"Expropiación no equivale a confiscación"
La decisión del Gobierno de estatizar YPF se encuadra en el marco legal, asegura Carlos Escudé. La diferencia es que se debe pagar un monto por la compañía. La Argentina no sufriría duras represalias. España puede perder mucho en una guerra comercial.
La estatización de la mayoría accionaria de YPF ha encontrado en Carlos Escudé, analista internacional, a una de sus principales espadas. No sólo acuerda con la medida, sino que además vislumbra una tibia reacción internacional y advierte que España tiene mucho para perder en este país si lleva adelante una guerra comercial.-
-¿Qué escenario internacional enfrentará ahora Argentina?
-No me parece que encuentre un escenario desfavorable. Los países vecinos van a tender a simpatizar con Argentina, las potencias emergentes también, e incluso gente del PSOE español como Felipe González ya ha dicho que éste es el caso de un problema entre un gobierno y una empresa privada. Que esto no afecta ni al futuro ni al bienestar de los españoles, y que no debe preocupar al Estado.
-Sin embargo, amenazan con duras represalias.
-No obstante eso, los españoles seguramente tratarán de levantar banderas nacionalistas, precisamente ahora que están pasando por momentos de muchas dificultades. En fin, eso tiene tanto valor como las banderas nacionalistas que la Argentina levanta también cuando atraviesa situaciones similares. Se ha criticado tanto lo que hemos hecho recientemente con Malvinas, bueno, los españoles van a tener reacciones parecidas.
-¿El reclamo puede hallar eco en los organismos y foros internacionales?
-En el caso del G-20, hay países como China. No es un foro que esté monopolizado por las potencias occidentales.
EL SOCIO CHINO
-El Estado necesitará capitales frescos para invertir en YPF. ¿Puede ser China el nuevo socio?
-China puede llegar a ser un jugador importante, pero desde mi punto de vista se cometería un grave error si permitiéramos que el capital chino reemplazara al capital español. Esto es una argentinización de YPF. No debe ser un cambio de banderas. Eso no quiere decir que China no pueda ser un gran aliado a la hora de invertir. Pero no hay que aceptar que los chinos compren la parte que era de Repsol.
-Hay rumores de sondeos por parte de alguna compañía como la China National Offshore Oil Corporation (CNOOC).
-Que los chinos pongan parte o la totalidad de los u$s 25.000 millones que hay que invertir para que los yacimientos no convencionales fructifiquen y se conviertan en el equivalente de u$s 250.000 millones, eso sí es aceptable. Me refiero al shale oil y shale gas -explotación no convencional de los recursos- en el yacimiento de Vaca Muerta. China puede ser una gran aliada, el tema es que nos entendamos. No se trata de reemplazar a España por China. Esta es una argentinización de YPF. De ninguna manera debe ser una enajenación como la de la década del "90.
-¿Esta situación desalentará las inversiones extranjeras en el país?
-De hecho las inversiones ya estaban espantadas. No existe ninguna manera en la que pueda haber grandes inversiones cuando los capitales obtienen mayores dividendos en países donde no están sometidos al tipo de retenciones como tiene lugar en la Argentina. Pero para que la explotación petrolera cumpla con los fines estratégicos nacionales, tiene que ser del Estado o tiene que ser muy duramente reglamentada por el Estado. Esto es una cosa que los norteamericanos tienen en claro: aunque las empresas son privadas, a las reservas estratégicas las determina el Estado; cuánto crudo se atesora para el caso de necesidad, es decidido por el Gobierno; cuánto se libera, y las cuestiones de abastecimiento, también.
-Sin embargo, suenan muchas voces en discordancia.
-Aquí los opositores quisieran que esto fuera un viva la pepa donde los privados se llevan todo. Esto es algo argentino, no es algo típico de la burguesía norteamericana o europea. Fernando Henrique Cardoso fue un neoliberal y no estatizó Petrobras, Pinochet fue un liberal y no estatizó Codelco (empresa estatal minera) y los mexicanos no privatizaron Pemex.
DIFERENCIA
-¿La maniobra de expropiación es lo que sensibiliza al capital?
-La expropiación no es el equivalente de la confiscación. Las expropiaciones siempre pueden llevarse a cabo y la diferencia es que existe una remuneración. Lo que pasa es que hay que ponerse de acuerdo en cuánto hay que pagar. Acá no se habla de confiscación. Hay que negociar el monto, algo que le compete al Gobierno y a Repsol, y los ciudadanos creo que nos tenemos que quejar si les pagan demasiado.
-Finalmente, ¿qué costo pagará el país por tomar esta decisión?
-Lo que está haciendo la Argentina encontrará ecos positivos en algunos sectores, y en otros encontrará una resistencia limitada, moderada. Por supuesto que los yankis prefieren que estas cosas no se hagan, pero en vistas de las circunstancias no creo que esto le vaya a ocasionar grandes problemas a la República Argentina. Además, que los españoles anden con pie de plomo, porque si realmente declaran la guerra comercial y consiguen que la Unión Europea nos boicotee de una manera cruda y salvaje, tienen mucho para perder. Acá está Telefónica, está el Grupo Santander Río, el Banco Bilbao Vizcaya (Francés). Que no exageren demasiado porque no les va a ir bien.
