Cultura

Bien guiado encanto femenino

Coco Chanel y las claves de su estilo según el periodista Jerome Gautier. Un libro que ahonda en la carrera de la diseñadora francesa que revolucionó la moda priorizando la comodidad en la época en que reinaba el corsé. El sesgo andrógino y la sencillez fueron el sello de un éxito que llega hasta hoy.

El vestido negro, ciertas inspiraciones barrocas y la apariencia andrógina son las claves del estilo Chanel, ""una moda con un léxico singular presente en la pluralidad de la moda actual"", explica Jérome Gautier en su libro "Chanel, las claves de un estilo" editado por La Fábrica.

Gabrielle Chanel, una adelantada, creó un "look" que transcendió su época, reinventó las alhajas y hasta se lanzó al millonario mundo del perfume con su Número 5, que sigue en el top del gusto internacional.

"Una chaqueta de "tweed", un bolso acolchado y un vestidito negro son los signos de la marca Chanel, no importa si son auténticos o no", señala Gautier, el periodista y fotógrafo francés que no oculta su admiración por la eterna "Mademoiselle".

CONFORT ANTE TODO

Coco Chanel (1883-1971) dio forma a un vestuario personal. Guiada por su deseo de comodidad, lanzó un estilo atrevido, moderno, informal, con el que arrinconó los vestidos recargados.

"Era una ropa que presentaba a la mujer como una muñeca engalanada, asfixiada por los perifollos y entumecida por los torturantes corsés. Las señoras eran víctimas de la más penosa de las modas", dice Gautier -experto en fotografía y en historia de la moda-, en su libro, que estructuró en once capítulos y fue ilustrado con doscientas nueve imágenes firmadas por los más prestigiosos fotógrafos.

En 1913, "Mademoiselle" abrió su primera tienda en Deauville, en la que presentó prendas deportivas de algodón liviano. "Les he dado auténticos brazos, auténticas piernas, movimientos sinceros y la capacidad de reír y de comer sin sentirse mal por eso", decía Coco Chanel.

En Biarritz, ante una adinerada sociedad, Chanel presentó su primera colección de sombreros y vestidos signada por un halo de libertad. "Recorto, aligero y suprimo todo lo que molesta al cuerpo y lo que frena los gestos", contaba.

Su primer éxito fue un vestido de jersey sin cuello. Después, llegaron la blusa y el traje marinero. A partir de ese momento, ya nadie ignoraba a "Mademoiselle" Chanel, "pionera en que una modista fuera recibida por sus exquisitas clientas", detalla el autor.

Orgullosa de sus éxitos, Chanel se empeña en depurar aún más las prendas y en 1926 sale a la calle el modelo número 817: es el famoso vestido negro. Bajo un aspecto insignificante, esa prenda, sin embargo, resultó muy atrevida porque exhibía más de la cuenta las piernas de la mujer y además era de color negro, tono, que representaba el poder y estaba reservado a la monarquía. Hasta hoy, en que el imperio Chanel está en manos del talentoso Lagerfeld, ese modelo sigue siendo reinterpretado.

"Antes que yo, nadie se habría atrevido a vestirse de negro. Prefiero el negro riguroso con el que se visten las monjas de Aubazine al abigarramiento en tonos pastel", decía Chanel, que se crió en un orfanato religioso tras la muerte de su madre. De ese universo monástico Chanel toma la idea de su belleza espartana.

"No hay nada que envejezca más a una mujer que lo que la hace aparecer rica", afirmaba, y convierte al negro en su señal de identidad.

Muchas son sus clientas y muchas son también las que, fuera de los círculos de la riqueza, reclaman la moda de Chanel. Y ella, en lugar de enzarzarse en una cruzada contra los que la copiaban, se alegra de ello y exhibe sus modelos en las vidrieras de su local en el 31 de la Rue Cambon.

SU PROPIA MODELO

"Es cierto que a menudo copian mis diseños, pero no me preocupa, al contrario es una gran fuente de publicidad para mí", decía. A partir de los años "30, y tras un viaje a Venecia, Chanel devela su gusto por el lujo, que refleja en los nuevos vestidos de noche, algunos en lamé simulan lingotes de oro. Se inspira en la iconografía persa y bizantina para crear flamantes "trajes sastre" ribeteados de seda y soberbios trajes de noche que no pasan inadvertidos.

Además de contar con talento para crear un nuevo vestuario para la mujer, Chanel se convirtió en la mejor embajadora de sus colecciones. Era la modelo perfecta: "muy delgada, con el cabello a la "garonne", casi sin pecho y con mínima cintura, cambia las reglas de la seducción y pone de moda la androginia, tendencia que fascina a hombres y mujeres", revela Gautier.

La joven encarna la antimoda y llama la atención con su gracia de niña salvaje. Usa ropa de sus amantes y amigos y aparece en público con una corbata, un impermeable y zapatos sin taco. Luego llegarán los jerseys, el "pijama" y las chaquetas de "tweed" con chalina, prendas que subrayaron el estilo andrógino, "una elegancia basada en la confusión de géneros. Fue una minimalista adelantada", subraya el autor.

"Las mujeres están siempre demasiado vestidas y nunca bastante elegantes", solía sentenciar Coco Chanel, y el tiempo se ha encargado de darle la razón.