograr sostenerse con amabilidad. Porque, en un mundo que insiste en ir más rápido, es un gran desafío encontrar el camino de nuestro bienestar.

Claudio V. Penna
Prof. Nac. de Educ. Física
Ig @lospenna