"Había que bajar este gasto"

Santiago Urbiztondo, de FIEL, analiza el desmantelamiento del sistema de subsidios. El Gobierno reaccionó motivado por una cuestión fiscal. Se deberían renegociar los contratos con las empresas. Durante diez años el consumidor recibió una señal errónea.

Diez años después de haber sido implementado, el Gobierno decidió desmantelar el sistema de subsidios a los servicios públicos. El impacto sobre el bolsillo de una franja de los consumidores comenzará a sentirse este año. Santiago Urbiztondo, economista de FIEL, remarca que la medida no es parte de una planificada estrategia, sino más bien una reacción brusca ante la urgencia fiscal que produce el elevado gasto público.

-¿Era inevitable desmantelar el sistema de subsidios?

-Hay varias aristas en esta cuestión. Una es la fiscal y otras tienen que ver con el diseño y las dimensiones del plan. En términos fiscales el espacio que hubo hasta acá para aumentar el gasto público se fue cerrando. No sé que tan evitable era, pero había que bajar este gasto o bajar otro.

-¿Técnicamente se están dando los pasos adecuados?

-No, por varios motivos. En primer lugar, la eliminación de subsidios entiendo que debería darse en el contexto de una renegociación de contratos o redefinición de reglas. Y en el fondo eso no ha ocurrido. Lo que aparece es una cuestión fiscal. No tengo más dinero para los subsidios, entonces lo voy a reemplazar con tarifa. Pero desde el punto de vista regulatorio, del diseño de cómo funcionan mejor los servicios públicos, cómo uno logra que sean más eficientes y más baratos en el largo plazo para los consumidores, tendrían que definirse un conjunto de reglas que son las que se van a aplicar a esos contratos.

-¿Por qué no se da ese paso?

-Eso implicaría salirnos de la Emergencia Económica para ir a renegociar los contratos, que se van postergando año tras año. Y decir: miren, las empresas tienen la obligación de cumplir con tales servicios de provisión, calidad o de atención al público, cobertura y atender la demanda, y también tienen determinados derechos a que su tarifa se ajuste.

-¿La demora en el desmantelamiento del sistema hace más difícil ahora la tarea?

-El problema es que el discurso ha sido uno donde se remarcó que esto no es para nada necesario, nunca fue necesario acomodar tarifas, y de golpe dar vuelta ese discurso es difícil.
 
AHORRO FISCAL

-¿Cuánto se logrará ahorrar con el recorte?

-Lo que vimos ahora en noviembre es una reacción bastante virulenta con una visión fiscal muy fuerte de decir: se terminaron los subsidios. Pero en la aplicación real se terminaron para tres barrios, diez empresas, los vecinos de tal lugar, luego para los countries y para quienes renuncien. Vamos a ver hasta dónde avanza. Si se queda con esto nomás, no llega a ningún lado. Esto significa sólo el 8% del monto de subsidios.

-¿El subsidio es un instrumento útil, pero para tiempos de crisis?

-Que haya un subsidio no define a una situación como indeseable o con mal diseño. Se tienen que analizar varias cuestiones. Ver quiénes lo reciben, si es la población que lo requiere realmente o no. Si el 90% de la población es subsidiada, es imposible. El 10% no puede pagarle al 90%. Es una cuestión de proporciones. Hay que definir, por ejemplo, que el 30% más pobre de la población va a recibir subsidios. Focalizar en quién lo recibe.

-Esto implica un cambio de paradigma.

-Es distinto cuando el cargo fijo de gas o electricidad se bonifica al 100%, entonces no paga cargo fijo, pero enfrenta el precio correcto. Bueno, ahí tratarán de ahorrar el consumo de energía. O decir, hasta tanta cantidad de consumo está bonificado y a partir de otra cantidad se cobra el precio completo. Cada usuario se ahorrará 50 pesos por bimestre, pero el consumidor está recibiendo una señal correcta acerca de cómo consumir.

-Que no es lo ocurrido hasta el momento.

-Claro, porque otra cosa es decir que se le va a cobrar un precio cinco veces menor de lo que es el costo. Porque entonces la señal que estoy dando no es la de subsidiar 50 pesos, sino que le voy a dar más plata cuanto más consuma. Se ha deformado el patrón de conducta. También hay que ver si es un consumo de subsistencia o no.

-¿Esta política genera una cultura de la gratuidad?

-Genera una cultura del sobreconsumo. Ya no es que nos subsidian 50 pesos a cada uno, no sólo al 30% sino a todos. Además, mayores beneficios obtienen quienes más consumen.
 
PRECIOS

-¿Los subsidios deberían tener una caducidad a corto o mediano plazo?

-Entre todo esto también hay que observar cuál es la regla por la cual el subsidio va a evolucionar en el tiempo. Tiene que haber un contrato donde se establezca cómo evolucionarán las tarifas, cómo los subsidios. Que sea lo suficientemente previsible para poder exigirle a la empresa.

-¿Se abrirán las puertas para que se renegocien las tarifas con las empresas?

-La pregunta es el precio para quién. Hay múltiples precios dando vueltas. Un generador de electricidad que es concesionario de una hidroeléctrica tiene un precio sin subsidios. Si es generador a gas natural, también. Pero si se utilizan líquidos, se pagan subsidios. Si tiene una planta nueva pagan el precio más alto. Hay una cantidad de precios que según la tecnología y el momento de inversión son distintos.

-¿Este esquema espanta la inversión?

-Los que ya invirtieron no pueden levantar la planta e irse. Así, toda la nueva energía la voy a pagar al precio astronómico que sea necesario para que vengan a producir. La válvula es pagarla vía subsidios.