Privilegian la recaudación

Las nuevas normativas referidas a las tasas comunales en la ciudad de Buenos Aires revelan la continuidad de una búsqueda de recaudación más extendida.

La Legislatura de la ciudad mostró nuevamente un comportamiento errático en cuanto a técnica parlamentaria, al privilegiar el tratamiento de las tasas acordadas en el ámbito de la ciudad, sobre la aprobación del presupuesto 2004 para el distrito. Curiosamente, esto no parece contrariar los parámetros del Ejecutivo, que alienta desde hace tiempo la agilitación de las modalidades de recaudación, ante las sucesivas bajas en tal concepto que se pudieron verificar en los últimos ejercicios. Entre las medidas aprobadas se cuenta el monto de la base imponible, que pasó del 5,5 por ciento al 5 por ciento real y exigible, ya que después de la crisis de 2001 el tributo no se cobraba; las viviendas únicas van a quedar exentas de tributos y las restantes tendrán un impuesto del 2,5 por ciento, y los edificios categorizados como "A" y "B" no pagarán el aumento de Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL). Sin embargo, las iniciativas tendientes a modificar el Código Fiscal y la ordenanza tarifaria de la ciudad parecen no superar lo meramente técnico. En los hechos, la búsqueda del gobierno se refleja en la ampliación del sistema de recaudación directa, a través de nuevas medidas que se advierten más exigentes en materia de tributos por parte de los vecinos de la ciudad. No es un secreto que el estado porteño debe afrontar en el próximo ejercicio una nueva renegociación de la emisión de bonos Tango, sobre los cuales descansan los números oficiales para reflejar la ausencia de déficit dentro del distrito. Sin embargo, las exigencias planteadas por los funcionarios porteños, para ser incluidas en un régimen especial de coparticipación dentro del esquema nacional, parecen indicar que las actuales modificaciones fiscales obrarían como un estímulo para recibir tal beneficio, con el cual se compensaría una situación que aparece como crítica a mediano plazo en las cuentas del gobierno porteño. En todo caso, la economía de los ciudadanos de la Capital tendrá una sensible diáspora, que no parece ser contemplada por los responsables de cuidar "bienes y haciendas", obnubilados por una voracidad recaudatoria que en nada se condice con las promesas electorales de un programa de reformas tributarias tendientes a la equidad y justicia para los sufridos vecinos contribuyentes.