Siete días de política

Malas respuestas para el "blue" y las denuncias de corrupción

Ante la corrida del dólar paralelo el gobierno decidió lanzar un blanqueo (?), lo que fortaleció las sospechas de que su preocupación era cubrir a empresarios ligados al poder político.

El miércoles por la noche el kirchnerismo aprobó en el Senado la reforma judicial. Uno de los proyectos que la integran obliga a los jueces a difundir públicamente el estado de su patrimonio en nombre de la transparencia. Pocas horas antes la presidenta había, sin embargo, enviado a la misma Cámara un proyecto de blanqueo de dólares que permitirá incorporarlos sin sanción alguna al patrimonio de los evasores.

El argumento oficial para justificar este jubileo es que los escamoteadores aplicarán los dólares "negros" a inversiones productivas. Pero hace pocas semanas la minera brasileña Vale abandonó un proyecto de inversión de 6 mil millones de dólares en Mendoza, porque el gobierno "K" se negó a diferirle el pago del IVA para que recompusiese la ecuación de su negocio. Ante esa solicitud, los empresarios fueron llamados poco menos que delincuentes.

En cambio, los dólares ilegales que sean blanqueados no pagarán un solo centavo de impuestos.
Resulta difícil atribuir semejante nivel de incoherencia al azar o a la arbitrariedad. Tampoco es difícil atribuir la innovadora idea de financiar el "modelo" con fondos provenientes de la evasión a otro propósito que el de beneficiar a amigos del poder que deben "exteriorizar" fondos imposibles de explicar por otra vía. En especial, si se tiene presente que la iniciativa fue lanzada en medio del escándalo que afecta a Lázaro Báez, fuerte contratista del estado santacruceño y muy ligado a los Kirchner.

Lo que no se sostienen, por otra parte, son las explicaciones económicas del proyectado blanqueo. Se señaló que el gobierno pretende introducir en el mercado marginal, donde sólo se transa el dólar billete, un nuevo instrumento financiero, los certificados CEDIN, para ampliar la oferta y bajar la presión sobre el "blue".

Pero ese argumento no explica cómo se le pudo ocurrir a los 5 miembros del equipo económico frenar una corrida con un blaqueo y, peor aún, promover el blanqueo mientras sigue vigente el cepo cambiario. ¿Quien va a traer sus dólares del exterior si sabe que ya no los va a poder sacar?

La gravedad del problema macreoeconómico excede, de todas maneras, el plano de la corrupción. En primer lugar porque la iniciativa oficial muestra que el gobierno anda en zigzag. Con los CEDIN abandonó la idea de pesificar el mercado inmobiliario y ya no dará la "batalla cultural" que sus voceros habían anunciado como excusa para arruinar a martilleros y escribanos.

Con la emisión de bonos, por su parte, el tan proclamado proceso de desendeudamiento fue a parar al desván. Además de esa deuda se va a tener que hacer cargo el gobierno que siga al de la presidenta Cristina Fernández.

Toda lo ocurrido desnudó, asimismo, que el gasto descontrolado y el déficit fiscal llevó al kirchnerismo primero a financiarse con los fondos de las AFJP, después con los de la Anses, después con las reservas del Central y ahora, que todo lo anterior se acabó, a recurrir a fondos de origen por lo menos dudoso. El problema es que no quiere devaluar, ni hacer un ajuste, pero si sigue gastando y emitiendo sin freno el ajuste se va a hacer por su cuenta.

Queda en evidencia, también, que al contrario de lo que dice la presidenta del BCRA, Merecedes Marcó del Pont, no hay dólares de sobra, sino en falta. Se estima que durante la gestión de la actual presidenta se fugaron más de 60 mil millones. En los últimos 28 meses la sangría fue de 13 mil millones y en los cuatro primeros de este año, 4 mil millones. De los depósitos en dólares durante el último año se perdió el 50% a causa del cepo. Semejante nivel de desconfianza no parece prometedor para un blanqueo exitoso.

Y la desconfianza se incrementa cuando se ven no sólo las malas respuestas ante problemas específicos como la falta de dólares, la inflación y el déficit de las cuentas públicas, sino también la falta de un equipo económico cohesionado y con un programa racional para resolver los desajustes que llevaron al "blue" por encima de los 10 pesos. La imagen de "los 5" funcionarios a cargo de la economía explicando el blanqueo fue devastadora.

También el hecho de que siga teniendo protagonismo en la toma de decisiones un Guillermo Moreno que destruyó el Indec, fracasó en el control de la inflación, puso precios máximos que nadie respetó, terminó de enterrar la papelera Massuh y trató de imponer la famosa "Moreno card" entre otras iniciativas ruinosas para la economía. Tan ostentosa ineficacia le hace a la presidenta más daño que diez Lázaro Báez.