Puccini en la Argentina
Por Gustavo Gabriel Otero y Daniel Varacalli Costas
Ediciones Ciudad de las Artes. 179 páginas
Casi dos décadas después de su primera entrega (hoy agotada), y ahora con el título Puccini en la Argentina, Uruguay y Brasil, Gustavo Gabriel Otero y Daniel Varacalli Costas publicaron una nueva edición de su libro dedicado a las andanzas del compositor de La Bohème por estas tierras.
Críticos e investigadores musicales, ambos abogados, conmemoraron en aquella ocasión el centenario de la visita del músico “lucchese” al Río de la Plata, y ahora vuelven a hacerlo, con cantidad de mayores capítulos y estudios, que iluminan con notable amplitud el recorrido del ya entonces célebre músico.
Presentado en el lujoso Salón Dorado del ex edificio de este diario, en cuyo departamento de huéspedes ilustres del último piso se alojó Giacomo Puccini durante toda su estadía (8 de Junio al 23 de Agosto de 1905), el libro en recensión agota si se quiere todos los datos, detalles y pormenores concernientes a esa primera y única gira del ilustre creador a Sudamérica (luego hizo dos viajes más, a Nueva York, en 1907 y 1910), y exhibe además un sorprendente número de interesantísimas ilustraciones, en su gran mayoría inéditas.
La obra despliega, asimismo, en un marco de atrapante interés, pormenorizadas cronologías y la temporada completa de 1905, de diecinueve títulos, del Teatro de la Ópera, de Buenos Aires, donde se dieron Manon Lescaut y Butterfly, Tosca, Edgar y Bohème (el Colón que conocemos no se había inaugurado), a varias de las cuales asistió el propio compositor, quien fue fervorosamente ovacionado.

También se alude a los paseos de Puccini en tranvía por diversos barrios y lugares de la Reina del Plata y a sus expediciones de cacería. Así como a la versión definitiva de Edgar, estrenada en nuestra metrópolis al igual que la revisión de Butterly de 1904, que la Argentina fue el segundo país en conocer, después de Italia, sin dejar de señalar la inmediatez con que la creación pucciniana llegó a estas costas. Ello sin soslayar las peripecias de Michele Puccini, el hermano premuerto de fiebre amarilla en Brasil, después de correr aventuras artístico-amorosas de película en Jujuy.
Una mención especial merece el descubrimiento efectuado por Otero y Varacalli del único Himno Escolar de Puccini, escrito en nuestra ciudad y cuyas partituras, luego totalmente olvidadas fueron publicadas en facsímil en la edición de La Prensa del 15 de Agosto de 1905. Con texto de Matías Calandrelli, “Dios y Patria” había sido comisionado por la dirección del diario, y tuvo una fugaz ejecución en 1941 en la inauguración de un establecimiento de enseñanza, para resurgir a contar de 2006, cuando fue tocado en la Casa de la Cultura local (Carrión, Juri, Perusso). Y a partir de allí, créase o no, fue cobrando creciente difusión internacional. Traducido, se estrenó en Italia (nación donde luego se repitió con coros de voces blancas), en Uruguay, en España, fue arreglado para canto, banda sinfónica y orquesta, y la soprano Angela Gheorgiu y el tenor Charles Castronovoa, dos afamados cantantes, lo incluyeron finalmente en sendos discos de reciente aparición, con el concurso de la Sinfónica de la Radio de Munich.