Un año difícil para la economía global
El mundo se desacelera según todos los pronósticos y nuestro país tiene menor margen de maniobra que en 2008.
POR LUCIANO LASPINA *
El 2011 fue un año marcado por la desaceleración de la economía global y el recrudecimiento de las tensiones financieras. Las economías en desarrollo exhibieron un crecimiento aceptable, aunque más moderado que en 2010. El mundo desarrollado, en tanto, afectado por problemas estructurales, sufrió una desaceleración más profunda. El menor crecimiento repercutió en el comercio internacional, al mismo tiempo que una creciente aversión al riesgo moderó los flujos de capitales hacia las economías emergentes.
La consolidación fiscal en países desarrollados implicó un menor crecimiento a nivel agregado, con recesiones en casos puntuales. En 2011, los gobiernos de las economías desarrolladas se mostraron firmes en llevar las cuentas públicas hacia un sendero de sustentabilidad, en un intento de reducir los costos de financiamiento, mejorar el balance del sector bancario (muy expuesto a la deuda soberana) y alentar la confianza de los mercados.
Con la contracción fiscal en marcha, y la continuidad de una política monetaria ultraexpansiva, el crecimiento en Estados Unidos se basó principalmente en el repunte del consumo privado, la inversión no residencial y el sector externo. Por su parte, en la Eurozona, el crecimiento de los países centrales fue muy bajo, mientras que las débiles economías de la periferia sufrieron una contracción. En tanto, el desastre natural ocurrido en Japón también llevó a la tercera economía mundial hacia una recesión.
En el mundo en desarrollo, el sobrecalentamiento llevó a moderar las políticas expansivas y, con ello, el ritmo de crecimiento. Con las particularidades de cada caso, varios países redujeron a inicios de 2011 el impulso fiscal sobre la demanda agregada, al mismo tiempo que ajustaron su política monetaria para disminuir las presiones inflacionarias.
No obstante, durante el segundo semestre, los temores sobre la salud económica global motivaron un cambio en el sesgo de la política económica de los emergentes, procurando evitar una desaceleración brusca del nivel de actividad. En la mayoría de los casos, la respuesta se concentró en una relajación de la política monetaria, en la medida que el espacio fiscal no era el mismo que previo a la crisis de 2008/09.
MENOS COMERCIO, MAS INFLACION
La desaceleración mundial impactó en el comercio global de mercancías durante 2011. De acuerdo al FMI, el volumen de comercio creció 6,9% en el último año, frente a una expansión del 12,7% en 2010. A pesar de ello, los precios de las materias primas mantuvieron una tendencia ascendente durante gran parte del año: la inestabilidad política en los países de Medio Oriente y el norte de Africa motorizó una suba del precio del petróleo, mientras que la sólida demanda de alimentos de los países asiáticos impulsó el precio de los
productos agrícolas.
La inflación entre los desarrollados subió un escalón, aunque la situación fue heterogénea. En Estados Unidos, la continuidad del crecimiento por debajo del potencial mantuvo la amenaza de deslizar la economía hacia una deflación, más allá de la aceleración inflacionaria de corto plazo provocada por alzas en la cotización de materias primas como el petróleo. Por su parte, en Europa, países como España, Irlanda o Grecia, presentaron una tasa de inflación más elevada que la del resto de sus vecinos, aunque la desaceleración económica de la eurozona mantuvo los precios contenidos en líneas generales.
Los emergentes también exhibieron disparidades, y en varios casos la inflación se ubicó por encima de los niveles de 2010. Venezuela siguió registrando la mayor tasa de inflación regional (27%), seguida por la Argentina (con cerca de 23%, de acuerdo al promedio de índices publicado por el Congreso Nacional). En tanto, Brasil presentó una tasa cercana al 6,6%, y la inflación en Chile, Colombia, México y Perú se movió en un rango próximo al 3,5%. Otras economías emergentes como India y Rusia presentaron tasas de inflación elevadas (cercanas al 9%), mientras que en China los precios crecieron en torno al 5% anual.
En síntesis, las estimaciones de organismos internacionales reflejan que la economía mundial, tras crecer cerca de 5% en 2010, se habría expandido 3% durante 2011. Las economías avanzadas, epicentro de la crisis internacional, registraron un crecimiento de sólo 1,6%, bien por debajo de su potencial.
Por su parte, las emergentes experimentaron una expansión promedio del 6%, aunque con diferencias considerables entre regiones: Asia creció al 8% anual (liderada por China, que se expandió un 9,2%), mientras que las economías de América Latina y el Caribe lo hicieron a un ritmo promedio del 4,6%.
LO QUE VIENE
Mirando hacia adelante, se espera una nueva ronda de desaceleración global. De acuerdo a la actualización del World Economic Outlook (WEO) del FMI, la economía global crecería un 3,3% en 2012, medio punto porcentual menos que el año previo. Este escenario, bastante optimista para algunos, asume que en Europa los spreads soberanos se estabilizan en torno a sus niveles actuales, que se limita el apalancamiento del sistema financiero, y se contienen los contagios financieros y comerciales a otras regiones.
No obstante, shocks negativos como la posibilidad de un default griego (y su magnitud) pueden tirar por la borda estas proyecciones, cuestión que habrá que monitorear de cerca en las próximas semanas.
Las economías avanzadas reducirán aún más su crecimiento, con la eurozona cayendo en recesión. En el escenario base, países como España, Italia y otros de la periferia europea enfrentan un panorama recesivo en 2012 y, posiblemente, 2013. Las causas deben buscarse en la dureza del ajuste fiscal, reformas estructurales que apuntan a mejorar la competitividad pero que atentan contra el crecimiento de corto plazo, y un frágil sistema financiero. Economías europeas más robustas, como Alemania y Francia, evitarán la recesión, aunque con lo justo. De esta forma, el PBI de la eurozona en su conjunto caería moderadamente en 2012, para recuperarse el año próximo.
En tanto, Estados Unidos mantendría un ritmo de crecimiento aceptable en relación al resto de los desarrollados (aunque muy por debajo de su potencial), en un año donde la campaña electoral desplaza la agenda económica hacia un segundo plano.
LOS MOTORES
Con China e India como actores principales, los países en desarrollo seguirán traccionando la economía mundial. Las proyecciones para Asia emergente la erigen como la región de mayor expansión prevista para el corriente año, en gran parte debido al impulso proveniente de China e India. Si bien el comercio global se resentiría, el crecimiento asiático pone un piso para la desaceleración del intercambio en bienes y servicios. Ello sostendría, en parte, las exportaciones del resto de las regiones en desarrollo, acotando la reducción del ritmo de crecimiento (sobretodo en países exportadores de alimentos).
Particularmente, América Latina exhibiría una expansión aceptable, aunque menor a la de 2011 (3,6% frente a4,6%), con Brasil y México creciendo 3% y 3,5%, respectivamente. En línea con este escenario, estimamos que el crecimiento en Argentina también se desacelerará, pasando de 6% en 2011 (según datos privados) a tan sólo 3-4% este año.
LOS PRECIOS
En cuanto a precios, la fragilidad del crecimiento contendría las presiones inflacionarias en 2012. El FMI estima que debido al crecimiento por debajo del potencial y expectativas bien ancladas, la inflación en economías avanzadas se mantendrá contenida (1,6% frente a 2,7% del 2011), con presiones a la baja a
medida que se disipan los efectos de la inflación en alimentos. Por su parte, se estima que la suba de precios también se desacelere en los países en desarrollo (6,2% vs 7,2%), en tanto el crecimiento y la inflación en alimentos se reduzcan. Así todo, hay algunos casos (como la Argentina), donde se espera que la inflación sea persistente.
El escenario global no se encuentra libre de riesgos, proviniendo en su mayoría de las economías avanzadas. La corrección de los desbalances globales se ha paralizado, con lo cual el crecimiento mundial todavía descansa sobre los hombros de países que en el largo plazo deben disminuir su gasto interno.
En un contexto internacional más adverso, los emergentes podrían sufrir una desaceleración más fuerte de lo esperado. En los últimos años, el crecimiento de muchas economías en desarrollo se recostó sobre un doble boom, crediticio e inmobiliario, que estimuló la demanda interna. En paralelo, esta expansión incrementó las fragilidades financieras, particularmente en aquellos países más beneficiados por el ingreso de capitales extranjeros. Si el escenario global empeora lo suficiente como para dañar la confianza del sector financiero o las expectativas del mercado inmobiliario, el crecimiento sumaría un factor negativo adicional al menor dinamismo del sector externo.
CONCLUSIONES
En resumidas cuentas, la economía global en 2012 será menos dinámica y se enfrentará a crecientes riesgos. A pesar que la crisis de 2008 se superó rápidamente gracias a estímulos fiscales y monetarios coordinados, sus consecuencias se sienten aún hoy, manteniéndose los problemas de la estructura económica mundial como las principales amenazas.
A ello habría que sumar los riesgos provenientes del sistema financiero, tanto en economías avanzadas como en emergentes. Si bien la Argentina se encuentra relativamente aislada de los mercados financieros internacionales, sus socios comerciales (con Brasil a la cabeza) no lo están, con lo cual el golpe financiero bien podría tener un correlato real. El problema reside en que ello ocurriría en un marco en el cual se prevé, por causas propias, una moderación de la actividad doméstica y menores grados de libertad para la política económica.
* Economista jefe del Banco Ciudad de Buenos Aires.
