"El libro argentino enseñó a leer a media América y eso nos dio una posición como una nación que era admirada. Por ejemplo, países como Ecuador y Perú, entre otros de la región, nos miraban con respeto por la calidad de nuestro producto editorial. Teníamos una gran influencia y eso daba alegría al país y al ciudadano. Eso nace con el respeto de los que hacen un país con un producto, con su trabajo y, sobre todo, con la educación", dijo a La Prensa Dante Villalba fundador de la editorial Az.
Creada hace más de cuarenta años atrás, los libros de texto jurídicos y escolares de esta empresa, cien por ciento de propiedad argentina, fueron parte de la educación de miles de alumnos en el país. Sus manuales de historia y geografía, entre otras asignaturas, son la herramienta imprescindible usada por los maestros y profesores para transmitir hasta el día de hoy la educación en el país.
Como todo desafío, ingresar al mundo editorial de los textos escolares fue asumido por la familia con la visión de producir un libro de calidad. "Cuando comenzamos éramos una editorial que no tenía la espalda económica para ir a buscar a los mejores del mercado del momento. Pero se sumaron al ver el proyecto que teníamos y porque editamos autores que estaban vedados por el gobierno de ese momento. Inclusive los discutían. Además, el docente reconocía la pluma de esos autores que participaban en nuestros proyectos porque buscamos a los mejores. Siempre nos caracterizamos porque no diferenciábamos lo político. No era un exceso de valentía, ni muchos menos. Solo buscábamos lo mejor y a veces eso no era demandado por miedo de las grandes empresas editoriales porque habían sido "vedados" por el gobierno", recordó el fundador de AZ.
Cuatro décadas llenas de transformaciones políticas, económicas y tecnológicas en el país se vieron reflejadas también en la producción de la editorial. Y es que más allá de un buen contenido, los cambios pedagógicos de impartir el conocimiento en las aulas según un modelo tradicional tuvo un fuerte impacto en la producción de textos escolares.
"Esta evolución es complicada económica y financieramente para el mercado editorial. Antes los libros de textos duraban más en los colegios pero hoy la rapidez no lo permite. No tienen permanencia. Y no es sólo porque cambien la currícula escolar ya que la historia es siempre la misma, pero surgen diferentes percepciones. Entonces hay un cierto avance en el enfoque, en la pedagogía y en el enseñar que es útil y hace que llegue más el mensaje a los chicos. Y ahí aparece el profesor que es la clave para que todo funcione", reflexionó Villalba.
Luego agregó que "Hace muchos años leí que no se graba nada en el cerebro de la persona sin tener un contenido afectivo. Por eso los buenos profesores son bienvenidos y recordados por los alumnos. Ellos tienen que buscar e impactar en la mente de sus alumnos".
Cambiar el método pedagógico de aprendizaje a través de la memorización de los contenidos escolares fue también una meta que se buscó eliminar desde la editorial. "En una época yo decía, con humildad, que cada editorial tiene una forma de hacer sus libros. Nuestros textos habían terminado con esa forma de impartir contenidos donde te decían que había que leer de cierta página y memorizar lo que se decía ahí. No servía. Por eso nuestros libros estaban planteados para que los docentes trabajaran con lo que había allí y eso fue muy bien recibido. Yo creo que por eso nuestras publicaciones fueron tan elegidas por tanto tiempo".
MERCADO
Los problemas financieros en el sector editorial local han sido noticia en las últimas décadas. El impacto de la hiperinflación y la crisis del 2001 en el país tuvieron un fuerte impacto en esta industria que fue amoldándose a las distintas oportunidades que se fueron dando en el mercado.
"Lamentablemente lo que veo, desde el punto de vista gremial, para el mercado editorial es un problema con el tema del IVA. Cuando hablan que llegan libros del exterior hay que recordar que no pagan impuesto aduanero, en nuestro país ni en ninguno en el mundo. Es decir, cuando uno compra un libro que viene del extranjero no está pagando un gravamen. Pero cuando adquirís uno argentino sí estas pagando impuestos internos como es el IVA, entre otros. Entonces lo que pedimos en un momento fue la desgravación del IVA en los insumos para llegar a valores internacionales y que no se nos encarezca", enfatizó editor.
Por otra parte, los costos de producción, que incluyen la impresión, el flete y el depósito, entre otras cosas representan un 70% del costo final del libro. Al no poder bajar su valor el producto final se encarece lo que se refleja en el valor final de los libros.
HORIZONTE
Pese a estos contratiempos, el mercado editorial buscó cómo sobrellevar las distintas dificultades financieras que vienen impactando en el país. A mediados de la década de 1990 lentamente el mercado se fue abriendo hacia la literatura infantil- juvenil y, además, debió adaptarse al ingreso de la internet en la vida de los más chicos.
"Es un desafío. Tenemos que hacer un libro que atraiga más en esa competencia que se tiene con la televisión y con la internet. El libro tiene un contenido, da una posesión en su base de papel que no la tienen otros soportes que son más pasajeros. Creo que tenemos que lograr que ese contenido sea atractivo y eso lo ve un buen diseñador que hace atrayente al producto. Por más que la televisión tenga muchos colores y definición, el libro es un objeto que todos queremos tener", destacó el dueño de AZ.
Actualmente, la segunda generación familiar se encuentra avocada a continuar el legado dentro de la industria editorial. "Un proyecto que hicimos fue un menú de libros. Armamos bibliotecas de literatura infantil y juvenil que llevamos a distintos restaurantes y a salas de espera de pediatría y demás lugares con asistencia de chicos. Tuvimos un muy buen resultado. Notamos que a veces se subestima el interés de los chicos que ante esa oportunidad de estar frente a un libro, lo hace suyo. Creo que de nuestro lado, de los actores en el mercado editorial y de los educadores, al menos hay que darles a los chicos esa posibilidad de elegir leer", dijo Ramiro Villalva.
Desarrollar nuevos usos a las tecnologías actuales también fue un aporte de los integrantes de esta editorial familiar cien por ciento argentina. "Antes las editoriales no le daban mucha importancia al marketing. Hoy eso cambió y estamos mejorando nuestras presentaciones con nuestros clientes y lectores. Vimos que en nuestro teléfono de 0800 la gente nos consulta sobre un amplio abanico de temas. Hay que aggiornarse y buscar la manera de estar al día", afirmó a La Prensa Francisco Villalva quien junto a su hermano Ramiro generaron "Libros Narrados", un proyecto que permite usar el celular para leer el código QR que se encuentra en la tapa del libro de cuentos editado por la editorial. Al leer esto, el dispositivo abre un sitio web desde donde se puede oír la voz del propio autor narrando su obra con efectos de sonido que acompañan los distintos relatos. La herramienta puede ser utilizada también desde una tableta o computadora, ya sea en el hogar o en el aula.
"Creo que más allá de la pantalla del celular, muchas veces se minimiza o reduce el problema del uso de los dispositivos pero, en el fondo, creo que para que haya un chico lector tiene que haber detrás una persona que lea y le inculque ese amor por la lectura. Me parece que una cuestión fundamental es como sociedad darle un valor al libro y transmitirlo a los más chicos", concluyó Ramiro Villalva.
La Cámara Argentina de Publicaciones destaca la situación del sector editorial
Un informe que refleja desafíos
"La Argentina sigue siendo el país con mayor hábito de lectura de toda el área del idioma castellano", destaca el "Libro Blanco", un informe anual que refleja la situación actual de la industria editorial, elaborado por un equipo formado por editores de la Cámara Argentina de Publicaciones y la consultora Promage.
La entidad agrupa a editores, exportadores, importadores y distribuidores que representan el 70% por ciento del mercado editorial en el país. En el informe, que describe el comportamiento de la industria editorial en 2017, destaca las dificultades del sector siguen sin mejorar.
En su cuarta edición, el análisis destaca que el país "cuenta con una población joven y lectora, que ha generado los mayores éxitos editoriales de los últimos años. Por otra parte, es uno de los países del área del castellano, cuya población vive más "conectada" a través de redes sociales. Estas cifras hablan de un potencial alto de todas las industrias de la comunicación, que han estado y estarán siempre ligadas directamente a la industria del libro".
Para comprender mejor la situación actual del sector editorial argentino el informe propone analizar el panorama según dos dos miradas simultáneas: la mirada coyuntural y la estructural. La primera mirada nos describe el momento actual por el que atraviesa la industria y qué pasó entre el año 2016 y el 2017 en los principales indicadores.
Durante ese período se produjo una disminución "del 0,8% en la publicación de títulos por parte de las editoriales comerciales mientras la cantidad de ejemplares impresos se reduce 3,6%. Estos datos que contrastan con las cifras que arroja el International Standard Book Number (ISBN), surgen al considerar la producción de reediciones y reimpresiones. Las ventas del mercado privado, para las editoriales comerciales caen el 3% en cantidad de ejemplares vendidos, que sumado a una caída del 5% en el precio medio afecta en un 8% el valor total del mercado. Las ventas al sector público, que se retoman luego de un 2016 sin adquisiciones, el impacto revierte los resultados del mercado privado alcanzando para el mercado total un crecimiento del 6% en ejemplares".
En tanto, al liberarse las restricciones a las importaciones de libros, que rigieron entre 2010 y 2015 en Argentina, estas han aumentado fuertemente y han recuperado los niveles del 2011. El Libro destaca que "el impulso mayor de este aumento está dado por las importaciones industriales, en particular de fascículos y coleccionables que se distribuyen en la red de kioscos".
Por otra parte, la publicación enfatiza que las importaciones industriales de libros de ISBN argentino muestran "una caída del 10% respecto del año 2016".
Además, las importaciones comerciales, es decir las que vienen en menores cantidades y contribuyen a la diversidad de oferta, ""registran una caída mayor aún, alcanzando el 17% con relación al 2016".
ESTRUCTURALES
Para entender esta percepción, el Libro Blanco plantea una segunda mirada enfocada en los datos estructurales. Según el informe lo primero que es importante aclarar es "que así como los movimientos de importaciones de libros se producen al ritmo de las oportunidades o dificultades del momento, y por eso son fenómenos coyunturales, no sucede lo mismo con las exportaciones de libros. Desarrollar los mercados externos del libro argentino es una tarea de mediano y largo plazo, y las dificultades que el sector tiene hoy datan de hace muchos años, y tienen causas tanto endógenas como exógenas".
Durante el año pasado se percibió "similares resultados al 2016 producto que no ha variado la coyuntura del sector editorial con relación a mercados externos. Simultáneamente, se verifica un dinamismo extraordinario en el sector editorial argentino, dado por la aparición constante de nuevas editoriales las que consideramos editores emergentes".
Por otra parte, durante el mismo período la cantidad de editoriales clasificadas bajo esta categoría creció "un 3,4% registrando 151 casos que cumplen con unos criterios mínimos para considerarlos jugadores del sector. Las mismas aportan un 3% del total de los títulos publicados, dándole al sector una gran creatividad, diversidad y potencial de desarrollo futuro".
El libro enfatiza que al sumar los editores emergentes, el sector editorial cuenta con "389 casas editoriales en actividad, una cifra comparable a la de muchos grandes mercados editoriales en el mundo. El sector editorial argentino aún tiene una estructura tradicional en la que se vislumbra una adaptación paulatina a las nuevas tecnologías, sistemas de producción, distribución y comercialización al que aún le resta un amplio camino a desarrollar si lo comparamos con mercados desarrollados o de otras industrias".
La conclusión a la que arriba el informe no es muy alentadora para el sector editorial argentino ya que se "atraviesa una coyuntura de menores ventas y al mismo tiempo problemas estructurales de altos costos relacionados con la carga histórica impositiva, aumento en el valor de los servicios, incremento de costos de estructura, operación y logística, que dificultan las exportaciones, pero que de modificarse, ampliarían el mercado de tal forma que la industria local podría tener el horizonte de crecimiento necesario, tanto para poder competir en los mercados mundiales, como para poder aprovechar las nuevas tecnologías que ya están al servicio de los editores globales".