El mundo del arte despide a Julio Le Parc, uno de los artistas argentinos más influyentes y reconocidos a nivel internacional. El mendocino falleció este viernes en París a los 97 años, tras un progresivo deterioro de su estado de salud que en los últimos años le había impedido continuar con sus habituales viajes y actividades públicas.
Le Parc murió en la ciudad francesa donde residió desde 1958 y desde la cual construyó una trayectoria excepcional que lo convirtió en una referencia mundial del arte óptico y cinético. Su fallecimiento se produjo apenas días antes de la inauguración de una importante retrospectiva que iba a protagonizar en la Tate Modern de Londres.
Nacido el 23 de septiembre de 1928 en el distrito de Palmira, en el departamento de San Martín, Mendoza, Julio Le Parc atravesó una infancia humilde antes de trasladarse a Buenos Aires para formarse artísticamente.
Tras estudiar en las escuelas de Bellas Artes Manuel Belgrano y Prilidiano Pueyrredón, inició una búsqueda artística que lo llevaría a romper con los modelos tradicionales del arte. En 1958 viajó a París gracias a una beca y decidió radicarse allí de manera definitiva.
Su obra estuvo marcada por la experimentación con la luz, el movimiento y la participación activa del público, elementos que transformaron la relación entre el espectador y la obra artística.
El mendocino que conquistó los principales museos del mundo
Le Parc alcanzó reconocimiento internacional en 1966 cuando recibió el Gran Premio Internacional de Pintura de la Bienal de Venecia, una de las distinciones más prestigiosas del arte contemporáneo.
A lo largo de su carrera expuso en instituciones de referencia mundial como el Palais de Tokyo, el Pérez Art Museum Miami y el Met Breuer, además de intervenir espacios emblemáticos en distintas ciudades del mundo.
En Argentina protagonizó en 2019 el mayor homenaje de su carrera con una monumental exposición en el entonces Centro Cultural Kirchner, hoy Palacio Libertad, donde se exhibieron más de 160 obras distribuidas en miles de metros cuadrados.
Las obras de Julio Le Parc que quedaron en Mendoza
A pesar de haber desarrollado gran parte de su carrera en Francia, Le Parc mantuvo siempre un fuerte vínculo con Mendoza, la provincia donde nació.
Entre sus obras más emblemáticas se encuentra una gran esfera roja instalada en el espacio cultural que lleva su nombre. Además, distintas esculturas y trabajos del artista pueden encontrarse en espacios públicos y culturales de Argentina y otros países.
Su obra «Sol», una esfera dorada de diez metros de diámetro ubicada en el aeropuerto internacional de Ezeiza, se convirtió en una de las piezas más reconocidas de su producción.
Pionero del arte cinético
Junto a otros artistas, Le Parc integró el Grupo de Investigación de Arte Visual (GRAV), colectivo que impulsó innovadoras experiencias visuales basadas en el movimiento, la percepción y la participación del público.
Su influencia trascendió generaciones y ayudó a redefinir conceptos fundamentales del arte contemporáneo. En los últimos años incluso impulsó un museo virtual para acercar sus creaciones a nuevas audiencias a través de plataformas digitales.
Reconocido con numerosos premios, entre ellos los Konex de Platino y Brillante, el artista mendocino dejó una obra que continúa inspirando a creadores de todo el mundo.
Con su muerte desaparece una de las figuras más importantes de la cultura argentina, pero permanece intacto un legado artístico que transformó la manera de entender la luz, el movimiento y la interacción entre el arte y las personas.