Política

Abal Medina: Hicieron explotar el FpV

Desde el kirchnerismo se negó lo obvio y ese fue el error, asegura el precandidato por el frente Cumplir. El senador apunta a hablar el idioma de los disconformes. Alineado al randazzismo, comparte con La Prensa su opinión sobre Cambiemos, Cristina-jefa y la apuesta electoral. Barajar y dar de nuevo.

Asoman las PASO y, con ellas, el despliegue de políticos que buscan posicionarse de cara a un resultado favorable. Con un mensaje que garantiza compromiso, lo añoso se hace nuevo. Esto aplica a caras, nombres, promesas. Los hechos hablan más fuerte que las palabras, y eso es lo que busca remarcar el senador Juan Manuel Abal Medina, precandidato a diputado por la provincia de Buenos Aires por Cumplir, frente encabezado por Florencio Randazzo.

En diálogo con La Prensa, el ex funcionario K asegura que, como marca distintiva, su espacio es capaz de separar la paja del trigo, reconociendo aquello que se hizo mal.

- ¿Cómo se interpretan las intenciones de Florencio Randazzo?

- Creo que se lo ve como alguien que, si bien no tiene la magnitud mediática de una Cristina Fernández de Kirchner o de un Sergio Massa o del Gobierno, obviamente, tiene imagen de honesto y trabajador. Está a la vista que trabajó, y lo que hizo, lo hizo bien.

- ¿Cree que el secretismo para lanzar la campaña jugó en contra?

- No sabíamos en qué cancha íbamos a competir. Eramos un equipo que se estaba preparando para jugar un partido y no sabía si lo haría a 4 mil metros de altura, en La Paz, en Buenos Aires o en Tokio. Básicamente, antes de expresar su postura, Florencio buscó saber si nos iban a dejar participar de la interna del Frente para la Victoria (FpV).

- ¿Faltó juego limpio? - Fue un frente que hicieron explotar a último momento para dejarnos afuera a nosotros. Nos iban cambiando la cancha, entonces no sabíamos bien de qué hablar...

- ¿Hablamos del país? ¿Cómo lo ve?

- Lo veo mal. Es lo que percibe la gente, hay impotencia. Hablamos con gente de Navarro, Roque Pérez, Lobos. Se escucha la bronca por lo que se está viviendo, y esa sensación de que la plata no alcanza.

- ¿Estamos peor de lo que estuvimos durante el kirchnerismo?

- Diría que está esa clara sensación de que tampoco se quiere volver atrás. Es la sensación de que la Argentina está complicada. Venimos a expresar algo más allá de ‘lo complicado’ o ‘la vuelta al pasado’. - ¿Puede el electorado creerle a quien critica el pasado del que formó parte?

- Todos formamos parte de un pasado. En esta elección los ex ministros de Cristina encabezan todas las listas. Si no querés ser parte del pasado, votá al FIT, qué sé yo. Hay que detenerse a ver a los candidatos individuales, a quienes puedan dar cuenta de lo que hicieron. Nos llamamos ‘Cumplir’ porque Randazzo transformó para la gente, cumplió con la gente.

- ¿Por qué la gente, con la que se cumplió, decidió cambiar en 2015?

- Como peronistas, somos muy respetuosos de la voluntad popular, y entendemos que si la gente nos dio la espalda, es que algunas cosas hicimos mal. Sino, estaríamos gobernando la Argentina. Cambiemos tendrá sus virtudes, tuvo buen marketing, pero la victoria del macrismo encuentra su explicación en los errores de campaña del kirchnerismo.

- Hubo errores de campaña, ¿y de gestión?

- Desde ya, también. Hubo temas obvios para la ciudadanía que durante años negamos: la inflación, la inseguridad.

- Gran mea culpa...

- Sí, eran temas obvios. Y, por una cuestión de ir cerrándonos cada vez más sobre nosotros mismos, queríamos hablar de una situación que no era real.

- ¿Moraleja?

- Las discusiones que hemos tenido con el espacio y cómo terminaron yéndose por afuera es, precisamente, que no quisieron reconocer errores. Para nosotros es un valor poder decir las cosas. Si queremos volver a ser una propuesta confiable para la mayoría, debemos reconocer lo que se hizo mal.

TABLERO POLITICO

- ¿Qué ofrece de distinto el randazzismo?

- En principio, que nunca fuimos parte de esos errores. Nos hacemos cargo de lo que nos toca, no simulamos venir de Marte.

- ¿Y cómo define al kirchnerismo, hoy?

- Creo que fue un proyecto que supo ser sumamente amplio, que se fue transformando en una conducción muy, muy personalista. Hizo un proceso de achicamiento que terminó siendo lo que Cristina dijera que debía ser.

- ¿Influyó la muerte de Néstor Kirchner en el liderazgo de Cristina?

- Néstor era una figura importante, el armador, el creador político. Esto para nada va en desmedro de las enormes capacidades que ella tiene.

- ¿Y qué rol juega ella en la arena política actual?

- Es una dirigente capaz, convencida de que tiene que seguir ocupando un rol central; que tiene que ser ella quien defina las cuestiones. Siempre es difícil correrse, pero creerse el único instrumento no permite renovación ni discusión.

- ¿Cómo era el intercambio siendo usted funcionario? ¿Era agradable?

- No es ese el calificativo más adecuado. Era interesante, intenso. Cristina es muy perfeccionista, cree que las cosas deben hacerse siempre como ella entiende que se deben hacer. Y, cuando no son así, no le gusta nada. Pero tampoco es que no se le podían decir las cosas.

- ¿Llegó a recibir trato similar al que compartía con Oscar Parrilli?

- Jamás. De hecho, me sorprendió un poquito el contenido de esos audios. Y condeno enfáticamente su difusión.

- ¿Cómo cree que fue ser oposición durante el kirchnerismo?

- Depende de lo que se entienda por oposición. Es cierto que en la Argentina es difícil generar espacios donde se den discusiones normales, pero eso se dio, aunque fue episódico.

- ¿Tenemos un buen Congreso?

- A veces funciona bien; otras, mal.

- ¿Por qué funciona mal si está todo dado para que no sea así?

- Porque todo el mundo está pensando en la conveniencia cortita. Los incentivos son para las discusiones improductivas, con insultos y gritos. Y la aprobación de proyectos útiles termina siendo lo de menor exposición.

- ¿Cuántas personas integran su equipo de trabajo?

- Entre planta y colaboradores, serán quince o veinte.

-¿Sobra personal en el Congreso?

- Hay cierta sobrepoblación histórica. Pero no creo que sea un problema de cuántos, sino de quiénes. Hay muy pocos cuerpos técnicos.

DE VIDO

- ¿Qué opina del intento de expulsión de Julio De Vido de la Cámara Baja?

- Creo que fue un gran circo electoral, terminaron armando esa sesión en pleno receso para ver cómo se posicionaban ante los medios. Esa velocidad no la tuvieron con la ley de Víctimas o con la ley de Control de Endeudamiento.

- Más allá del oportunismo, si le tocara votar, ¿apoyaría esa expulsión?

- Sin el pedido de un juez, no.

- ¿Cree válidas las acusaciones de corrupción que pesan sobre el ex ministro?

- Si la Justicia lo demuestra, es corrupto. Sino, no.

- ¿Y cuáles son sus sospechas?

- Yo puedo sospechar, o no. Pero es una opinión individual. Lo tiene que corroborar la Justicia. Nosotros elegimos un presidente procesado...

- Que luego fue sobreseído...

- Después de electo. Imaginate si uno dijera ‘no voto a Macri porque es un delincuente’... pará, que la Justicia se expida. Lo mismo pasa con De Vido.

- ¿Qué se juega en estas elecciones?

- Hay que desdramatizar. Son elecciones intermedias. Acá no hay un ganador y un perdedor. El dato relevante será cómo queden las cá- maras y cuántos argentinos votaron por un cambio de rumbo en lo económico.

- ¿A qué electorado apunta Cumplir?

- Apuntamos al bonaerense que está en contra del rumbo econó- mico y social que elige este Gobierno. Pero buscamos a aquel que tampoco quiere volver al pasado. Somos un proyecto político que expresa un cambio, con el cuidado de las fuentes laborales y de los derechos.