ANTICIPO: SE DEVELARA EN EL FILME ANIMADO ‘LA GRANJA’, QUE SE VERA EL JUEVES

Un secreto bien resguardado

La premisa de esta película, dirigida por Steve Oedekerk, es que los clásicos animales de campo se comportan como seres humanos, obviamente que sin saberlo. Una joven vaca será la encargada de desbaratar los órdenes establecidos.

La semana pasada, desde estas mismas páginas y para el estreno de ‘Open season: amigos salvajes’, se comentaba el hecho de que los animales parlantes se habían convertido en un ‘cliché’ para los filmes animados por computadora. El jueves llegará a las salas otra película con estas características, aunque ‘La granja’ tiene preparada una sorpresa. Ocurre que, si bien en esta producción de Nickelodeon, dirigida por Steve Oedekerk (‘Jimmy Neutrón’), una serie de animales podrán hablar como cualquier ser humano, a diferencia de las anteriores también pueden actuar como las personas. Sí, ‘La granja’ pone en el tapete un secreto del reino animal que estaba bien guardado: cuando las personas no las miran, estas criaturas se comportan como cualquier hijo de vecino: miran televisión, hablan por teléfono, atienden sus asuntos amorosos y hasta celebran ruidosas fiestas. FIESTAS NOCTURNAS En el filme, los espectadores conocerán a Otis, una joven vaca (pero una vaca macho, no un toro, otra de las sorpresas) afecta a buscar diversión en todos lados. Otis es la contracara de Ben, su padre, el respetado patriarca de la granja. El es quien se asegura que todo funcione como un reloj. Cada mañana Ben lidera una reunión para tratar de los negocios de la granja y para emitir advertencias sobre el enemigo común, los coyotes, algo que le preocupa mucho, al punto que su máxima es ‘‘mientras tenga fuerzas ningún animal será dañado dentro de estas vallas’’. Quien secunda a Ben en sus decisiones es un viejo amigo de éste, la sabia mula Miles. Pero Otis está en otra. El sólo piensa en pasar el tiempo lo mejor posible, haciendo chistes y jugando al límite. Con sus amigos Pip (un ratón), Freddy (un hurón), Peck (un gallo) y Pig (el chancho) como tribuna, a Otis le encanta despuntar un peligroso entretenimiento: mostrarse tal cual son, es decir, caminando en dos patas y hablando como gente normal cuando los humanos les dan la espalda. Un error de cálculo podría tirar por la borda siglos de un secreto bien guardado en el reino animal. Obviamente, a Ben no le agrada nada ver que su propio hijo es sinónimo de juerga y peligro en sus dominios. Sobre todo porque a la noche, cuando el granjero apaga las luces del establo y se va a dormir pensando que sus animales se quedan tranquilos, Otis organiza unas fiestas terribles. LA INFLEXION Para colmo, Ben es quien, por su papel de líder, se queda por las noches vigilando a ver si aparecen los coyotes. Lejos de las fiestas, sufre con sólo pensar que Otis tendrá que suplantarlo algún día. Sin embargo, llegará ése día para el muchacho y su reacción será clave para que nada malo ocurra. Es que cuando Ben ya es incapaz de cuidar a los suyos, Otis intenta hacerse cargo a su manera de la situación. Pero su política de fiestas y diversión en continuado pondrá en sobreaviso al granjero, quien comenzará a investigar qué es lo que ocurre con sus animales. Y otros que aprovecharán la debacle para ver si toman la granja por asalto serán los coyotes. La forma en que el inexperto Otis se comporte será, finalmente, la sal de esta comedia animada para disfrutar con los más chicos.