"REMBRANDT"S J"ACCUSE": UNA ORIGINAL PELICULA DE PETER GREENAWAY
Secretos de una antigua pintura
Ficha técnica:
"Rembrandt"s j"accuse" (Rembrandt"s j"accuse). Países Bajos, 2008. Documental. Dirección y guión: Peter Greenaway. Fotografía: Reinier van Brummelen. Música: Giovanni Sollima. Presenta: Bellasombra. Duración: 90 minutos. Calificación: para todo público.
El público que conoce al singular director galés Peter Greenaway, está acostumbrado a sus aventuras visuales a través de su producción cinematográfica ("El contrato del pintor", "El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante").
"Rembrandt"s j"accuse", la producción presentada en el sala del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), realizado con motivo de la pasada celebración "Los 400 años de Rembrandt", inicia un emprendimiento de Parallel 40, empresa dirigida por Joan González, que con el nombre de "El documental del mes", acercará al público de Buenos Aires las novedades del género.
El filme de Greenaway es una suerte de argumentación visual sobre "Noche de ronda", del gran pintor holandés, bajo la particular óptica del director.
A la manera de la recordada serie "Alfred Hitchcock presenta", Greenaway desde un recuadro, pontifica sobre sus interpretaciones acerca de la obra. Por supuesto que esa disertación es un delirio estético, apasionante para sus admiradores, insoportable para sus detractores.
POLICIAL Y EROTICO
Esta vez elabora una detallista historia que pasa por lo policial, lo erótico, lo innombrable y transforma esa pintura flamenca, retrato de una compañía de milicianos del siglo XVII, en la representación de un club de hombres en el que su capitán ha cometido crímenes aberrantes y donde ha habido tiempo para el engaño, el asesinato o la corrupción infantil.
Greenaway transforma la obra en un crucigrama de treinta aperturas posibles, aunque también lo hubiera podido interpretar desde los sesenta y cuatro hexagramas del I Ching, o las posibilidades de la Cábala.
Claro que la mirada estética de un creador es un abismo de significaciones y para eso, el director practicó la autopsia de la obra, no sólo desnudándola a través de radiografías, sino con disecciones exhaustivas que, más allá del trabajo obsesivo sobre un corpus, establece cortes en capas con sus paralelos plásticos, obras de distintos períodos y autores. También se recurre a dramatizaciones de situaciones y el mismo Greenaway apologiza o degrada, disfrazado de personaje.
En síntesis, una "broma" visual (exquisitos hablarían de "boutade"), pero a lo Greenaway, con un desorbitado esteticismo, con todo el tiempo del mundo, más allá de las convenciones y revelador de un trabajo macerado en una agobiante cultural universal que, sin piedad, arroja al espectador como manchas de un pincel interminable que pueden molestar o despertar felicidad. Disfrutable para amantes de la experimentación y el arte.
I.C.
