Siete días de política
El relato es como el billete de Evita: no encaja en la realidad
La Presidenta sigue dando la batalla mediática contra la única oposición que le queda, la de los medios independientes. Se queja, pero su relato es menos creíble que el de los medios desafectos.
El Gobierno tiene delante sólo formas aisladas de oposición. Básicamente algunos medios y los sindicatos encabezados por Hugo Moyano. La oposición política no existe en los hechos. El poder, por lo tanto, está en sus manos y hace y deshace a voluntad. Nadie está en condiciones de disputárselo y los únicos reveses que sufre son los que derivan de sus propios errores.
Un caso paradigmático de esta situación fue el de la principal iniciativa ‘K’ de la semana protagonizada por la presidenta Cristina Fernández: el lanzamientode los billetes de cien pesos con el retrato de Evita. Con el correr de las horas se supo que no podían ser entregados por los cajeros en las actuales condiciones y que deberán ser readecuados.
El episodio es, si se quiere, trivial, pero de obvio valor simbólico. Pensados como billetes conmemorativos, la Presidenta resolvió que desplazaran a los existentes con el retrato de Julio Roca, generando un problema donde
no lo había. Lo que no es trivial son las consecuencias de tantas equivocaciones como el cepo cambiario, el cierre de importaciones, el fuerte rebrote inflacionario o la pelea con Moyano. Prueba de esto es que el camionero aumentó 7 puntos de imagen positiva en los dos últimos meses (de 17 a 24%) milagro que sólo su enfrentamiento con un Gobierno que se devalúa pudo haber logrado.
La caída de la imagen de la Presidenta también hizo que el metalúrgico Antonio Caló, la cara del antimoyanismo,
aumentase sus exigencias para hacerse cargo de la CGT ‘Balcarce’ como con sorna llama Moyano a la central obrera ‘K’. No concurrió con los ‘gordos’ y otros sectores oficialistas a la Casa Rosada, porque quería que el Gobierno dijese por anticipado qué van a recibir los gremios que decidan apoyarlo. Sus presiones causaron desagrado en el círculo íntimo de la Presidenta, pero no lo apartaron. Dependen de él y de todos los sindicalistas
que puedan sumar para debilitar a la CGT.
Los gremialistas tienen un olfato agudo para detectar la debilidad de aquellos con quienes negocian. Para que no quedaran dudas sobre cuál será su actitud frente al Gobierno, Caló terminó diciendo en público que para él la inflación es del 24%. ¿Cuál es la diferencia con Moyano?
En el conflicto con los medios desafectos el balance sigue siendo también negativo para Cristina. Trata de combatir la ‘‘cadena del desánimo’’ con sus presentaciones insistentes por televisión. El punto de saturación está cerca, pero la credibilidad no mejora. Y esto ocurre no por las tergiversaciones y las campañas negativas de los medios que castigan cotidianamente a la administración ‘K’, sino porque la realidad no encaja con el ‘relato’ presidencial de que todo está bien. El Indec es una de las tantas pruebas -quizá la más patética de ese desacople. En el único frente en el que la mandataria se defiende con más comodidad es en el abierto con los gobernadores por el ajuste. Allí tiene arrinconado a Daniel Scioli, a quien debió facilitarle fondos para que pague el aguinaldo, pero al que castiga obligándolo a aumentar la tarifa eléctrica y sacándole subsidios.
La idea es la de siempre: que el ajuste imprescindible lo paguen los demás, llámense Scioli, Mauricio Macri o José De la Sota. Mientras aplican la lógica del ajuste liberal que en teoría repudian, los funcionarios acusan a los gobernadores ajustados y a Macri de no administrar bien.
Pero acá tampoco concuerda el relato con la realidad. Desde que asumió el poder en 2007 hasta hoy el desajuste fiscal aumentó seis puntos: de un superávit del 3% del PBI a un déficit de similar magnitud. Aumentó el
gasto al 30% anual, quedándose con el grueso de la recaudación y postergando así a las provincias.
El Gobierno dispone, además, de las ganancias del Banco Central, de los fondos de la Anses y de los adelantos transitorios al Tesoro. Con la capacidad de emitir moneda tiene asimismo una ventaja decisiva sobre todo el resto de los dirigentes que forman fila para llegar al poder. Por eso no hay oposición, porque todas las cajas están en manos de la Presidenta y porque nadie puede hacer política sin fondos para repartir a piacere y sin control. Pero esto también tiene un límite como demuestran el cepo cambiario, el cierre de importaciones
que frena la economía y la inflación que se está comiendo el capital político de la jefa de Estado.
