El ausentismo en la escuela secundaria se consolida como una de las principales preocupaciones del sistema educativo argentino. Según datos recientes, más de la mitad de los estudiantes del último año acumula entre 15 y 30 inasistencias anuales, un fenómeno que creció en los últimos dos años y se extiende a todas las provincias.
De acuerdo con un informe de la organización Argentinos por la Educación, en 2024 el 51% de los alumnos declaró haber faltado al menos 15 días hasta octubre, frente al 44% registrado en 2022. El estudio, basado en cuestionarios complementarios de las pruebas Aprender 2024 y PISA 2022, advierte sobre una tendencia sostenida al alza y pone el foco en la magnitud del problema.
Las diferencias territoriales son significativas. La provincia de Buenos Aires encabeza el ranking, con un 66% de estudiantes que acumulan al menos 15 faltas. Le siguen la Ciudad de Buenos Aires (59%), Tierra del Fuego (55%) y La Pampa (54%). En el otro extremo, Santiago del Estero (28%), San Juan (29%) y Jujuy (30%) presentan niveles considerablemente más bajos.
El informe también identifica un fenómeno de “polarización” del ausentismo. Mientras se mantiene estable el grupo de estudiantes con baja inasistencia, crece el segmento de quienes faltan con mayor frecuencia. Entre 2022 y 2024, la proporción de alumnos con más de 20 faltas pasó del 26% al 30%, y la de quienes acumulan entre 15 y 19 subió del 18% al 21%. En contrapartida, se redujo el grupo intermedio —con entre 5 y 14 inasistencias— del 41% al 34%, lo que sugiere un corrimiento hacia patrones más severos.
Las razones detrás de las faltas son diversas, aunque predominan los problemas de salud, señalados por el 62% de los estudiantes como uno de los principales motivos. En segundo lugar aparece la falta de motivación: el 39% indicó que “no tenía ganas de ir a la escuela”, con una diferencia marcada entre sectores, ya que este motivo es más frecuente en estudiantes de escuelas privadas que en las estatales.
Entre otros factores relevantes se encuentran las dificultades de acceso a la escuela, llegar tarde a clase y, en menor medida, los viajes o vacaciones, especialmente en el ámbito privado. Estos datos reflejan que el ausentismo responde tanto a condiciones estructurales como a aspectos subjetivos vinculados al vínculo de los jóvenes con la escuela.
Las consecuencias son múltiples y de alcance tanto inmediato como a largo plazo. A corto plazo, el ausentismo impacta negativamente en el rendimiento académico, aumenta el riesgo de repitencia y abandono, y afecta el desarrollo social y emocional de los estudiantes. En perspectiva, también se asocia con mayores dificultades para acceder al empleo y menores ingresos en la adultez.
Pese a la dimensión del fenómeno, el informe advierte que la Argentina aún no cuenta con un sistema robusto de datos nominales abiertos sobre inasistencias escolares. Esta limitación dificulta el monitoreo preciso del problema y la implementación de políticas públicas basadas en evidencia.