El presidente de la Academia Argentina de Letras, Pedro Luis Barcia, aseguró que "la ortografía es un código de descalificación social muy grande" y sostuvo que se deben adoptar "gradualmente" los cambios recientemente aprobados para la lengua española.
Este fin de semana, las 22 academias de la lengua española acordaron reducir la cantidad de letras del alfabeto de 29 a 27, al eliminarse como grafemas la "ch" y la "ll", que a partir de ahora se incluirán en el diccionario en la "c" y la "l", respectivamente.
"Esto es en los diccionarios, no desaparecen. Seguimos chochos y gozando como chanchos", bromeó Barcia en una entrevista radial.
Advirtió que tanto en este aspecto como en el hecho de llamar "ye" a la "y griega", "hay que ir despacio, y por grados. Es una cuestión de proceso gradual. Hay una tradición argentina docente, de primaria sobre todo, de 125 años" a la que "no se le puede dar un plumazo".
Barcia dijo que la propuesta de las academias es que "en el futuro la educación vaya modificando gradualmente en todo el ámbito panhispánico el nombre de las letras".
"La ortografía es un código de descalificación social muy grande. Usted aprende con mucho dolor cómo se escribe, pifia en una letra cuando pide un empleo y lo descalifican por la letra que pifió. Hablando uno no comete faltas de ortografía. Ha pesado tanto en la docencia la insistencia ortográfica que produce un revuelo cuando se plantea como un cambio radical inmediato", consideró.
Los cambios ratificados ayer, incluidos en la nueva edición de la ortografía, indican que la "ch" y la "ll", que durante más de un siglo constituyeron en los diccionarios un sector aparte, ya no constituirán un dígrafo.
"Si las hubiéramos mantenido como letras independientes, también hubiéramos tenido que colocar la 'q' y la 'u', como un solo sonido 'k', y la 'gu' de guiso y la 'rr' también. Esto llevaba a desvirtuar lo que era letra y lo que era dígrafo. En este momento la 'ch' vuelve a la 'c' y la 'll' a la 'l'", señaló Barcia.