El programa económico que suma dólares a partir de la exportación de recursos primarios, resta por el lado del consumo interno y la generación de empleo. La sociedad se tensa, rechina. Se le abren las costuras, como a un muñeco maltrecho, y por ahí empieza a asomar el desencanto.
El malhumor emerge por entre las grietas del sistema. Aumentan los servicios, principalmente el transporte, cuyo uso es casi inevitable en las grandes ciudades, pero también el gas y la electricidad. Los salarios, mientras tanto, tienen un techo de concreto, al mejor estilo sarcófago de Chernóbil.
El ajuste ha sido tan severo que los indicadores del consumo no dejan de expresarse en rojo. La caída no cesa. Los arrepentidos del voto libertario sufren el penoso presente pero, de alguna manera, quizás mantengan viva la llama de la esperanza en un futuro mejor. Al menos nadie los traicionó. Desde un principio Milei proclamó cuáles serían sus políticas. Y ya se sabe, el que avisa…
Está la gente, que hace equilibrio para llegar a fin de mes, y el Gobierno, que saca cuentas para ver cómo hará para pagar los vencimientos de deuda del 2027, que redondean la suma de u$s 23.000 millones. De hecho, el ministro de Economía, Toto Caputo, aventuró en Tailandia la idea de echar mano del swap con China para cancelar los compromisos en agenda.
A todos la perplejidad se les clava como una espina. El año que viene está a la vuelta de la esquina y, sin embargo, queda demasiado lejos en el tiempo. La vida ha cobrado un ritmo de corto plazo. Se piensa en el mes. La batalla por la supervivencia es casa por casa.
De hecho, el Centro de Analítica Económica y Empresarial de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Católica Argentina (UCA) publicó el Índice de Incertidumbre Económica correspondiente a septiembre de 2026, que registró un valor de 63,4. Esto significa que, en promedio, por cada 10.000 palabras en mensajes económicos, se identificaron 63,4 palabras vinculadas con incertidumbre.
“Este valor constituye el más alto en lo que va del año. Asimismo, trabajo, política e inflación son los principales temas de los comentarios que manifiestan incertidumbre económica”, destaca el documento.
POSTALES TRISTES
Se los ve venir por la calle. Son dos. Sonríen. Uno lleva un pollo vivo en cada mano, tomados del cogote. Los animales aletean, desesperados. El otro trae el suyo bajo el brazo, como si fuera una damajuana sin manija. Salta, hace cabriolas para celebrar la cacería.
Apenas unos minutos antes se subieron al camión que transporta 5.000 aves y, tras abrir las jaulas, se llevaron las que pudieron. El canal de televisión dice que los muchachos tienen hambre, pero su semblante y su actitud desafiante lo desmienten.
El cargamento avícola está detenido, bloqueado en las puertas de la planta de Pilar de la empresa Granja Tres Arroyos. La compañía, que sufre severos problemas económicos, ofreció al personal pagarle con pollos. El rechazo fue unánime, contundente. Mientras tanto, en este paréntesis temporal, los vecinos aprovechan para robarse los animales. Es apenas un capítulo más de la degradación social de la Argentina que supimos conseguir.
En otro punto del territorio bonaerense, en la localidad de Moreno, cientos de postulantes enviaron sus datos para cubrir 30 puestos de trabajo en un supermercado. Dicen que se acumularon 30.000 currículums, pero la cifra es parte de la imaginación, de la angustia, de la fantasía.
La fila, que serpentea bajo la llovizna, tiene 12 cuadras de extensión. “Soy acompañante terapéutica. Donde me puedan colocar está bien. Hace un año que no consigo trabajo”, dice ante las cámaras una mujer que aguarda su turno desde la madrugada.
“A esta altura cualquier cosa viene bien”, explica una joven, estudiante universitaria, que asegura además no tener mayores pretensiones salariales. La competencia es feroz, la exigencia, laxa.
El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA saca con sus estadísticas una foto social del país. Las imágenes son tristes. Según el estudio, sólo el 14,2% de las personas de entre 18 y 25 años cuenta con un trabajo registrado, mientras que el resto atraviesa distintas situaciones de precariedad, desempleo o inactividad.
De acuerdo con el informe, el 30,2% de los jóvenes tiene un empleo regular, aunque dentro de ese grupo el 16% trabaja en condiciones precarias. A su vez, el 22,5% se desempeña en empleos irregulares, realiza changas o trabajos eventuales e intermitentes.
AMOR TOXICO
Nunca es suficiente. El vínculo del Fondo Monetario Internacional con la Argentina es de una intensidad tal que nada de lo que haga la Casa Rosada le alcanzará a este amor demandante, tóxico. Ahora exige avanzar en la reforma impositiva.
En la semana Toto Caputo se reunió con la directora del FMI, Kristalina Georgieva, quien se encargó de elogiar la disciplina fiscal del gobierno libertario. Al día siguiente, Dabla-Norris, subdirectora del Departamento de Asuntos Fiscales, sugirió “mejorar la eficiencia tributaria”, eliminar impuestos distorsivos y sustituirlos por un esquema de gravámenes más sólido.
El Gobierno no dice nada. Aún antes de asumir, Javier Milei sentenció que su esquema de ajuste sería tan feroz que superaría las exigencias del Fondo. Así que los reclamos no le hacen mayor mella. Si el Ejecutivo no avanza con la motosierra es simplemente porque el calendario electoral manda ser prudentes y reducir el ritmo del recorte.
A favor del equipo económico, en lo que va de octubre el Banco Central lleva comprados u$s 632 millones -el martes 13 adquirió la suma de u$s 291 millones-, y acumula u$s 15.000 millones en el año, con lo cual supera la meta de u$s 8.000 millones pautada con el FMI.
El dato de inflación de septiembre también trajo algo de tranquilidad. El IPC fue del 1,9%, levemente superior al 1,7% de agosto. De esta manera, llegó al 33,4% interanual.
“Para octubre, proyectamos una inflación de entre 1,8% y 1,9% mensual. La menor presión estacional respecto de septiembre contribuiría a moderar el índice, aunque los ajustes de precios regulados limitarían la desaceleración. Entre los aumentos previstos se destacan los colectivos de CABA y PBA (3,7%), el subte (3,6%) y las cuotas de medicina prepaga (entre 1,9% y 4,9%, según la empresa). En este contexto, esperamos que la inflación se mantenga ligeramente por debajo del 2% mensual”, explica Diego Piccardo, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso.
Los expertos coinciden en que el proceso de desinflación será lento y sinuoso, atado a la estacionalidad propia de la economía. Y esto ocurre ahora que vivimos en un cierto ambiente de calma chicha, pese al descontento que fluye aún de manera subterránea. ¿Qué ocurrirá el año que viene cuando se desate la volatilidad propia de cada elección presidencial?
“El plan económico es sólido para enfrentar lo que venga -señaló durante la semana el secretario de Finanzas, Federico Furiase-. Ya lo ha dicho el Presidente y el ministro (Luis Caputo): no va a haber volatilidad ni tensión el año que viene, porque se llega con la economía mucho más fuerte, más sólida. Nos preparamos para el peor de los mundos”.
Prepararse para el peor de los mundos implica fortalecer la economía sobre la base de cerrar los grifos del gasto público. Por eso marcharon el jueves los docentes y estudiantes universitarios que exigen el cumplimiento de la Ley de Financiamiento, resistida hasta el hartazgo por las Fuerzas del Cielo.
Los que tienen perspectiva de mediano y largo plazo, en cambio, dibujan una sonrisa. Saltan con garrocha el mientras tanto y se proyectan hacia un futuro rebosante en dólares, un momento en el tiempo en el que la Argentina ya no sufrirá la pendular restricción externa.
Y lo hacen sobre bases sólidas: Argentina podría empezar a venderle gas a Bolivia a partir del 2031. ¿La razón? Declinó la producción boliviana, mientras que la Cuenca Neuquina incrementó su producción un 56% entre 2016 y el período enero-julio de 2026, pasando de 70,7 a 110,0 MMm³/d. Este crecimiento estuvo impulsado por el gas no convencional, que trepó de 26,4 a 97,7 MMm³/d y pasó a representar del 37% al 89% del total extraído.
Pero para eso todavía falta mucho. El desafío hoy es armonizar este presente desesperante con aquel futuro promisorio.