Opinión
Detrás de las noticias
Acerca del discurso en Davos
Por Horacio Humberto Savoia
Sin ánimo de abrir un juicio político sobre el discurso y aún menos del gobierno del presidente Javier Milei, me permito hacer las siguientes reflexiones.
Sorprende que importantes diarios de la Ciudad de Buenos Aires, el día 22 del corriente, día siguiente al del discurso del presidente Milei pronunciado ante el Foro Económico Mundial, publiquen notas de sus respectivos corresponsales en Davos en las que destacan de ese discurso el carácter “moderado” del mismo en contraste con lo ocurrido en sus discursos y ante el mismo órgano, de los años 2024 y 2025.
En esas publicaciones que la sociedad esperaba leer con gran interés sólo se limitan a poner énfasis –además del ponderado carácter moderado del mismo- la defensa del capitalismo occidental y que evitó explayarse sobre temas como feminismo, la ideología de género y homosexualidad.
Pero es el caso que quienes pudimos escuchar el discurso hemos oído que –más allá de la ratificación de sus pronunciamientos de los dos años anteriores- entre los temas sustanciales del discurso se escuchó la defensa de la ética y la moral que deben privilegiar una acción de gobierno contrariando expresamente el pensamiento utilitario de Maquiavelo.
Que para alcanzar esas premisas ello obliga a occidente ser fiel al pensamiento de la filosofía griega, al derecho romano y a los principios judíos cristianos; con referencia concreta a Jenofonte (431aC-354aC) y a Ulpiano (170-228).
También se escuchó repetidamente que tal pensamiento tiene sustento en la inmutabilidad del derecho natural al que el derecho positivo debe adecuarse por cuanto, si no está en consonancia con el derecho natural, cuanto mucho podrá ser legal pero no legítimo.
Ahora bien, después de escuchar estas afirmaciones se puede sostener que no hizo implícita afirmación sobre lo sostenido en sus discursos de los dos años anteriores sobre feminismo, la ideología de género, la homosexualidad y el wokismo, salvo que los autores de las notas en cuestión, no entiendan que cada uno de estos conceptos son contrarios al derecho natural, derecho al que reivindicó más de una vez en su disertación.
Tampoco no se hace como mínimo una referencia a la afirmación que América está llamada a ser faro de luz que vuelva a iluminar a todo occidente, pagando así una deuda por la acción civilizadora otrora recibida, tal omisión resulta un injusto olvido.
Pareciera que esa evidente sordera es producto del desconocimiento de los temas tratados o cierta ligereza en abordar esa temática, no queriendo pensar que sea producto de un prejuicio ideológico.
Tan claros conceptos –que podrán compartirse o no- expuestos por el presidente Milei, son de tal significación política nacional e internacional que, si la memoria no nos traiciona, no fueron expresados por ningún otro presidente de nuestro país, menos aún en foros internacionales.
Si pese a todo lo que más arriba se detalla, las notas periodísticas mencionadas al comienzo, se limitan a destacar solamente ”lo moderado” del discurso y omitir todo comentario sobre las rotundas afirmaciones aquí destacadas, eso no era lo que el público lector esperaba de esos medios con la trayectoria que le es ampliamente reconocida.