Atentado terrorista en Pakistán: al menos 24 muertos por un coche bomba en un tren que llevaba militares

Un atacante suicida detonó el domingo un vehículo cargado de explosivos al paso de un tren que transportaba militares a una fiesta religiosa por la ciudad de Quetta, en el suroeste de Pakistán. Hay al menos 24 muertos y más de 70 heridos, informaron funcionarios.

La fuerza de la explosión provocó que dos vagones del tren volcaran y se incendiaran, lo que formó una densa columna de humo negro, según imágenes compartidas en internet.

El ataque, en una zona donde normalmente hay fuerzas de seguridad apostadas, causó daños graves en varios edificios cercanos y destrozó más de una docena de vehículos estacionados a lo largo de la carretera, según testigos e imágenes que circulaban en redes sociales.

Médicos de hospitales locales dijeron que habían recibido heridos, 20 de ellos en estado crítico. Tres funcionarios de seguridad dijeron que los cuerpos fueron trasladados a hospitales tras el ataque. Los funcionarios hablaron bajo condición de anonimato para poder hablar con los medios.

El ilegalizado Ejército de Liberación de Baluchistán, o BLA, que busca la independencia del gobierno central de Pakistán, se atribuyó la responsabilidad del ataque en un comunicado enviado a reporteros. El grupo armado dijo que su objetivo era un tren que transportaba personal de seguridad.

Quetta es la capital de la provincia de Baluchistán. La región, rica en petróleo y minerales, registra desde hace mucho una insurgencia de baja intensidad. Los insurgentes han atacado con frecuencia a las fuerzas de seguridad, instalaciones gubernamentales y civiles en la provincia y en otras partes del país.

“Condenamos enérgicamente el ataque contra civiles inocentes y estamos profundamente entristecidos por la pérdida de valiosas vidas humanas. Los elementos terroristas no merecen ninguna indulgencia”, dijo Shahid Rind, portavoz del gobierno provincial de Baluchistán.

Dijo que tras la explosión se declaró una emergencia médica en los hospitales de Quetta y se ha iniciado una investigación.

El primer ministro, Shehbaz Sharif, condenó con vehemencia el ataque, que calificó de “acto cobarde de terrorismo” en una publicación en X y ofreció sus condolencias a las familias de las víctimas.

El ministro principal de Baluchistán, Sarfraz Bugti, condenó enérgicamente el ataque en Quetta. En otra publicación en X, afirmó que los milicianos atacaron a “civiles inocentes, incluidas mujeres y niños”, y prometió “cazarlos”.

Bugti y el gobierno federal en Islamabad suelen usar la expresión “Fitna al-Hindustan” para referirse al BLA, y alegan que está respaldado por India. Nueva Delhi niega la acusación.

El presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari, denunció el atentado, diciendo que los milicianos y sus patrocinadores buscaban socavar el papel de Pakistán en los esfuerzos de paz regionales e internacionales.

El ataque se produjo al día siguiente de que Pakistán dijera que Estados Unidos e Irán estaban cerca de alcanzar un memorando de entendimiento para poner fin a la guerra en Oriente Medio que comenzó el 28 de febrero después de que Estados Unidos e Israel atacaran a la República Islámica, trastocando los viajes globales y disparando los precios del petróleo. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había dicho que un acuerdo relacionado con el conflicto había sido “en gran medida negociado” tras llamadas con aliados regionales, incluido Pakistán.

Zardari prometió en un comunicado que su país “derrotará a los terroristas, sus facilitadores, financiadores y a quienes les proporcionan refugios seguros”.

Pakistán e India tienen desde hace mucho tiempo relaciones tensas y han librado dos de sus tres guerras por el territorio de Cachemira, que ambos reclaman en su totalidad.

Aunque las autoridades paquistaníes dicen que han sofocado la insurgencia, la violencia en Baluchistán ha persistido.

Al menos 26 personas, incluidos soldados, murieron en 2024 cuando un agresor suicida atacó una estación de tren en Baluchistán.